Jorge Palomo: “El museo de copias” (ensayo)

Una historia paralela a la del arte salvadoreño sugiere que la práctica de reproducir a los maestros europeos fue fundamental en el origen de la idea del museo nacional.

Jorge Palomo, textos y fotografías
La Zebra | #23 | Noviembre 1, 2017

Las réplicas de la Colección Nacional de Artes Visuales y la Colección del Ministerio de Relaciones Exteriores

La información aquí incluida se recopiló en 2015 como parte de una investigación para una exposición de las réplicas de la Colección Nacional que no se logró realizar para la Sala Nacional de Exposiciones “Salarrué” en 2016. Se aceptó mi tesis curatorial, pero no habían fondos para pagar mi trabajo. Por ende, es un documento inconcluso. No tuve acceso directo a la mayoría de las obras. La información proviene de recortes de prensa, documentos históricos en posesión de los herederos de algunos de los artistas, de entrevistas con personas que han estado involucrados con estos objetos en algún momento, los inventarios o fichas técnicas de la Secretaría de Cultura de la Presidencia y del Ministerio de Relaciones Exteriores [Ver Anexo 1 y Anexo 2], así como de registros de colecciones privadas levantados por mi persona [Ver Anexo 3]. Algunas de las conclusiones vienen de inspeccionar las obras en sí.

Existen réplicas —pinturas— de obras maestras de los grandes artistas del arte universal, creadas por diversos artistas salvadoreños durante sus estudios en el extranjero en algunas colecciones del país, como la Colección Nacional de Artes Visuales de la Secretaría de Cultura, el Ministerio de Relaciones Exteriores y colecciones privadas. Entre los artistas nacionales que crearon réplicas se encuentran: Pedro Ángel Espinoza, Julia Díaz, Raúl Elas Reyes, Noé Canjura, Ernesto San Avilés (éste no incluido en las colecciones del gobierno) y Napoleón Nóchez Avendaño. No queda claro si las réplicas fueron pintadas por solicitud del estado como canje por las becas extendidas a los estudiantes en el exterior, y/o si realizar copias era parte del pensum educativo artístico de la época, y como resultado, era lo que los estudiantes podían entregar como agradecimiento al estado por la beca concedida. Difícilmente podemos decir que la creación de réplicas fue una política de estado.

El Ministerio de Relaciones Exteriores y la Secretaría de Cultura (previamente CONCULTURA o la rama del gobierno encargada de asuntos culturales) poseen más de 22 réplicas (16 de la Colección Nacional y 6 del Ministerio de Relaciones Exteriores). Por problemas en los registros o inventarios de las obras, a algunas no se les conoce con certeza el autor de la réplica o las obras originales de las cuales fueron copiadas. Algunas obras adicionales están catalogadas como réplicas y son por artistas extranjeros, otras obras no son por artistas reconocidos en el presente y por ende es necesario indicar de cuales obras estamos tratando. Las obras en Cancillería no están atribuidas individualmente a ninguno de los pintores salvadoreños becados, pero internamente se sabe que fueron pintadas por Julia Díaz, Raúl Elas Reyes y Noé Canjura, la réplica Menipo por Diego Velásquez es atribuida a Noé Canjura por diversas personas.

De Noé Canjura existen réplicas de La Gioconda por Leonardo da Vinci, Danae con niñera recibiendo la lluvia de oro por Tiziano, La bella Nani por Veronese, Betsabé en el baño por Rembrandt, y La maja desnuda por Francisco Goya; las cinco en la Colección Nacional; y Menipo por Diego Velásquez en Cancillería. De Julia Díaz existen réplicas del Apóstol Santiago el Mayor por El Greco, David con la cabeza de Goliat por Caravaggio, Crespin y Scapin por Honoré Daumier, y Las planchadoras por Edgar Degas; las cuatro en la Colección Nacional. De Raúl Elas Reyes existen réplicas de Paisaje con San Jerónimo por Joachim Patinir, El hombre con guante por Tiziano, Mujeres de Tahiti en la playa por Paul Gauguin, y Manzanas y naranjas por Paul Cezanne; las cuatro en la Colección Nacional. De Pedro Ángel Espinoza existe una réplica, El martirio de San Sebastián por Guido Reni dentro de la Colección Nacional. De Napoleón Nóchez Avendaño existe una réplica en la Colección Nacional, descrita como La fiesta de la vendimia pero se desconoce la obra original; y la investigación concluye que el tema pintado es la Boda de Baco y Ariadna debido a la representación de una carroza jalada por leopardos. Existe una réplica adicional dentro de la Colección Nacional que no ha sido atribuida a un pintor salvadoreño, descrita en el inventario como Caballero del siglo XVII y sin original atribuido, aunque difieren las opiniones si el original es por Frans Hals, Diego Velásquez o algún otro maestro europeo. Hay obras adicionales dentro de la Colección Nacional que en diversos momentos han sido catalogadas como “réplicas” o copias, pero que en realidad son retratos originales o retratos oficiales copiados de fotografías, que no entran en esta discusión. En Cancillería existe un inventario con seis réplicas, ninguna atribuida y dos de las cuales no se han ubicado físicamente, son: Felipe II con armadura por Tiziano, El triunfo de Baco o Los borrachos por Diego Velásquez, La rendición de Breda o Las lanzas por Diego Velásquez, Menipo por Diego Velásquez, Las hilanderas por Diego Velásquez y La familia de Carlos IV por Francisco Goya.

Artistas salvadoreños eran becados para continuar sus estudios en el exterior porque no existió una institución superior de Bellas Artes en el país hasta finales del siglo XX. Aún los alumnos graduados de las academias nacionales como la Escuela Nacional de Artes Gráficas y la Academia de Pintura y Dibujo “Valero Lecha” buscaban terminar su formación en el exterior; y aunque la mayoría partía hacia Europa, algunos estudiaron en los Estados Unidos o México. Parece que las decisiones de donde enviar al alumno becado tienen que ver con las dos guerras mundiales en Europa.

Se conocen las fechas de estudio en el exterior de los artistas salvadoreños así como si fueron becados (y por quien) como para poder fechar las réplicas. Artistas becados en el exterior en años previo a 1948 como Carlos Alberto Imery, Miguel Ortiz Villacorta, Salarrué y José Mejía Vides no están representados con réplicas dentro de la Colección Nacional (ya que técnicamente, el proyecto de la colección como tal no existía). La excepción es Pedro Ángel Espinoza, quien fue becado aproximadamente en 1924 para estudiar en la Real Academia de Bellas Artes en Roma, Italia iniciando estudios en 1925 y retornando en 1929, año en que donó la réplica de El martirio de San Sebastián a la Universidad Nacional (Revista La Universidad de junio de 1929, pág. 20). Julia Díaz partió becada por la Administración del Presidente Osorio hacia Europa, inicialmente a Madrid aproximadamente en 1948, meses previos a la partida de Noé Canjura y Raúl Elas Reyes en 1949, año en que los tres ingresan a la Escuela Nacional Superior de Bellas Artes de París, Francia, y en 1951 o 1952 se extienden las becas y se acuerda el canje de réplicas, retornando Díaz y Elas Reyes al país en 1953; Canjura permanece en Francia. Napoleón Nóchez Avendaño recibe una beca en 1948 para estudiar Escultura en la Escuela Nacional de Pintura y Escultura La Esmeralda en México hasta aproximadamente 1954, parece que regresó a México y residió allí en 1959. Otros artistas becados en México en estos años no están representados con réplicas en las colecciones de la Cancillería o en la Colección Nacional (ej. José Mejía Vides, Violeta Bonilla, Luis Ángel Salinas), pero no fueron becados por el gobierno salvadoreño. Otros artistas becados en Europa realizaron réplicas de obras maestras pero se encuentran en colecciones privadas. Los artistas becados por el gobierno salvadoreño en 1956 para estudiar en España (Ernesto San Avilés y Pedro Acosta García), no están representados con réplicas en las colecciones gubernamentales —San Avilés no tiene obra en ninguna—, pero existen réplicas de su autoría en colecciones privadas. Podríamos concluir que la nueva administración del teniente coronel José María Lemus (1956-1960) no continuó con esta práctica de canjear becas por réplicas.

Se dice que los gobiernos militares de la década de los cincuenta pensaban abrir un primer museo de arte ocupando estas réplicas para educar al público sobre el arte universal, pero no se logró realizar. Se desconocen las razones, pero podría ser la falta de recursos, los cambios de administración, o el problema político que se les pudiera haber presentado al inaugurar un museo de réplicas de artistas extranjeros previo a un museo de arte salvadoreño, el cual se comenzó a gestar por Salarrué en 1958, a su retorno de vivir en Nueva York, y terminó en el proyecto de la Sala Nacional de Exposiciones inaugurada en 1959.

Diaz-Daumier
Julia Díaz (1917-1999). Copia de “Crispin y Scapin” de Honoré Daumier, realizada ca. 1949-53. Óleo sobre lienzo. 52 x 83 cm. Colección Nacional de Arte de El Salvador.

Otros indicios sobre las réplicas

Según Joy Mejía, cuñada de Raúl Elas Reyes, dice que el artista le contó que para prolongar su estadía en Europa un año adicional, un Coronel Bolaños inventó la idea de que realizaran réplicas de los grandes maestros para colgar en las oficinas de gobierno. Aunque a ninguno de los tres artistas le cayó en gracia la idea, les era más importante permanecer un año adicional en Europa, por lo cual accedieron a realizarlas. Según ella, la exposición de réplicas en el Castillo de la PNC se llevó a cabo posterior a la defunción de Elas Reyes (abril de 1997). También tuvo una larga plática con Noé Canjura en París antes de su muerte en 1970 y nunca le mencionó las copias.

Leticia Estrada, hija de Noé Canjura, me compartió numerosos documentos y fotografías del artista para mi investigación de la retrospectiva Noé Canjura, Hijo de la luz realizada en 2011 para el MARTE y el Museo Forma. Entre los documentos existen fotos de Canjura dentro del Museo Louvre junto a su réplica de La Gioconda, así como un documento escrito a mano describiendo la obra Betsabé en el baño por Rembrandt; pero ninguno de los dos documentos está fechado [Ver Anexo 4]. Estrada también me compartió un diario con borradores de cartas que mencionan los problemas que tenían con las entregas del dinero de sus becas, así como las intervenciones que tenía que hacer Valero Lecha (su antiguo profesor) para presionar a las autoridades para realizar los pagos.

En un artículo de prensa del 3 de octubre de 1970 de Diario El Mundo, el cual reproduce una entrevista que Mercedes Durand realizó en 1968 con Valero Lecha, Julia Díaz, Raúl Elas Reyes y Noé Canjura, aprovechando la estadía de Canjura en El Salvador y publicado justo después de la muerte de Canjura en 1970, dice:

Julia Díaz: Tres años nos quedamos con la beca y dos años más haciendo copias.

Noé Canjura: Nos hicieron hacer copias. Ya la idea aquella del Museo de Copia, de reproducciones, empezó con nosotros, pero luego la idea se apagó, como se apagan las cosas aquí.

En una publicación del Museo Nacional de Antropología, La Cofradía, Año 2, No. 14 de febrero de 1978 de la Administración de Patrimonio Cultural del Ministerio de Educación, en la sección de “Piezas del mes”, sale reproducida la obra de Pedro Ángel Espinoza, San Sebastián. El texto que acompaña la foto es una breve reseña biográfica del artista y una explicación sobre el uso de réplicas en las enseñanzas de la época, pero no menciona donde se encuentra el objeto; pero por ser una publicación relacionada al MUNA, no sería raro que la obra estuviera ubicada allí. [Ver Anexo 5]

Entrevisté a dos ex funcionarios de la administración del Presidente Dr. Armando Calderón Sol (1994-1999): Roberto Galicia, Presidente de CONCULTURA y Hugo Barrera, Ministro de Seguridad Pública. En esos años, varias de las réplicas y algunos retratos adicionales —un total de 20 obras de la Colección Nacional— fueron restaurados y prestados por CONCULTURA al Ministerio de Seguridad para ser exhibidos en el recién inaugurado Palacio de la PNC. Se firmó un convenio entre las dos instituciones el cual lista las obras prestadas (no tengo copia del convenio). Las obras se entregaron enrolladas, no estaban ni en bastidor. Se recaudaron cien mil colones para enmarcarlas y fueron restauradas por la Sra. Paulina de Lida, esposa del entonces Embajador de Chile en El Salvador, quien era restauradora profesional y no cobró por su trabajo. Ninguno de los dos recuerda en que año se realizó la exposición de obras, pero si recuerdan que las obras prestadas, una vez devueltas a CONCULTURA, se repartieron entre el Ministerio de Gobernación, Casa Presidencial y la Residencia Presidencial.

Según la Consultoría: Relanzamiento Sala Nacional de Exposiciones Salarrué realizada por Mayra Barraza en 2011, se indica que entre 1999 y 2009 (posterior a la administración del Dr. Calderón Sol), las copias permanecieron en Casa Presidencial y la Residencia Presidencial sin movimiento alguno, excepto en 2000 cuando Apóstol del Greco y el Paisaje con San Jerónimo estaban ubicadas en el Ministerio de Seguridad Pública y Justicia, para 2011 habían pasado a la Secretaría Técnica de la Presidencia (en Casa Presidencial).

Diaz-Degas
Julia Díaz (1917-1999). Copia de “Las planchadoras”, de Edgar Degas, realizada ca. 1949-53. Óleo sobre lienzo. 72 x 91 cm. Colección Nacional de Arte de El Salvador.

Algunas conclusiones

Las réplicas por Díaz, Canjura y Elas Reyes deberían considerarse como su propio lote de obras curadas, que proponen una tesis puntual, realizadas en un período de tiempo específico bajo una sola administración (Osorio). La administración siguiente, del Presidente Lemus, continuó becando artistas en el extranjero, pero no hay réplicas por ellos en ninguna colección gubernamental. Adicionalmente, el proyecto de la Colección Nacional nace durante la administración de Lemus, no de Osorio. Los artistas becados en administraciones previas a Osorio y representados en la Colección Nacional como Imery, Ortiz Villacorta, Salarrué, Mejía Vides, Espinoza, etc. todos sirvieron como empleados públicos relacionados a la enseñanza o administración de las Bellas Artes, pero solo Espinoza está representado con una réplica europea. Por lo distante de la fecha, su réplica debería ser contextualizada aparte del lote por Díaz, Canjura y Elas Reyes.

Las réplicas por Canjura y Elas Reyes se pueden fechar con toda seguridad entre 1951 y 1953, exceptuando las obras pintadas por Julia Díaz, ya que existen réplicas de obras por El Greco y Renoir, por ejemplo, en colecciones privadas, fechadas en 1949. Primero, no hay manera que todas estas obras fueran pintadas en un solo año, como le dijo Elas Reyes a Joy Mejía. Díaz en la entrevista dice dos años. Por la cantidad, tamaño, diversidad de ciudades donde los originales se ubicaban y la complejidad de algunas composiciones (especialmente en la Cancillería), algunas de ellas tuvieron que tomar varios meses para completar.

Hay información que se contradice entre las fuentes. Por ejemplo, según Joy Mejía, Raúl Elas Reyes dice que la idea de hacer las copias fue del Coronel Bolaños, y para decorar oficinas de gobierno. La entrevista de Mercedes Durand parece contradecir eso, ya se hace referencia a un “Museo de Copia”. Segundo, hay numerosas réplicas por Julia Díaz de obra impresionista en colecciones privadas, lo cual pudiera contradecir que algunos de ellos hicieron las réplicas por encargo; parecen ser obras que tenían demanda local (las logró vender fácil), además algunas réplicas en colecciones privadas por Díaz están fechadas en 1949.

Respecto a las obras no atribuidas a un pintor salvadoreño en la colección de la Cancillería, creo que podemos apreciar ciertas tendencias dentro de las obras que sí están atribuidas; pero sin ver las obras en persona, esto es imposible sin obtener por lo menos muy buenas fotos. También es necesario ver los dorsos de cada objeto para ver si sobrevive alguna información adicional para corregir los registros. Por ejemplo, si comparamos las obras que cada artista seleccionó (porque sería un error pensar que un empleado de gobierno hubiera hecho la selección desde El Salvador), podemos ver que Canjura tiene el mejor ojo para replicar las obras de maestros renacentistas y barrocos, es decir, la calidad de su pintura es mejor que la de Díaz, quien es mejor para obra Impresionista, y que Elas Reyes, quien tiende a ser mejor con obra pos impresionista. Si comparamos las dos réplicas de Tiziano (Danae con niñera recibiendo la lluvia de oro por Canjura y El hombre con un guante por Elas Reyes, la de Canjura es notablemente de mejor calidad) podríamos hacer una atribución de la tercer réplica en Cancillería por Tiziano, Felipe II con armadura. Si comparamos las réplicas por Goya (La maja desnuda de la Colección Nacional por Canjura y La familia de Carlos IV de Cancillería) se podría confirmar o eliminar la autoría de Canjura en la réplica de Cancillería. Si Menipo en Cancillería, réplica de Diego Vásquez, es de la autoría de Canjura, ésta se puede comparar con las otras tres réplicas de Velázquez en Cancillería como para opinar al respecto.

La otra réplica que no está atribuida, Caballero del siglo XVII, no aparece bajo ese título en internet, ni como obra de Frans Hals o de Diego Velásquez (el otro posible “gran maestro” basado en el estilo de pintura y vestuario). He encontrado otros retratos entre pintores de España, Flandes y Holanda con vestimentas similares, pero sin una mejor foto de la réplica, esto tampoco es posible. Sin autoría del pintor ni la obra original replicada, es una pintura problemática para incluir en una exposición. Habiendo cuatro réplicas de Diego Velázquez en Cancillería, hacer una inspección para compararlas podría ayudar para hacer una atribución. Otra herramienta que puede ayudar es listar los museos visitados y de donde provienen los originales, como para limitar las colecciones a la que podría pertenecer esta obra (Museo Louvre (París), Museo d’Orsay (París) – ambas colecciones eran una sola, exhibida en el Museo Louvre en París durante la época de 1950-1953 –, Museo del Prado (Madrid), Museo del Greco (Toledo), y Galería Borghese (Roma) – eliminando el Museo del Greco). Por último, por lo oscuro de los fondos, se debería comparar la obra a Menpio en Cancillería.

Como comentario adicional, la restauración de la réplica de La Gioconda de da Vinci por Canjura es pésima comparándola a la foto de la obra recién terminada y tomada en el Louvre. Se debería de excluir de exposición por su pobre calidad (el prestigio y talento de Canjura quedaría en cuestión).

La obra por Nóchez Avendaño nos presenta con varios problemas. Primero es que se pintó en México, por ende, la disponibilidad de obra maestras por artistas europeos para replicar tienen que haber sido sumamente limitadas. Además, Nóchez Avendaño era principalmente escultor, no pintor. Es un cuadro que se debería de excluir del resto de réplicas hasta que no se tenga información adicional.

Finalmente, no queda claro cuantas obras de las 22 (sería un máximo de 20) representan el lote por Canjura, Díaz y Elas Reyes; y si hay un número equitativo de obras entre ellos, porque parece que Canjura hizo la mayoría, pero sin las atribuciones de las obras de la Cancillería, esto queda pendiente.

Jorge Palomo, Curador
Octubre de 2017

Canjura-Velazquez
Atribuido a Noé Canjura (1922-1970). Copia de “Menipo”, realizada ca. 1951-53. Óleo sobre lienzo. 176 x 95 cm. Colección Ministerio de Relaciones Exteriores.

 


Fuentes consultadas

  • Barraza, Mayra. Consultoría: Relanzamiento Sala Nacional de Exposiciones Salarrué, San Salvador, 1 de mayo de 2011.
  • Bahamond Panamá, Astrid. Napoleón Nóchez Avendaño en Procesos del Arte en El Salvador, Secretaría de Cultura de la Presidencia, Dirección de Publicaciones e Impresos, San Salvador, 2012.
  • Canjura, Noé. Cartas a Chito y a Valero Lecha, ca. 1949. Descripción de Betsabé en el baño por Rembrandt van Rijn. Fotografías de Noé Canjura en el Louvre junto a su réplica de La Gioconda por Leonardo da Vinci. Propiedad de Leticia Estrada.
  • Diario Oficial, 13 de mayor de 1948, Ministerio de Cultura, Art. 1445; y 18 de enero de 1954.
  • Díaz, Carlos. y Galdámez, Romeo. Fichas de la Colección de Obras Pictóricas del Ministerio de Relaciones Exteriores de El Salvador, 2010.
  • La Universidad de junio de 1929, pág. 20.
  • La Cofradía, Año 2, No. 14 de febrero de 1978 de la Administración de Patrimonio Cultural del Ministerio de Educación
  • Palomo, Jorge. Fichas técnicas de diversas colecciones privadas, 2010-2015.
  • Palomo, Jorge. Noé Canjura, hijo de la luz. Museo de Arte de El Salvador, Algier’s Impresores, S. A. de C. V., San Salvador, 2011.
  • Palomo, Jorge. Arte salvadoreño, cronología de las Artes Visuales de El Salvador (1821-2015), Tomos I y II, Museo de Arte de El Salvador, San Salvador, 2017.
  • Pinacoteca Nacional, Colección Nacional de Artes Visuales de El Salvador, Ex Casa Presidencial, San Jacinto. Secretaría de Cultura de la Presidencia. Dirección de Publicaciones e Impresos, San Salvador, 2013.
  • Secretaría de Cultura de la Presidencia. Fichas técnicas de la Colección Nacional de Artes Visuales.

Entrevistas

  • Entrevista con Joy Mejía, abril de 2015.
  • Entrevista con Roberto Galicia, mayo de 2015.
  • Entrevista con Hugo Barrera, mayo de 2015.

Los ANEXOS mencionados en este artículo, pero no incluidos, son:

  1. Fichas técnicas de la Colección Nacional de Artes Visuales.
  2. Fichas de la Colección de Obras Pictóricas del Ministerio de Relaciones Exteriores. Este documento ha sido editado por el autor del artículo, eliminando las demás obras que no se involucran en este estudio, y eliminando los avalúos de cada obra.
  3. Registro de obra de réplicas en colecciones privadas.
  4. Fotografías y documento proporcionados por Leticia Estrada, hija de Noé Canjura.
  5. Recorte de La Cofradía, febrero de 1978.

 

Puedes encontrar el texto completo con los anexos, en versión PDF, en el sitio oficial del autor:

https://palomojorg.wixsite.com/replicas

 


Jorge Palomo

JORGE PALOMO (1970, El Salvador), es curador independiente y artista plástico. Tiene una Licenciatura (1999) y una Maestría (2001) en Bellas Artes del Otis College of Art & Design de Los Ángeles; y una Licenciatura (1992) en Mercadeo y Gerencia de la Universidad de Pensilvania. Además de curador, ha sido jurado de diversos concursos y subastas nacionales y regionales; así como docente sobre arte salvadoreño, universal, moderno y contemporáneo en diferentes instituciones. Fue director de Programación del Museo de Arte de El Salvador (MARTE) entre 2004 y 2006, y agregado comercial y cultural de la Embajada de El Salvador en Washington, D. C. entre 1993 y 1995. Entre las exposiciones más importantes que ha curado están: ReVisiones, Encuentros con el Arte Salvadoreño (muestra semi-permanente de arte nacional en MARTE entre 2007 y 2011); Intervenciones (arte contemporáneo en el MARTE entre 2004 y 2006); Noé Canjura, Hijo de la Luz (MARTE y Museo Forma, 2011);Diálogos entre el Pasado y el Presente, Escultura para el Bicentenario (Sala Nacional de Exposiciones “Salarrué”, 2011); y las Retrospectivas de los Premios Nacionales de Cultura de 2007, Enrique Salaverría, y de 2012, Carlos Cañas (ambos en la Sala Nacional de Exposiciones “Salarrué”). Además ha sido el curador de diversas retrospectivas de artistas como Valero Lecha, Nicole Schwartz, Titi Escalante, Negra Alvarez y Licry Bicard.

Cuadro de portada: Pedro Ángel Espinoza (1891-1939). Copia de El martirio de San Sebastián de Guido Reni, realizada ca. 1929. Óleo sobre lienzo. 110 x 78 cm. Colección Nacional.