Jorge Ávalos: “Ofrenda, 12 poemas improvisados” (poesía)

El poeta salvadoreño improvisa 12 poemas en una hora a partir de palabras y frases propuestas por sus amigos.

Jorge Ávalos
La Zebra | #30 | Junio 10, 2018

Introducción

El 10 de junio de 2018, el poeta Jorge Ávalos solicitó a sus amigos en las redes sociales escribir un poema a partir de cada palabra o frase que le enviaran. El mensaje decía:

Querida musa:

Estoy bloqueado. Escríbeme un mensaje y dame una palabra mágica, una sola palabra.

Durante una hora, de manera automática y sin detenerse, Ávalos escribió poemas a partir de la palabra o frase recibida y en el orden en que las recibió. A continuación enumeramos cada petición recibida junto con el nombre de quien la envió, y después aparecen los doce poemas escritos.

  1. Rebeca Castro: “Dedos”
  2. Gabriela Velis: “Quizás”
  3. Ruth Trujillo-Acosta: “The unbearable joy of seeking the ultimate happiness with you”
  4. Alexia Miranda: “Abandono”
  5. Manlio Argueta: “Agravios sociales” (ejemplos: Tacuscalco, Acelhuate, etc.)
  6. Mercy Flores: “Una sola palabra”
  7. José Antonio Rodríguez Rivas: “Esperanza”
  8. Mariabé Martínez: “Speaking of truth”
  9. Gabriel Otero: “Cairel”
  10. Gustavo Acosta: “Umbilical”
  11. Margarita A. de Martínez: “Transforma”
  12. María José de Quiroz: “Silencio”

Ofrenda: 12 poemas improvisados

Dedos

Quieren alzar el vuelo y tocarte.
En cambio, danzan en el vacío.
Se recogen y esperan.
Obedecen al impulsivo gesto del adiós,
al baile sutil en la mano que saluda.
Pero las yemas arden,
y las falanges se extienden, inquietas.
Dibujan tu rostro en el aire
y acarician los labios invisibles
de tu ausencia,
la boca que el dueño de estos dedos
no besará, en la dolorosa felicidad
de esta tarde.

Quizás

Te perdí, pensé ayer.
Desolado, te vi partir.
Hoy entiendo
que estás aquí,
en el reino cercano
de lo posible. Presente y futuro
marchan en el mismo
tren. Es la línea del quizás.
Tu corres a otro vagón
con él, pero él siempre estuvo
en ese otro vagón.
Yo soy el que viaja en el tren,
y el que se mueve dentro del tren.

Te conocí en el vagón de la tristeza.
Juntos, vimos la belleza
del paisaje que dejábamos atrás,
pero al caer la noche
fue tu belleza lo que descubrimos,
tu nuevo rostro
reflejado en la ventana del tren.

En el vagón del deseo
escuché los lamentos de tu corazón,
y los estrujamos
como hojas arrancadas
de tu cuaderno escolar.
Él no te conoce así,
libre, en el reino
de las posibilidades, saltando
de un vagón a otro,
tomada de mi mano. Él no sabe,
como yo, que ya nunca dejarás
de viajar conmigo
en la línea del quizás,
en el tren de los días sin él,
donde todo,
incluso este otro amor,
es posible.

El insoportable gozo de buscar contigo la felicidad última

Había una vez un Tú y un Yo
y el único cuento
que aún no había sido escrito.

Abandono

El que se enamora se equivoca.
La que se enamora
vive en el error.
Los que no aman nada saben:
se abandonan a la suerte.
Siempre es así
hasta que dos de ellos
se equivocan al mismo tiempo
y viven juntos en el error
y deben aprenderlo todo,
todo,
otra vez.

Agravios sociales

Ruinas de Tacuscalco. Tesoros
destruidos. Aguas sucias del
Acelhaute. Familias sin hogar
expulsadas del bosque de El Espino.
Agravios sociales. País de mala
muerte. Capital mundial del
homicidio. ¿Dónde está tu poeta?
¿Dónde la palabra pura que
restituya la esperanza?
¿Dónde está la mano
que señale al pobre,
al pequeño,
al olvidado futuro
de las inmensas mayorías?

Una sola palabra

Silencio. Amor. Tú.
Aquí. Allá. Yo.
Ahora. Siempre. Nosotros.

En cada palabra, un poema,
un pequeño yo buscando
el amor, el nosotros.

En cada poema, tú.

Esperanza

La esperanza es como el amor:
es lo queda cuando crees
que todo se ha perdido.

Hablando de la verdad

Crees ser la roca.
Eres la arena entre los dedos.

Crees ser el aire.
Eres un soplo en su cabello.

Crees ser el fuego.
Eres la cerilla en la noche.

Ella me mira y lo sabe:
soy la roca, el aire y el fuego.

Cairel

Un haiku

Bajo la falda,
lo bello y el amor:
rizos y besos.

Umbilical

A Ruth Trujillo-Acosta
y a Ambar Acosta

Sabes, al verla, que nunca fue tuya. No del todo. Incluso cuando estaba conectada a ti. Madre e hija. Carne y sueño. Ahora, adulta, ella es un imposible: su belleza, distante; sus impulos, inexplicables.

“Ella es un universo con sus propias leyes”, piensas.

Aun así, girando en el vacío regresa a ti siempre. Cada vez más singular, más ella misma y, sin embargo, más próxima a la que fuiste cuando un cordón las conectaba. Y ahora lo ves: eres tú la que renace. La que está conectada a ella con una fuerza invisible. Nunca fue cortado ese tejido umbilical de piel y sangre.

Madre e hija. Carne y sueño. Amor y tiempo. Umbilical e irrompible.

Transforma

Esa basura que cae bellamente.
Esa belleza que edifica su ruina.
Esa ruina que nos dio fortuna.
Esa fortuna que nos negó la muerte.
Esa muerte que prefirió no mirarte.
Esa mirada que te vistió de dulzura.
Esa dulzura que detuvo la espada.
Esa espada que te cortó una rosa.
Esa rosa en una boca.
Esa boca recorriendo tu piel.
Esa piel bajo la lluvia.
Esa lluvia sobre campos de basura.

Silencio

Escucha:
ese chasquear de hojas y arena,
el dulce roce de los paños y las telas,
el vuelo de la mosca,
el crepitar de los amantes en la cama,
el rechinar de la puerta a la que una niña se aferra.

Escucha, escucha bien:
el susurro del esposo dormido,
el gemir de la abuela,
la música estridente del joven insolente,
la canción del pastor y sus creyentes.

Escucha, escucha al fin:
el corazón del pájaro en tu mano,
el fluir del viento entre tu pelo,
el suspiro del ciego bajo el primer rayo de sol,
la lluvia sobre el tejado,
la manzana entre los dientes,
el beso de cariño.

¿Lo escuchas?
Concierto sin palabras,
plegaria del instante,
ruidos cotidianos,
silencios de la historia.

 


avalos-perfil.jpg

JORGE ÁVALOS (1964). Escritor y fotógrafo salvadoreño, editor de la revista La Zebra. Como cuentista ha ganado los dos premios centroamericanos de literatura: el Rogelio Sinán de Panamá, por La ciudad del deseo (2004), y el Monteforte Toledo de Guatemala, por El secreto del ángel(2012). En 2009 recibió el Premio Ovación de Teatro por su obra La balada de Jimmy Rosa. En 2015 estrenó La canción de nuestros días, por la que Teatro Zebra recibió el Premio Ovación 2014.

Fotografía de Jorge Ávalos. Modelo: Maya Hernández.