Emilia Watson: “Amor podrido” (cuento)

Hija de una salvadoreña inmigrante en los Estados Unidos, Emilia Watson es una joven creativa que actúa y escribe en inglés y en español. Es estudiante en la universidad Truman State en Missouri.

Emilia Watson

Miranda escucha el romper de huesos y ve una gran cantidad de sangre por todos lados. La Universidad está llena de estudiantes muertos. Ella y su novio están arrodillados enfrente de cadáveres tirados con todos sus interiores de fuera. Miranda mira a su amor, quien está al lado de ella. Él le da una sonrisa sangrienta y ella le regresa una a él. Miranda está tranquila y también muy feliz.

Miranda se dice a sí misma: “Una vida eterna con mi persona favorita”. La verdad es que ahora no hay nada que podría asustarla.

Tres días antes

En la mitad de febrero, en un campus de una universidad pequeña que está en el medio oeste, hay mucha actividad y movimiento. Todos están tratando de mantenerse al día con el ritmo de la demanda rigurosa de la universidad y también con sus vidas románticas. Miranda y Josefina, dos estudiantes en su tercer año, caminan a clase mientras hablan sobre sus planes para el día de San Valentín.

—Oye, Miranda, ¿cuáles son tus planes para el día de San Valentín? —pregunta Josefina.

—La verdad es que no sé, pero, estoy segura que Alfredo tiene algo planeado —contesta Miranda.

—Pero, Miranda, ¡sólo faltan tres días! —exclama Josefina.

—Ya, ya. Ya lo sé. No dudo que Alfredo y yo haremos algo asombroso y bastante romántico —dice Miranda—. Aquí está mi sala de clase. ¡Hasta luego!

—¡Hasta luego, Miranda! —responde Josefina.

Miranda entre a la sala de su clase de español y se sienta. La Profe empieza la clase sin perder ni un momento.

—¡Hola clase! Hoy día el tema serán los verbos reflexivos —informa La Profe.

Un estudiante en la parte posterior de la clase procede a vomitar sangre. Todos se dan la vuelta y sólo pueden mirar estupefactos. El chico se ve muy pálido con el contraste de su pelo largo y negro. Se derrumba y por fin alguien llama a la policía. El joven es llevado al hospital y La Profe dice que se suspende la clase y que regresen el viernes.

La chica sentada al lado de Miranda le dice:

—¡Que locura! Espero que no sea algo de gravedad.

Miranda sólo puede seguir viendo a la puerta y responde temblorosa:

—Sí.

Dos días antes

Miranda y Josefina cenan en una de las cafeterías de la universidad. Mientras están hablando, notan algo diferente de lo normal: el silencio. Miran a sus alrededores y les llama la atención lo vacía que está la cafetería. Se dan miradas de perplejidad pero no piensan mucho sobre la situación.

Josefina continúa, preguntando:

—¿Y por qué Alfredo no cena con nosotras este día?

—Dijo que no se siente bien —responde Miranda—. Está enfermo, y por eso no quiere salir de su dormitorio esta noche.

—Parece que la totalidad de la Universidad está enferma —dije Josefina.

Un día antes

Miranda y Josefina comienzan con su rutina normal y caminan a clase juntas. Las dos notan lo vacío que está el campus y también el cielo gris y cuanto frío hace. No están para conversar mucho este día. Se despiden, y Miranda entra a la sala de clase a encontrar sólo a La Profe y tres estudiantes. Miranda recibe un mensaje de texto de Josefina que dice que sólo hay cuatro estudiantes en su clase. Miranda responde que lo mismo pasa en la suya. La clase empieza pero, en los primeros momentos La Profe vomita sangre. Los estudiantes están callados y petrificados. Escuchan gritos de afuera y después por el pasillo. Ven dos estudiantes corriendo junto a la puerta. Miranda se levanta y va hacia la puerta. Ella ve dos estudiantes que se ven muy pálidos, con ojos inyectados de sangre y sus bocas con gotas de sangre fresca. En ese momento, se da cuenta que detrás de ellos el profesor y unos estudiantes están comiéndose a un joven desafortunado. Ella sólo puede pensar en Alfredo, y con ignorancia de la gravedad de la situación, corre hacia el dormitorio de su novio. Con la llave, ella abre la puerta y encuentra a Alfredo tirado en el suelo. Se lanza sobre él y lo toma en sus brazos gritando su nombre. Ella comienza a llorar y sólo desea que él este bien. Mientras tanto, el Zombi Alfredo despierta y muerde el cuello de Miranda. Todo se vuelve negro.

El día de San Valentín

En el sol del mediodía, en la plaza mayor de la Universidad, Miranda y Alfredo están juntos y felices, compartiéndose el amor y el cuerpo de Josefina. Aunque parece que nunca estarán llenos, sus vidas siempre estarán llenas de amor.