Carlos Alberto Soriano: “Un ejercicio de autocrítica” (ensayo)

En el 2006, después de ganar el Premio Centroamericano de Literatura “Rogelio Sinán” por su novela Listones de Colores, Carlos Alberto Soriano se vio, de pronto, expuesto a un público mucho más extenso. Afable y amistoso en su vida cotidiana, en las presentaciones de su novela Soriano se ponía tenso. Jorge Ávalos, que condujo la presentación de la novela en San Salvador junto con Silvia Elena Regalado, lo preparó con un cuestionario. “Si interpretás esto como un ejercicio en autocrítica, las respuestas te van a parecer tan interesantes a vos como a mí”, le escribió Ávalos a Soriano el 7 de noviembre de 2006. A continuación, reproducimos parte de la correspondencia entre ambos escritores salvadoreños, compuesta de las preguntas de Ávalos y las respuestas de Soriano.

Carlos Alberto Soriano
Según un cuestionario de Jorge Ávalos
La Zebra |
Marzo 1, 2016

1. Estructura no lineal

Jorge Ávalos: Un aspecto de Listones de colores que confundió a los críticos fue su estructura. Dado que los capítulos son nombrados por días de la semana, pero en orden inverso, algunos de estos críticos supusieron que la novela estaba contada en un orden cronológico inverso. En realidad, la novela no es lineal, y da saltos en el tiempo de acuerdo al personaje narrador de cada capítulo. ¿Por qué usaste el esquema de los días de la semana para nombrar los capítulos si lo que ocurre en cada capítulo desborda ese marco de tiempo? Obviamente estás trabajando con la memoria y no dentro de un marco de acción de veinticuatro horas que es lo que le correspondería a cada día de la semana, esto significa que el uso de los días de la semana no está justificado por el desarrollo de la acción, y por lo tanto obedece a otra intención. ¿Cuál es esa intención?

Carlos Soriano: El objetivo de nombrar a cada capítulo con un día de la semana, puestos a la inversa y con la falta del domingo, obedece, en primer lugar, a que el momento de partida de cada capítulo o el momento desde el que el narrador está haciendo el flashback respectivo, ocurre precisamente en ese día y es así porque también a lo largo de la historia el día mencionado es simbólico en el perfil sicológico de cada personaje. Así vemos a Bernardo empezando en sábado la historia porque ese es el día en que se cumplen los seis años de la muerte de su madre y porque además sabe que ese día Cata no llegará a visitarlo y puede actuar a sus anchas sin que nadie lo interrumpa. Aunque quizá habría hecho lo mismo de todos modos. El resto de personajes obedece al mismo patrón. La fórmula no varía, pero la perspectiva sí.

2. Narración subjetiva

Jorge Ávalos: En los primeros capítulos de Listón de colores la prosa es densa. Al decir esto no estoy haciendo un juicio de valor, no estoy diciendo que esto es bueno o malo, sólo estoy afirmando que así ocurre en tu novela. Por lo tanto, quiero que pienses en tu estilo narrativo, en la prosa tan subjetiva que usas, y que consideres lo que pretendías lograr. Ahora bien, mi pregunta no es cuáles eran tus intenciones antes de escribirla, sino, ahora que la novela está finalizada y publicada, ¿cuál crees que es el efecto de ese estilo en el lector? ¿Qué crees que logra esa inmersión en una prosa que presenta la realidad filtrada por la perspectiva tan subjetiva de sus personajes?

Carlos Soriano: Estoy de acuerdo, mi prosa es talvez un poco densa o talvez para iniciados. Pero tenés que notar que no es así en todos los capítulos, pues de “Jueves” en adelante el lenguaje es más coloquial. Bernardo (en sus dos estados) es talvez el más denso porque él, además, era poeta. El objetivo mío es siempre mantener mi estilo (un poco lírico); y el efecto que persigo con él, es retratarle mi realidad al lector de la manera más vívida posible. O, dicho de otra manera, ser capaz de pintarle al lector algo que no es capaz de ver porque talvez sólo existe en mi cerebro como creador del texto. Y en mi humilde opinión, la realidad filtrada o pasada por el ojo del narrador es lo que hace que la literatura sea un arte. Si no, sería una nota periodística o una crónica. No desvaloro el periodismo (del cual me valgo mucho) sino que sólo digo que son diferentes.

3. Una novela polifónica

Jorge Ávalos: Listones de colores es una novela polifónica, es decir, su historia es contada por varias voces narrativas. Me gustaría que me dijeras claramente quién es el narrador en cada capítulo de la novela y, una vez escrita esa lista, explica, de la manera que quieras, a qué obedece ese orden. ¿Por qué crees que estructuraste la novela siguiendo esa secuencia en particular? Si es posible, escribe un sumario de cada capítulo.

Carlos Soriano: Los narradores y la secuencia de la novela van como siguen…

[CLAVES: (Número, según el orden temporal de la historia, del incidente principal en el capítulo) / Capítulos nombrados por los días de la semana / NARRADOR / Descripción del capítulo / Sumario del capítulo]

(5) Sábado: BERNARDO, en su estado esquizofrénico, en el hospital el día en que se cuelga de la pared con los listones de colores.

Bernardo, desde la cama de su prisión, hace el recuento de los años que ha permanecido en aquel lugar y de los que le faltan por purgar, con el lastre de los recuerdos a la espalda y la culpa de haber matado a su propia madre. Tal recuento lo lleva a narrar los pormenores, las condiciones y las circunstancias en que comete el crimen, después de una búsqueda infructuosa y casi surrealista de sus hermanos, dispersos por la vida.

(2) Viernes: BERNARDO, joven y lúcido, un día antes de que Mario llegue a robarle a Esmeralda.

Muchos años antes, desde otra cama no menos trágica, la de Esmeralda, su compañía por muchos años, Bernardo nos hace sopesar el inmenso amor por esta niña bella de cabellos largos que nació en la infancia, en la escuela pública donde ambos compartían el aula, que floreció, creció y los unió en un cuarto pequeño dentro de un barrio marginal, donde las peripecias de ambos para sobrevivir ganan el protagonismo y empujan a Bernardo a unirse a las pandillas, lo que lo lleva por los caminos de la desgracia, por los que también arrastra a Esmeralda quien paga el precio más alto de toda esta vorágine. Consciente de que la desobediencia a la pandilla se paga con la vida, propia o ajena, intenta salir de ese sórdido mundo, pero las garras de ese monstruo son más largas y más fuertes que su empeño.

(1) Jueves: ESMERALDA, algunos minutos antes de que se reúna con Bernardo para irse a vivir con él a la pocilga que luego describe Mario y antes de entregarle su vida.

Esmeralda, a las puertas de fugarse con Bernardo, después de enfrentar los reproches de sus padres, nos lleva por los inicios de aquella relación impregnada de sentimientos genuinos, inocencia infantil y verdadera devoción por un amor que debe defender, aun a costa de su propio sacrificio. En ese mismo recorrido, también nos cuenta de los inicios de Bernardo en la pandilla, de sus esfuerzos por sacarlo de aquella vida de delincuencia, horror y muerte, y del apoyo de Mario, amigo en las buenas y en las malas, cuya entrega al bienestar de Esmeralda, enciende la pólvora de la historia.

(3) Miércoles: ESTELA, un día después de que Cata llegara a informarle que su hijo se había hospitalizado por voluntad propia en el hospital siquiátrico. El mismo día en que Cata llega con su equipaje a cuidar de ella y a compartir su vida.

Estela, la madre de Bernardo, acaba de recibir la noticia de que su hijo ha sido hospitalizado, pero semejante tragedia le parece insignificante frente al hecho de haberlo encontrado después de muchos años de no saber de él. Mujer de múltiples achaques, de recuerdos y culpas más pesados que los dolores de sus articulaciones, Estela nos lleva por la historia familiar antes, durante y después de la filiación de Bernardo a las pandillas. Crímenes, el asesinato de su pequeña hija, traiciones, mentiras y múltiples incidentes, hacen de su historia un eje imprescindible en el sentido global de la novela.

(4) Martes: MARIO, el día en que va a visitar a Bernardo al hospital. Un día después de que Cata llegara a darle la mala noticia de su internamiento.

Mario, quien empieza como amigo de Bernardo en la ciudad a donde éste ha ido a exiliarse, después de la primera represalia de su pandilla, termina por cambiar de bando y se une a la causa de Esmeralda en el esfuerzo por sacar a Bernardo de aquella vida. Debe también pagar con su propio sacrificio, la osadía de retar al líder, Cásper, y de meter las narices en la relación de los tres. Testigo de los atentados de Cásper en contra de Bernardo y Esmeralda, busca ayuda en su buena amiga Cata para cambiar el panorama. Inmiscuido también dentro del mundo sórdido de las drogas, su visión del hampa es más amplia y esta condición es clave para sus objetivos redentores.

(6) Lunes: CATA, el día final, el día en que, como todos los días, va a visitar a Bernardo a su cuarto de hospital, y no lo encuentra. Y cuando recibe la mala noticia de que se suicidó y que el día Domingo (el que no aparece) lo enterraron sin mayores pretensiones ni pesares en el cementerio del hospital.

Parada frente a la antigua celda de Bernardo o sentada frente a la ventana donde él se sentaba a mirar el mundo, Cata reflexiona y se echa a la espalda la mayor dosis de culpa de todo lo que ha pasado en la vida de Bernardo y Esmeralda. Dotada de una sabiduría innata y un alma limpia, nos narra la convivencia con Estela, los avatares de Bernardo en la búsqueda del amor perdido, la tristeza acumulada en la inconsciencia y en el rostro de Esmeralda, la valentía y la pasión de Mario y la verdad escondida detrás de todo lo que Bernardo pretende mostrarnos.

San Salvador
Noviembre 7, 2006


Listones de colores

CARLOS ALBERTO SORIANO (1970-2011). Escritor, diseñador y montañista salvadoreño. Recibió el Premio Centroamericano de Literatura “Rogelio Sinán” de Panamá en 2006 por la novela Listón de colores. Es autor, también, de las novelas Ángeles caídos (2005) y El olor de los castaños (inédita). Este cuento aparece en la colección del mismo título (DPI, San Salvador, 2007).

Fotografía: Jorge Ávalos, Carlos Alberto Soriano y Silvia Elena Regalado durante la presentación de la novela Listones de colores de Soriano, en la Universidad Tecnológica de El Salvador. / Archivo La Zebra.