Efraín Caravantes: “Antes de esto ya existía el silencio” (crónica)

Un libro del gran escritor norteamericano Jack Kerouac —un miembro destacado del movimiento contracultural beat, influido por la filosofía oriental— se convierte en el instrumento de un encuentro inesperado y, quizás, trascendental, entre un poeta y el extraño pasajero de un autobús, en este vívido relato.

Efraín Caravantes
La Zebra | #2 | Febrero 1, 2016

Compré Los Vagabundos del Dharma de Jack Kerouac hace dos meses y medio, junto con otros libros, en una vuelta del interés que tengo muy seguido por temas religiosos, en este momento específico por el Budismo. Nunca sospeché que terminaría regalándolo a un hombre que conocí en un microbús.

Sucedió así. Subí al microbús y ya venían personas de pie, por lo que un hombre de unos 35-40 años, regordete, de tez trigueña y pelo corto castaño, el más cercano a la puerta, me dijo con un gesto y una mirada un tanto perdida que podía ayudarme a llevar mi libro. Yo no respondí, solo se lo di y pensé: “seguro que está bolo”. Vestía unos blue jeans, una camisa roja y una gorra de los New York Yankees.

Pronto dio la vuelta al libro para ver la portada y se quedó largo rato viéndola. Vio por la ventana un momento, pero rápido volvió hacia el libro. Para mi sorpresa, lo abrió, buscó la primera página y leyó algo, aunque por su estado y el movimiento del microbús dudo que haya podido leer lo suficiente.

A este momento yo me había movido un poco hacia atrás, saliéndome de su vista, aun la periférica, pudiendo así ver libremente lo que hacía. Al parecer no tenía mucha conciencia sobre sí mismo; murmuraba cosas que no logré entender. Hasta que en un momento dijo, levantando el libro y haciéndose escuchar por la mayoría de los pasajeros: “Ésta es una literatura fabulosa”. Yo sonreí y me quedé pensando en las razones que pudo haber tenido para hacer esta afirmación.

Siguió hablando consigo mismo (y para los demás, sin querer). En un momento comenzó a besar el libro y dijo: “Este libro puede cambiar mi vida”. Después de un momento, saliendo de sí y dándose cuenta de que ya estaba por bajarse, sentí que tomó conciencia de que el libro no era suyo, se volvió, me vio y extendió sus manos para devolvérmelo, haciendo el gesto que los críticos de cine escriben en las reseñas: two thumbs up.

Se paró y luego de un momento al lado de la puerta, me miró y me dijo: “¿Me lo regalarías?” Yo ya venía pensando en qué haría si eso pasaba; de nuevo solo extendí la mano para dárselo. Intercambió unas palabras con el cobrador, alegre de que se lo había regalado, presumiéndolo. Habló de un milagro mientras miraba el libro y lo besaba.

Una vez se bajó del microbús, siguió dirigiéndose al cobrador. Lo último que le escuché decir, cuando el microbús ya estaba en marcha fue: “Pero él puede interceder por mí”, levantando el libro, como alegre de haber vencido a alguien, “y curarme el alcoholismo”. Yo sonreí, mientras algunos pasajeros que se dieron cuenta de lo que pasaba me miraban. Pensé: “Ojalá que sí lo lea, ojalá que el milagro suceda, ojalá que pronto sea el vencedor”.

Y recordé el último párrafo del libro que leí, el final del capítulo 22: «“¿Existe una verdad indudable y definida que se pueda enseñar a todos los seres vivos?”, era la pregunta que probablemente se hacía Dipankara, el de grandes cejas nevadas, y su respuesta era el «rumoroso silencio del diamante».

Kerouac - Vagabundos


EFRAÍN CARAVANTES (El Salvador, 1983). Estudió Artes Visuales con especialidad en Grabado en Centro Nacional de Artes y Licenciatura en Comunicaciones en la Universidad Tecnológica de El Salvador. Ha participado en varias exposiciones colectivas: El grabado como pretexto – Salón de Grabado (2008, 2010), Original múltiple (2009), Diálogo visual – Salón de dibujo (2009), XI edición del premio Arte Joven del Centro Cultural de España en El Salvador (2010) y Esto no es una degeneración: ¿Arte joven en El Salvador? (2012), entre otras. Obtuvo el primer lugar en poesía en el I Certamen Letras Nuevas con el poemario Memoria de poemas, La Prensa Gráfica (2004) y el tercer lugar en el XI Premio de Arte Joven por la obra Naturaleza muerta, creada en conjunto con Javier Ramírez-Nadie, CCESV (2010). Sus textos han sido publicados en diversos suplementos y en la Antología de Poesía Joven Salvadoreña Una Madrugada del Siglo XXI de Vladimir Amaya. Leer/ver más: https://www.facebook.com/efraincaravantes

Fotografía de Efraín Caravantes.