Paulita Pike: “El Mártir y la Doncella de Hierro” (crónica)

El domingo 6 de marzo de 2016, la famosa banda de rock metálico Iron Maiden dio un exitoso concierto en El Salvador. En un gesto inesperado que cautivó al público salvadoreño por su simbolismo y convicción, el baterista Nicko McBrain vistió una camiseta con el retrato del Beato Monseñor Oscar Arnulfo Romero, a quien le dedicó la última tanda del concierto. Esta es la historia de cómo llegó esa camiseta a manos de la banda y cómo surgió el deseo de realizar esa dedicatoria.

Paulita Pike
La Zebra | #3 | Marzo 11, 2016

Como vengo haciendo desde hace 20 años aproximadamente, sin tener un día específico, pero mayoritariamente en los fines de semana, llegué a la Cripta de Catedral el domingo por la tarde para atender a los peregrinos que llegan a visitar a Monseñor Romero.

Antes, le hablé a una amiga muy romeriana, Noemy Contreras, para decirle que tenía semanas de no verla y que si no quería que pasara por ella camino a Catedral. Así hicimos.

Da gusto manejar al centro un domingo temprano por la tarde porque no hay tráfico y los vendedores también descansan. Llegamos al parqueo e hicimos lo de siempre: saludar a los amigos que descansan bajo el palo de mango, a las señoras que venden camisetas de Romero (cuando las dejan) y a toda la majada que siempre anda por ahí. Repartí fotos que les había tomado a muchos en distintas actividades con nuestro llorado Monseñor Ricardo Urioste —presidente de la Fundación Romero, fallecido a fines del año pasado—; y también repartí unos platos de comida que llevaba.

Estando en el parqueo, en medio del bullicio de la gente y de los buses, vi a unos gringos parados arriba, en las gradas, que bajan de catedral al parqueo. No reparé en ellos; son muchas las visitas de extranjeros que llegan a catedral y lejos de ser una ocurrencia rara, se ha convertido en algo de lo más normal.

Al ratito, Noemy y yo nos despedimos de los personajes que pueblan el parqueo de catedral y empezamos a bajar las gradas a la cripta que están en una entrada separada.

Vi que el grupo de gringos iba delante de nosotros. En eso, Noemy empieza a pegarme en el brazo.

—Mire, ¡esos son, esos son!

No entendía.

—¿Quiénes son esos?

—¡Los del grupo de rock! ¡Los rockeros!

¡Era cierto! Iron Maiden iba bajando a la cripta. Ahora sí me fijé que iban con escoltas del PPI (Personalidades Importantes) y con un señor trajeado que supuse era el guía del Ministerio de Turismo.

Al terminar las gradas, bajando a la Cripta de Catedral, estos se dirigieron a la derecha donde está el mausoleo. A la izquierda, el párroco de catedral dirigía una asamblea de unos cien feligreses.

Eran las 3 de la tarde y Monseñor Romero estaba bastante solo, como suele ocurrir a esa hora los domingos. En cambio, por la mañana es un alboroto de gente que llega a la misa del Comité Monseñor Romero o de turistas, nacionales y extranjeros, que aprovechan las horas más frescas para llegar.

El de la coleta, el baterista Nicko McBrain, estaba escribiendo en el libro de visita que hace cinco años firmó el Presidente de los Estados Unidos Barack Obama; después, el Presidente Rafael Correa de Ecuador; el Secretario General de la ONU, Ban-Ki-Moon; la Princesa Masako de Japón… y así, demás personalidades que han llegado a ofrecer sus respetos a nuestro primer beato, el salvadoreño más universal, Monseñor Óscar Romero.

Me acerqué y lo único que se me ocurrió fue balbucear:

Excuse me, but are you… [Disculpe, pero ¿es usted…?]

El tipo de la coleta se volteó para mirarme y sin pestañear me dijo:

Please. If you don`t mind. We are in church and request privacy [Por favor, si sería tan amable.  Estamos en la iglesia y pedimos privacidad.]

Lo dijo en un inglés británico que me cortó la respiración.

Claro que tenía toda la razón. ¿Cómo era posible que hasta en una iglesia les siguiera acosando una groupie? Una groupie mayor, pero para los groupies no hay edad. (Una groupie es una fanática que acompañan a los rockeros en sus giras.)

Me alejé y los dejé solos unos minutos. Cuando vi que andaban dando vueltas a la escultura con cara de perdidos, de necia me volví a acercar. El de la seguridad hizo como para pararme y no me quedó otra opción que gritarles.

Thank you so much for visiting the tomb of Monseñor Romero! [¡Gracias por visitar la tumba de Monseñor Romero!]

Eso fue lo que permitió que se rompiera el “cerco” y se abriera la conversación. El otro integrante [el guitarrista Janick Gers] se me acercó y preguntó:

So, do you know what this is all about? [Pues, ¿sabe Usted de que se trata todo esto?]

A partir de ese momento, supe que sería una sesión larga.

20160306-paulita_pike-iron_maiden.jpg
Paulita Pike (centro), con Nicko McBrain (izquierda) y Janick Gers (derecha).

Desde el inicio, tanto Janick Gers como Nicko McBrain (el de la coleta) quisieron saber todo sobre Monseñor Romero. Preguntaron el por qué estaba enterrado ahí y qué significado tenía.

¡Dios mío!, pensé. ¿Por dónde empezar? Pues, por el principio… Por eso les pregunté:

So, what made you guys come downtown and specifically to the Cathedral? [Pues, ¿qué los motivó a venir al centro y en particular a Catedral?]

Nicko contestó que cuando llegan a un país nuevo a tocar, les gusta conocer el lugar, y ¿Qué mejor manera de conocer una ciudad si no era visitando el centro?

I like to get a feel for the place, mix with the people, see the architecture; I don`t like just staying at the hotel or going to posh places and then to the venue: I want to know where I am”.  [Me gusta tener una idea del lugar, mezclarme con la gente, ver la arquitectura; no me gusta sólo quedarme en el hotel o ir a lugares lujosos y luego a la tocada: Quiero conocer dónde estoy.]

Los felicité por esa sana curiosidad y por haberse “atrevido” a llegar al centro, un lugar considerado de los más peligrosos en el país. Que hasta podían servir de ejemplo.

Los llevaron a la Plaza Barrios y se quedaron admirados del Palacio Nacional. Preguntaron por el edificio blanco y al saber que era la Catedral, dispusieron entrar. Nicko nos dijo que se puso en contacto con Dios ante el altar mayor de catedral, y que sintió una conexión muy especial…

—Or as I like to call him, “The Governor”. [O como prefiero llamarlo: “El Gobernador”.]

Pero algo lo empujaba a conocer más de ese lugar que sentía santo, y cuando salieron de arriba, seguía con la sensación de que algo faltaba.

I asked the guide if there was anything else to see, and he said, “Yes, the crypt”. “Come on! Let’s go!” [Pregunté al guía si no había otra cosa que ver en Catedral, me dijo: “Sí, la cripta”. “Ah pues, ¡vamos!”.]

Ambos concordaron que mientras la parte superior de catedral les había parecido muy bella, especialmente la pintura de la cúpula, sintieron una fuerza muy diferente cuando bajaron a la cripta. Por eso es que Nicko se apresuró a escribir en el libro de visitas inmediatamente al llegar al mausoleo. Le fui a pedir unas estampitas que tiene en su escritorio la Hermana Elba y que son para repartir a los peregrinos que llegan. Entregué dos a cada uno y les expliqué lo que decían. El mejor amigo de Nicko, un señor jovial y gordito que andaba una camisa Hawaiana, está casado con una Colombiana y prometió traducirles la oración. Todos viven en el sur de Florida.

Descansa con el Señor. Mis plegarias para todos en el Mundo. (Rest with the Lord. My prayers to all in the World.) Nicko McBrain, 8/03/2016. [Palabras escritas en el libro de visitas del mausoleo de Romero]

Tras preguntarme por qué estaba yo ahí, que si era gringa, que qué hacía, entré de lleno en la historia de nuestro Beato, de cómo lo conocí siendo yo profesora/coordinadora en el Externado de San José, de cómo impactó mi vida para siempre y de la explosión de la guerra civil tras su asesinato mientras decía Misa cuando le dispararon una bala certera al corazón. No podían disimular el horror y me preguntaron:

Here? At this church? [¿Aquí?  ¿En esta iglesia?]

Les expliqué que fue en la capilla del Hospitalito donde vivía Monseñor, junto a los cancerosos más pobres del país.

—But why did they kill him? [Pero, ¿por qué lo mataron?]

—Because he was with the poor. Because he was a “teller of the truth”. Because he denounced the injustices that gravely affected the poorest of the poor. Because he called on the government to stop the atrocities and ordered the soldiers not to kill their own brothers… [Porque estaba del lado de los pobres. Porque era un “hablador de la verdad”. Porque denunciaba las injusticias que afectaban gravemente a los más pobres de los pobres. Porque llamó al gobierno a frenar las atrocidades y ordenó a los soldados de no matar a sus propios hermanos.]

Bueno, a todo esto —ambos parados, pegados a la escultura— y a Nicko le rodaron unas lágrimas. Confesó que, en 1999, un pastor metodista llegó a uno de los conciertos y luego se les acercó para decirles que la letra de su música tenía mucho de la biblia, mucho del mal contra el bien, de la oscuridad contra la luz. Este pastor lo encarriló a encontrarse con Dios y desde ese día mantienen una sólida amistad.

Preguntaron si las estructuras de la injusticia habían cambiado en estos 36 años, que si el país se había estabilizado tras la guerra civil y así. Me sorprendieron las preguntas hechas con tanta seriedad. Me sorprendió aún más cuando Janick preguntó si no habían sido asesinadas cuatro monjas también.

—Yes, the Maryknoll sisters and a layworker in 1980. [Sí, las hermanas de la orden Maryknoll y una trabajadora laica en 1980.]

—No, I am talking about yesterday or last week. [No, yo digo ayer o la semana pasada.]

No, I didn’t know that. [No, eso no lo sabía.]

I’m talking about four nuns murdered in Moroccan border… I believe it was Morocco, but I’m not sure —dijo Janick. [Me refiero a otras cuatro monjas asesinadas en la frontera de Marruecos… me parece que fue en Marruecos, pero no estoy seguro.]

Cuando Janick comentó que la opción de Monseñor Romero por los pobres se parecía mucho a la filosofía del Papa Francisco… ¡eso selló la amistad!

Habían transcurrido 40 minutos y sentía yo que los había detenido demasiado tiempo, pero Nicko dijo que para nada; que todavía les quedaba tiempo antes del concierto. Hacía 10 minutos que Janick había salido de la cripta por el enorme calor que hace ahí abajo. No hay circulación en la cripta y en los días calurosos, el calor es insoportable.

Llegando al final de nuestra conversación, se empezó a acercar la gente que quería fotos con Nicko y este accedió gustosamente, hasta fotografiándose con el guardia y su metralleta. El joven policía estaba feliz. Mi amiga Noemy, había salido a buscar camisetas de Monseñor Romero para que se las regaláramos y bajó con 2: una blanca en “XL”, y la negra en “L”. Con lo pechito que es Nicko, la “L” fue su talla.

Estaba fascinado con el regalo. Le pregunté si se la pondría durante el concierto y se quedó pensando:

You know when I will change into it? Three songs before the end I will put the t-shirt on and I will say: “THIS IS FOR MONSEÑOR ROMERO” [¿Sabe cuándo me la voy a poner? Faltando tres canciones para el final, me pondré la camiseta y diré: “ESTO ES PARA MONSEÑOR ROMERO”.]

Tuvimos que practicar “Monseñor Romero” varias veces porque Nicko decía “Señor” Romero, pero al final, lo dijo bien.

Íbamos para la hora y los “handlers” [asistentes personales] se estaban poniendo nerviosos. Nos fuimos todos juntos para arriba, con la gentecita que había llegado a rezarle al Mártir y se quedaron a ver el metalero.

Besos y abrazos a la salida, y una promesa que yo le enviaría fotos e información sobre Monseñor Romero, porque como dijo Nicko: “Hoy fue el primer día de mi aprendizaje”.

Nicko MacBrain in El Salvador
Nicko McBrain dedica la última tanda del concierto de Iron Maiden en El Salvador al Beato Romero.

Esta crónica se reproduce con la cordial autorización de Carlos Colorado, administrador de la bitácora Super Martyrio. Originalmente se publicó en forma de entrevista, pero la narración de Paulita Pike es tan amena y detallada que las preguntas nos parecieron innecesarias para la comprensión de la historia. La versión original se puede encontrar en el siguiente enlace: La doncella de hierro.

Las fotografías de Nicko McBrain en concierto son de La Prensa Gráfica.