Javier Kafie: “¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿Hacia dónde vamos?” (crítica)

Una reseña de La casa de Moravia, la nueva novela del escritor salvadoreño, Miguel Huezo Mixco, publicada por Alfaguara.

Javier Kafie
La Zebra | #17 | Mayo 1, 2017

Entre las páginas de la última novela de Miguel Huezo Mixco, La casa de Moravia encontramos a una joven de ojos verdes mostrándole al hombre que pronto será su amante una pintura de Paul Gauguin, reconocido pintor francés del siglo XIX.

La aparición de este cuadro en las paredes de una gris casa de militantes en un barrio al norte de San José, Costa Rica, no me parece algo fortuito. Y al leer esos párrafos no pude evitar recordar el cuadro de Gauguin llamado “¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿Hacia dónde vamos?”, que el pintor realizó en el triste ocaso de su vida, cuando la muerte y la enfermedad le pisaban los talones:

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Paul Gauguin: “D’où Venons Nous / Que Sommes Nous / Où Allons Nous”, 1897.

Nacimiento, vida, vejez y misterio. Humanos, plantas, animales y deidades conviviendo en un mismo lienzo, en el centro una figura humana alcanzando lo que parece ser la fruta prohibida del paraíso.

Ciertamente, la cercanía a la muerte nos hace evaluar nuestra experiencia en esta tierra.

Y así, la novela de Huezo Mixco también nos habla de paraísos nunca encontrados, del aliento de la muerte sobre la nuca de una generación que luchó por un sueño, y del desencanto y cinismo de los supervivientes de esa misma generación, una vez pasada la tormenta.

Pero lo sustancial es que en esta historia echamos un vistazo a las experiencias de los soldados rasos, y en estos personajes reconocemos humanos con miedos, debilidades y equívocos. O sea, lo que al fin y al cabo son todos los humanos de todas las guerras —sin importar los discursos heroicos que se repiten como mantra en el bando de los vencedores.

Ah, pero en la Guerra Civil de El Salvador no hubo vencedores ni vencidos. Hubo un empate. Y quizás por ello ambos bandos, ahora hundidos hasta el cuello en el fango de la política, se esmeran en sacar a pulir sus héroes, consignas y confabulaciones mientras las nuevas generaciones comienzan a bostezar.

Y, honestamente, que tristeza da verlos bostezar. Pero se les comprende, porque son pocos los que se han tomado el esmero de explicarles con seriedad lo que pasó en nuestro país, las heridas que intentamos obviar, pero que todavía lamemos.

Los moralistas dirán que qué pueden aprender los jóvenes de un libro que nos encara a un drogadicto sin escrúpulos, haciendo memoria de su juventud mientras se acuesta con la viuda de un conocido en un hotelucho en el mar. A mí esto no me molesta en lo más mínimo —y por cierto que los jóvenes ven cosas peores en la película de horario estelar en cualquier canal del cable o local. Quizás lo único que me fastidia de esta historia es ver repetidos los estereotipos del hombre y la mujer en una guerra, y qué daría por encontrarme a “La Reina del Sur” de nuestro conflicto armado.

Pero no perdamos el horizonte, y reconozcamos la nueva novela de Miguel Huezo Mixco como lo que es: un llamado a desmitificar. La casa de Moravia nos invita a reevaluar nuestras perspectivas sobre la Guerra Civil, a ponerla de nuevo sobre la mesa de discusión, y que las generaciones que les tocó vivir el conflicto, pero sobre todo las nuevas generaciones, la reconozcan como el fantasma de un pariente cercano que todavía nos asecha.

Miguel Huezo Mixco nos recuerda que nuestra memoria no es tan meritoria como nos gusta pintárnosla, que hemos dado un sinfín de traspiés y pasos en falso. Quizás reconociendo algunos de ellos podamos caminar, en un futuro, con más dignidad. Quizás reconociéndolos ganemos la solvencia necesaria para poder responder con más aplomo las tres preguntas que titulan esta reseña.

 


javier_kafie-perfil.jpgJAVIER KAFIE (México, Distrito Federal, 1982) creció entre México y Centroamérica, luego realizó estudios en Estados Unidos y Alemania, especializándose en literatura, cultura y medios de comunicación por la Universidad de Siegen. De 2004 a 2008 ejerce como editor y colaborador en las revistas literarias Fool on the Hill y Polyphony Online, y como traductor de artículos académicos. En 2009 regresa a Centroamérica, y en 2011 dirige el corto documental «Perkín». En 2014 dirige el documental «Cuatro Puntos Cardinales» y el corto ficcional «Perfectos» (finalista en el Festival de Cine Español Notodofilmfest). Sus cuentos han sido publicados en revistas literarias salvadoreñas, así como de México, Cuadrivio, y de los EEUU, The Acentos Review. Vive en San Salvador, El Salvador, y trabaja como escritor y cineasta.

La pintura de Paul Gauguin se reproduce del archivo de WikiMedia Commons.