Jaime Suárez Quemain: “El parroquiano” (ficción)

Las melancólicas minificciones de un poeta anarquista salvadoreño, asesinado en 1980.

La Zebra | # 66 | Junio 15, 2021

El parroquiano

Como todos los días, a las 10 a.m., el café estaba lleno de personas carentes de importancia más allá de ellos mismos.

Había visto de reojo la fisonomía de los parroquianos. Siempre las mismas caras. Los mismos temas de conversación. El mismo menú sobre la mesa. La misma cotidiana rutina, la cual se interrumpía de vez en cuando al pasar por la acera una que otra mujer de cuerpo despampanante.

Mientras llegaba el momento de que la camarera me trajese el café, rompía el tiempo viendo las estelas de humo de los cigarrillos o buscando la sonrisa que el parroquiano que se ubicaba en la esquina lateral izquierda me lanzaba. Siempre me había llamado la atención este hombrecito, por sus ojos hundidos y perdidos, vagos, dando la impresión de que no estaba ahí, que no existía. Era de ese tipo de hombres meditabundos, con un dejo de soledad en sus pupilas. A veces hablaba, lo hacía con amargura, quejándose de su destino o de los hombres. Una que otra vez me hablaba de política. No creía en ella. Mucho menos en los hombres que la ocupan como modus vivendi. Tenía una idea diferente de la vida, un pesimismo nato. Con una marcada influencia filosófica de Sartre. Hablaba cortado, como quien piensa mucho para hilvanar las palabras. Defendía sus teorías de una manera suspicaz e inteligente.

* * *

Hoy por la mañana leí la noticia: el hombrecito del mirar vago había muerto.

Hoy el café pesaba menos y me sentí más sólo en el mundo.

El filántropo

Libro de las crónicas, año 2000: “…y por amor a los veinte mil millones de hambrientos destruyó al planeta tierra”.

Ling Shi

Ling Shi creyó toda su vida en el arte. De joven decidió ser poeta, más tarde pintor, luego escultor, músico, cuentista, novelista.

Ling Shi jamás triunfó como artista, murió sin saber que él era una obra de arte.

El desmemoriado

Jorge Alberto fue siempre un tipo olvidadizo. Una madrugada se le olvidó despertar… y lo enterraron vivo.


JAIME SUÁREZ QUEMAIN (1949-1980). Auténtico anarquista, dirigió el periódico La Crónica. Fue perseguido y asesinado por miembros de las fuerzas armadas de El Salvador. No publicó libro en vida. Es autor de Un disparo colectivo, una antología póstuma de su poesía (San Salvador, 1980) y de El discreto encanto del matrimonio (teatro, Cultura, 1980). Rescatamos sus minificciones, las únicas de las que tenemos noticia, de La cebolla púrpura, San Salvador, donde se publicaron “El parroquiano” y “Ling Shi” (No. 1, mayo, 1971, p. 28), y de El Cuento, revista de imaginación, México, donde se publicaron “El filántropo” (No. 56, diciembre 1972 – enero 1973, Tomo IX – Año IX, p. 458), “Ling Shi” (No. 54, julio-septiembre 1972, Tomo IX – Año IX, p. 213) y “El desmemoriado” (No 101, enero-marzo 1987, Tomo XVI – Año XXIII, p. 42).

Arte: fragmento de “Ícaro” de Benjamín Cañas, 1977.