El mayor dramaturgo salvadoreño del siglo XX fue homosexual: ¿qué nos dice su teatro en la actualidad? Un fragmento de su obra maestra Funeral Home.
Walter Béneke
Arte de Ernesto San Avilés
La Zebra | # 90 | Junio 16, 2023
Funeral Home
Fragmento del Acto II
El desconocido está frente a la ventana.
LA MUJER. ¿Nieva todavía?
EL DESCONOCIDO. En parte sí, algo sin duda es ese bienestar que da el calor, que dan las flores; el resto es la conversación, la compañía.
LA MUJER. No sé qué hubiera hecho si alguien no viene esta noche a hablar conmigo, a decirme que existe algo más que las máquinas nuevas de la fábrica, y el football, y el precio de las cosas.
EL DESCONOCIDO. Los obreros no tienen por qué hablar de filosofía y de arte a sus mujeres. Nacieron para las cosas simples y repetidas. La educación, la fábrica y la cama no hacen buena mezcla.
LA MUJER. (Tras una pausa) Yo entonces no pensaba en nada, no podía pensar en nada, sólo en sus hombros anchos, y en sus ojos y en su manera despreocupada de caminar. En la Universidad, todas las mañanas en el salón de clases, yo me sentaba junto a la ventana para verlo pasar, los músculos tensos bajo la camiseta, el pelo rubio dorando al sol como un árbol de otoño. No sabía quién era ni como se llamaba, para mí era un dios griego que cada día, bajo mi ventana desfilaba camino del trabajo. Era un obrero, un obrero como otro cualquiera y, no siendo de mi clase, yo lo sabía pertenecer a un mundo inexpugnable y ajeno. Sin embargo pensaba en él horas enteras y me sentía orgullosa de que sobre la tierra existiera una criatura tan hermosa y de poder ser, en silencio, sacerdotisa de su culto.
EL DESCONOCIDO. La belleza física no basta, mucho menos en el hombre. El amor sólo es útil cuando sirve de puente hacia la comprensión, y una persona inteligente sólo puede entenderse con otra persona inteligente.
LA MUJER. Yo estaba harta de los inteligentes. Ya en el colegio los más brillantes me preferían a las otras muchachas pues además de encontrarme bonita “podían conversar conmigo”. Después en la Universidad, la misma historia, yo era el papel de moscas que atraía a los genios; iba con ellos al teatro y los conciertos, se dignaban discutir conmigo, me leían sus escritos, (pausa cambiando de tono) sin embargo nada importaba tanto como el momento de verlo pasar bajo mi ventana. Era como ir al zoológico y fascinarse por el león, desear con todas las fuerzas entrar en la jaula y, pase lo que pase, acariciarle la melena y pasarle la mano por los flancos.
EL DESCONOCIDO. Un capricho, tal vez una locura.
LA MUJER. Un día nos conocimos y pasó lo que tenía que pasar. Familia, estudios, todo lo dejé por lo que entonces me parecía una maravillosa aventura de amor.
EL DESCONOCIDO. Era una locura.
LA MUJER. Al comienzo todo fue bien, estrechándome contra él me olvidaba de su vulgaridad. Era ignorante, es cierto, pero había en su naturalidad una violencia y una espontaneidad que me poseían. Verlo dormir, para mí, lo compensaba todo.
EL DESCONOCIDO. Yo conocí también una pasión semejante, la urgencia imprescindible de una precisa piel. Pero yo sabía que era una locura. Sin embargo nada en el universo, ni antes ni después de la creación, como tener su pelo suelto entre mis manos, como revolcarme con ella sobre la arena de la playa, como besarla en la oscuridad cuando dormía y sentir su risa despertar alegre entre mis labios.
LA MUJER. No hay otro amor que el que florece en el cuerpo.
EL DESCONOCIDO. En el verano, cuando su piel era de cobre, viajábamos juntos. Italia y Grecia, como soñaba ella. Para mí no había sin embargo otro paisaje que el que se reflejaba en el azul de sus ojos, un azul tan intenso que igual podían pintarse en él estrellas que veleros.
LA MUJER. ¿La quería?
EL DESCONOCIDO. Sí.
LA MUJER. (Con afecto) ¿Tiernamente?
EL DESCONOCIDO. Ella no conocía en el amor otra ternura que la del cansancio. (Pausa.) Pero el verano, y el amor, y la ternura y el cansancio terminaron antes de que acabara la aventura.
LA MUJER. Con Jimmy también cambiaron las cosas poco a poco; según me fui dando cuenta de que su violencia no era más que la máscara de una infinita necesidad de ternura. (Pausa.) Le gustaba demostrarme su fuerza, pero después del amor se rendía como un perrito después de una paliza. Era él quien en la dulce fatiga reclinaba su cabeza sobre mi hombro y era yo entonces la que le acariciaba el pelo.
EL DESCONOCIDO. (Tras un silencio) Son pocas las veces que amamos de verdad, la mayor parte de las ocasiones preferimos solamente. Darle sentido a esa preferencia y llamarla amor sirve de mucho para ir pasando, confiando en que la vida nos va prodigando dicha y compañía. Es cuestión de engañarse un poco, y engañarse un poco es fácil, lo imposible es engañarse del todo.
LA MUJER. ¿Está hablando en serio? (Él la mira fijamente sin contestar) (Ella, con lágrimas en la voz) ¿Cree realmente que es condición humana el engañarse para ser feliz?

WALTER BÉNEKE (El Salvador, 1930-1980). Dramaturgo salvadoreño. Diplomático de carrera que también fungió como Ministro de Educación, y de Relaciones Exteriores. Fue un funcionario estrella que impulsó la modernización de la educación e impulsó la profesionalización de las artes. Obtuvo una licenciatura en Ciencias Políticas y Economía en la Universidad Central de Madrid, y cursó su maestría en Periodismo y Problemas Contemporáneos en la Universidad Internacional Marcelino Menéndez y Pelayo de Santander. Durante la década de 1950 viajó y residió en varios países europeos: Francia, Suiza, Alemania, Noruega, Suecia y Dinamarca. Durante este tiempo, desarrolló un tipo de dramaturgia que unificaba las preocupaciones filosóficas del teatro existencialista con los dramas interiores de los seres atormentados en el teatro de Tennessee Williams. Sus dos obras teatrales fueron hitos internacionales en el desarrollo del teatro en América Latina, según los críticos, y ambas fueron galardonadas con sendos premios nacionales de dramaturgia: El paraíso de los imprudentes (Ministerio de Cultura,1955); y Funeral Home (Ministerio de Cultura, 1958). Fue incluido en la primera gran antología de la dramaturgia contemporánea en español: El teatro hispanoamericano contemporáneo, volumen II, editada por Carlos Solórzano (Fondo de Cultura Económico, México, 1964). El 27 de abril de 1980, Béneke, el político progresista más eficaz y notable de El Salvador en ese entonces, fue asesinado afuera de su casa, en un hecho que la Comisión de la Verdad, tras el fin de la guerra, no logró esclarecer. [Nota de Jorge Ávalos]
