William Archila: «Voz de tierra» (poesía)

Tres poemas de su nueva antología bilingüe: Canícula/Dog Days, de próxima aparición.

William Archila
Traducciones del inglés de 
Mario Zetino
Arte de Antonio Romero
La Zebra | 
#101 | Enero 19, 2025

Dos de la mañana

Se lamentan por Cristo, con su pie grabado
en sus cráneos, con su recuerdo claro como
sus muertos, perdidos entre la hierba pálida,
sus tumbas son muchas y no tienen lápida.

Se quedan durante días, demasiadas semanas,
comiendo frijoles y pescuezos de pollo frito,
bebiendo cervezas heladas cubiertas de espuma.
Vienen de países lejanos y pequeños.

Aprenden a trapear de sol a sol,
a alimentar aves de corral y a criar al hijo del jefe,
recuerdan la costa verde, allá, en casa,
algo afilado se oxida en sus lenguas.

Llaman a la puerta con nudillos reventados, entran
con abrigos andrajosos, zapatos rotos,
vienen de tumbas lejanas y pequeñas,
sin lápida. Esperan en la parada de buses.

(The Art of Exile, 2009)

Whitman

En la tarde, cuando salgo a caminar por la ciudad, llevo un libro en el bolsillo
de la chaqueta –páginas polvorientas que vienen de cortezas soleadas.

Las avenidas corren con el trajín del tráfico, del ruido de los tranvías
que llegan al centro, el humo se deshilacha por todas partes.

El muchacho del quiosco de revistas guarda todo para irse a su casa;
está cansado de gritar todo el día al aire: «Fue visto cerca del mar».

Otro muchacho, un lustrador de zapatos sentado a su lado, dobla
el periódico como un mapa y me dice, «Es cierto, todo es verdad».

Desde el café, una canción de piano sale a la calle,
lanzada por los dedos huesudos de un hombre negro.

Al final de la calle, sobre la entrada de un rascacielos,
un letrero de neón parpadea en verde: ¿Qué es la hierba?

En las paredes viejas de un callejón, alguien ha pintado
con letras gruesas, trazos largos y rojos, «Él estuvo aquí».

¿Y si todo esto fuera cierto? ¿Quién es el viejo de barba blanca
sentado en la banca, fumando un cigarro?

¿Y si los mecánicos, los bomberos, los pilotos de ferris,
los trabajadores de la calle, todos, lo conocían?

En las calles heladas y azules nos encontramos con extraños,
y desviamos la vista hacia el humo o los carros que pasan.

Pasamos horas que se come el tic-tac del reloj
encerrados en nuestra piel y lejos de las palabras

que crecen a la luz del sol, lejos del golpeteo
del calor, con la mano hecha un puño, un sonido de hojas.

Pero todavía lo veo, su eco se hace profundo en la sombra,
hojas azules mojadas por la lluvia. Lo escucho en la mendiga

que va empujando un carro, en el carnicero afilando cuchillos, en el granjero
recogiendo uvas, su espalda arqueada y morena se eleva como un sol cansado.

No puedes decirme que el inmigrante recitando versos en el bus,
de pie junto al conductor, no es dueño de su voz de tierra.

La noche se extiende sobre los techos. La maquinaria ha parado.
La multitud vuelve a casa, pero es un paseo silencioso.

(The Art of Exile, 2009)

Grasa

El puesto de Lety a la orilla de la carretera, debajo
  de dos focos, humea como el esqueleto de un carro
  quemado junto al fuego. Su radio en AM derrama
  noticias por una hora más. La muñeca de esta mañana,
  herida otra vez, mientras ella saca del huacal
  una bola de masa, la aplana entre sus palmas
  como si aplaudiera, le pone un poco de agua,
  más masa, se limpia la frente con el dorso de la mano;
las plantas de los pies, callosas, le pulsan.

Su vida ha sido así por algún tiempo, el final de este día
  se abre paso entre platos a medio comer, esparcidos sobre
  las vetas de la mesa de madera gastada. En la masa en su mano,
  pone el relleno de chicharrón y frijoles fritos, a veces
  pedazos de queso y ayote picado, junta las orillas para hacer
  un puño, amasa otra vez, palmea otra vez, hasta formar
  un círculo perfecto. La grasa debajo de sus brazos se menea,
  su delantal —sus volantes amarillos manchados
y piñas como bolsillos—, ajado como una bandera caída.

Este olor a tostado, como un viento de invierno que arrastra
  su cola por los campos, saca de entre la maleza a un hombre
  llamado Licho, su barba espesa como hojarasca.
  Él mastica como si no hubiera comido en días,
  y ya puede perdonar a su patrón, incluso darle
  las gracias, por el puñado de monedas de diez centavos,
  todavía tibias en su mano. Ella puede ver que es viejo
  por la forma en que brillan sus ojos, una máquina agrícola
sobre la cual se hubieran marchitado los años.

Él le recuerda a un machete viejo, ya oxidado,
  siempre sucio, siempre sudado, hoja
  que ha cortado muchas veces el tallo al aire libre.
  Se da cuenta de que él ha dormido, sobre
  una bolsa de basura del tamaño de su cuerpo,
  bajo el rocío, pegado a un tronco, el calor del cuerpo
  como sábana. Se da cuenta de que ambos fueron
  quemados, oscuros como carbón, en el mismo horno.
Ambos vienen de los mismos caites de llanta y pita.

Ella dora algunas más, saca de un bote una cucharada
  de repollo curtido, y le da una bolsa de papel café,
  que él se lleva al aceite de la noche. Lo mira
  desaparecer, de la misma forma en que un camino
  se convierte en una colina empinada, la sombra
  de una rama cruza su sombrero. Ella agradece
  por el olor a tostado que él se lleva en la ropa,
  por el combustible en su estómago, la manteca
que rezuman sus poros, la grasa que lo protege del frío.

(The Gravedigger’s Archaeology, 2015)

Traducciones de Mario Zetino


“Tropicalia” del artista Antonio Romero se inauguró en el Museo de Arte de El Salvador el miércoles 31 de julio de 2024 y estará en exposición hasta el 14 de abril 2025. Más información: Tropicalia.

WILLIAM ARCHILA (Santa Ana, El Salvador, 1968) es un poeta salvadoreño. Emigró a los Estados Unidos con su familia en 1980. Es profesor de inglés y posee una Maestría en Bellas Artes (MFA) por la University of Oregon. Ha publicado los poemarios The Art of Exile (Bilingual Review Press, 2009), que recibió el International Latino Book Award (2010), y The Gravedigger’s Archaeology (Red Hen Press, 2015), ganador del Letras Latinas/Red Hen Poetry Prize (2013). En 2023 recibió el Philip Levine Prize for Poetry por su poemario S is for, a publicarse en 2025 por Black Lawrence Press. Una selección de su poesía aparece en la antología de poesía salvadoreña contemporánea Teatro bajo mi piel (Editorial Kalina, San Salvador, 2014). Los poemas de la presente selección pertenecen a su antología bilingüe Canícula/Dog Days, a publicarse en 2026.

Del traductor:

MARIO ZETINO (Santa Ana, El Salvador, 1985) es un poeta, académico y traductor salvadoreño. Ha publicado los poemarios Uno dice (Índole Editores, 2013), Canciones de amor y ausencia (Artesanos & Editores, 2022), Canción para una muchacha infinita (Golden Empire Editions, 2023) y Notas de un viaje humano (2024). Ha compilado dos antologías de poesía salvadoreña. Traduce poesía del inglés al español. Su trabajo ha sido publicado en revistas nacionales e internacionales, como Cultura, La Zebra, Cuadernos Hispanoamericanos, Latino Book Review, El Pez Soluble y Álastor. En 2016 fue escritor residente en la Hispanic Writers Week de la University of Massachusetts Boston. Es Licenciado en Letras por la Universidad de El Salvador. Es investigador en estudios literarios.

El arte es de Antonio Romero, que actualmente exhibe en el Museo de Arte de El Salvador: Tropicalia.