César Young Núñez: “Adiós a la infancia” (poesía)

Poeta panameño que falleció el 1 de junio de 2017 a los 83 años de infancia, Young Núñez fue un maestro del humorismo. Nunca necesitó del sarcasmo cruel ni de la salvaje ironía para ejercer una permanente y lúcida parodia de la literatura, llena de guiños tiernos a la naturaleza humana.

César Young Núñez
Fotografía de Daniel Mordzinski
La Zebra | #18 | Junio 1, 2017

El amor tiene cara de teléfono

Tengo los anteojos rojos de tanto llorar
Y siento un gran dolor de teléfono
cuando te llamo y no hablas conmigo
Tal parece que la vida ha sido una suerte
de episodios carentes de emoción
porque tu corazón fue como una dirección equivocada
en la nomenclatura de los ángeles…

Y estos versos que yo le escribo
son para recitárselos por versófono
aunque éste sea el ultimo dolor que ella me cause
porque al fin y al cabo he aprendido mi lección:
¡Cría curvos y te sacarán los anteojos!

Carta a Blancanieves.

Baby Boom

Me Fui
por un caminito
Me encontré
un huequito
Metí la pata
¡y me salió un chinito!

La musa inoportuna.

Máximas para los pajaritos sin hogar

Hoy amaneció
la ciudad sin árboles
y al aire durmió anoche
con los ojos de Charles Dickens
suspendidos en el cielo.
Hombres con cara de cemento,
espantapájaros de hierro,
decretaron
la tala de los árboles
para tapar el sol
con los cabellos.
Oh mis buenos amigos,
por eso os escribo
estas máximas minúsculas
con la aprobación de la
Sociedad protectora de los pájaros
y la Junta de Inquilinato de las plumas.
En primer lugar
cuando oscurezca
dormiréis calladamente
en la ornitología de las cúpulas
donde las iglesias
os miran con ternura.
Haced vuestros nidos
en la cabeza de los calvos
que os quedarán eternamente agradecidos.
Haced vuestras necesidades
en las cabezas de los que tienen cabeza de aserrín
y la exhiben públicamente.
Poned vuestros huevitos
como un céntimo de sol
en la mano de los pobres.
Para que puedan volar sin trabas
(sin que les cuelguen un ticket por velocidad)
llevad los niños a la escuela
y sobre todo a las niñas
en un vuelo expreso.
Es importante que os deis cuenta
que tendréis que llegar a las ventanas
de los hospitales de caridad
para que con vuestro canto
alegréis a los enfermos.
También ensayad cantos nuevos
(con sonido estereofónico)
en las salas de maternidad
y en los asilos de ancianos.
Deberéis sortear toda clase de peligros
(favor no olvidar los rayos Laser)
en todos los vuelos que emprendáis.
Pero no os desesperéis,
porque después de todo,
mañana cuando amanezca
encontraréis otros árboles
creciendo en mi garganta
en el silencio deslumbrante
del invierno…

Poemas de rutina.

Poema vertical

Me
coso
un
ojo
en
la
mano
y
te
miro
tocándote.

Poemas de rutina.

Carta al Buen Chofer de Taxi

Sé que terminarás yéndote al cielo
con tu récord limpio
y los bolsillos también
Qué bien lucirás con tus alas
del mismo material de las llantas
sin seguros de vida ni automóvil
ni rugidos de tigre en el estómago
porque allá no tendrás necesidad
de los tres golpes diaros

Sé que seguriás siendo el mismo
y no te olvidarás
de lo que nunca te faltó en la mesa
tu Arroz con Gulf Petroleum
y las letras vencidas como postre

Yo me imagino tu sonrisa
de oreja a oreja

cuando en uniforme de conejo
y en un Toyota
(como lo hacías siempre)
le cobres la mitad a José Arcadio Buendía
y le des vuelto

La musa inoportuna.

Soneto para que lo escribas en tu diario

¿Quién te hablará de mí cuando te vayas
con tu diadema de hadas por el mundo?
¿Quién va a reconocer el mar profundo
si regresas al viento y te desmayas?

¿Quién me dirá si viajas por las nubes
y llevas una alondra de la mano?
—aun cuando el mar parece tan lejano
hay un cielo de amor por donde subes…—

No quisiera volar aunque volara
con recuerdos de amor y de tristeza
y un libro en el invierno retratado.

Ni acordarme sin ti aunque me acordara
de este tiempo de luz y de belleza
donde eres tú el espejo y lo soñado.

Revista Cultural Lotería,
Nº 496, Mayo-Junio de 2011.

Adiós a la Infancia

Vivo en el deseo de encontrarla
en un mundo de paz.
Vinicius de Moraes

Adiós infancia, ya te fuiste,
y yo no he de volver para encontrarte.
Inútil fue que te colgaras del tiempo
como un pez a un caballito de mar.
Quisiera verte ahora y llevarte de la mano
por las avenidas irreales del recuerdo.
Eras un valle de ternura,
sencillamente eso, un valle de ternura.
¡Nos queríamos tanto!
Querías ser pobre,
y ayudar a cruzar la calle a las viejitas.
¡Oh Dios mío! ¡Qué buenas eras, Infancia!

En el invierno la lluvia corría por los techos,
mojaba la ropa de las lavanderas,
danzaba por las calles, humedecía el rostro de los pescadores,
y viajaba en el navío blanco del alba.
La vida tenía el aroma de las tiras cómicas
y de los vendedores de frutas.
¡Ah, la vida, qué otra y qué distinta!

¡Oh, cómo quisiera no acordarme de estas cosas!
¡Dios mío, dame fuerzas!
¡San Gregorio Mártir, dame muchísima fuerza!
¡Qué haré contigo, Memoria, que me cuentas todo!
¡Pobre de mí! Jugabas a la gallina ciega,
eras a la vez Carlos Gardel, Joe Dimaggio y Kid Chocolate.
¡Paz! ¡Paz! ¡Memoria mía!

Perdóname. No quise recordarte
en esta tarde de mariposas bordadas en el viento.
¡Cálmate, ilusión, que un día fue mi infancia!
Recordar es triste oficio.
Y hace unos momentos estuve a punto
de derramar océanos de lágrimas,
ahorros de lágrimas.

El tiempo, claro y veloz,
se tragó los calendarios.
Yo no pude impedirlo.
Pensé que tal vez nada iba a cambiar.
El cine, la playa adonde ibas a soñar lejanos viajes.
El fantasma aquél que se me apareció en una noche de luna.
Las golondrinas del parque que dormían el verano.
¡Oh, cómo quisiera decirte esto sin herirte!
Tuve que olvidarte para ir a las trincheras de la vida.
Debo explicarte que no me fue posible recordarte.
¡Tanta nostalgia no era posible!
¡Tanto dolor no era posible!

¡Oh mísero de mi! Quisiera ser niño.
Matricularme en otra vida.
Aprender el lenguaje de los grillos.
Dentro de poco perteneceré al Partido Comunista.
¡Oh, cállate ambición mía!
¡Si me fuera posible convivir con las hormigas!
(Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, ahora,
y en la hora de nuestra muerte.
¡AMEN!)

¡Mañana! ¡Mañana!
Quién dirá que tú existías,
¡Infancia mía para siempre muerta!
La tristeza vive conmigo.
La pobreza vive conmigo.
No sé como decirlo: agua, música, flores,
cumpleaños, sexo, hambre, muerte.

¡Mamá! ¡Mamá! ¡No puedo sufrir más!
¡Científicos japoneses, auxílienme!
¡Ludwig Van Beethoven, acude presto
con tus variaciones para un poeta moribundo!
Rezad, rezad por mí, el poeta no respira.
Poetas rusos, poetas del Brazil y del Atlántico,
os encargo el epitafio a mi cadáver.

(¡Oh! ¡Otra vez esa Voz! ¡Tal vez la voz de la Infancia!
No puede ser. Tal vez el espíritu que cité
una vez en una sesión espiritista.)

Perdóname, Infancia. Perdónalos a todos.
Y si es posible, diles que no les guardo ningún rencor.
Que en mí vive el amor a la vida, el amor a los seres y a las cosas.
Y que espero finalmente pintarle dos alas a la Poesía
y llevarla al cielo de las musas.

Adiós, Infancia, adiós. . .
Adiós Infancia buena y pálida.
Infancia mía de mis buenos sueños.
Adiós, te digo, tiernamente. ¡Adiós! ¡Adiós!
Yo no he de volver…

Poemas de Rutina.


CÉSAR YOUNG NÚÑEZ (Panamá, 1934-2017). Poeta, narrador y columnista. Catedrático universitario licenciado en Filosofía y Letras con especialización en Español por la Universidad de Panamá. Durante 25 años desarrolló el alter ego “Julio Viernes”, ya como pseudónimo o como personaje de sus columnas humorísticas. Obtuvo una mención honorífica en el Concurso Literario Ricardo Miró de 1962, con el libro inédito Del otro lado del viento. Segunda mención honorifica del Concurso Literario Ricardo Miró de 1965, con su obra Poemas de rutina. Premio Universidad (1972-1973), con la obra Instrucciones para ángeles, que junto con otro poemario, Las tribulaciones de Superman, se publicó bajo el título Carta a Blancanieves en 1976. En el año 2002 se le concede el Premio Nacional de Poesía Ricardo J. Bermúdez, por su aporte original a la poesía panameña. En el 2014, como reconocimiento a su trayectoria poética, es distinguido con La Condecoración Rogelio Sinán. Young Núñez ha sido incluido en varias antologías sobre poesía panameña e hispanoamericana. Reunió sus “obras (in)completas” en el libro La musa inoportuna (Panamá, 2004).