René E. Rodas: “La ciudad” (poesía)

Un texto excepcional del poeta salvadoreño René E. Rodas (1962-2018), una serie de instantáneas de San Salvador en los años de la guerra.

René E. Rodas
Arte de Carlos M. Barrios
La Zebra | # 36 | Diciembre 1, 2018

La ciudad

The apparition of these faces in the crowd;
petals on a wet black bough.
Ezra Pound

Perro

La luna ritma entre cuatro patas. Una indecisión lo acosa: morir de hambre o ser rosa amarilla.

Muchacha

Dos pies perfectos metidos en suaves sandalias. Los dedos se mueven, huraños.

Policía

Desde su vehículo blanco escupe en la pista negra. Los ojos son un muro sin pintar: tumba recién sellada.

Iglesia

La torre de Santa Cecilia no vigila la ciudad. Ostenta la grandeza de su boato.

Escolares

El periquito en su jaula es enseñado a decir hurra y a silbar. Los escolares lo ven risueños, mientras pasan recitando la oración a la bandera.

Detective

Escudriña la vulva de las niñas morenas. Acaricia su pistola y cuida su bigote. Bebe en las cantinas y vigila a su vecino de mesa.

Puta

No es dueña de su esquina. No tiene cama propia. Los cigarrillos son fiados. La noche es un cronómetro en su contra. Su cuerpo pide que la muerte sea hombre.

Incendio

El último canario cerró la puerta. Los murciélagos despertaron en llamas. El ave fénix tiene un seguro de desarrollo comercial.

Bruja

Una piel amarilla pasa arrastrando unos terribles ojos negros y collares gruesos y aretes de oro. Huele a siglos atávicos. Uno la ve y se siente miserablemente perdonado.

Araucaria

Parece marcar las siete y diez. El sol la ilumina por poniente. Sus vegetales puntas señalan la miseria en todas partes.

Anciano

Las gentes van de prisa. Canastos y esquinas obstaculizan su paso. Las puertas están hechas en otra medida. La sangre le circula como sebo.

Loco

Una botella usa de monóculo. A través de ella ve la luz artificial y cuenta velas encendidas que caminan entre duendes.

Semáforo

Juega con los sentimientos de la gente. Cuando todo el mundo parece haberlo entendido y amenazan con asimilarlo al paisaje, se descompone, insolente.

Comercio

Un pájaro de barro. Un gato inmóvil de ojos redondos. Relojes japoneses. Un rótulo de consuelo: piensa en grande.

Tráfico

Por esta calle se entra y se sale. Por estas calles se circula y se fenece. Los autos y las personas son monedas de circulación transitoria.

Mercado

Desde su vieja casa de adobe, se derrama hecho un sol de gritos y trastos viejos. Ocupa las calles, ensucia el aire y anuncia el hambre desde las cinco a-eme.

Casas nuevas

La montaña encoge sus dominios para darle paso a las colonias. Las gentes encogen sus vidas para caber en las casas.

Muchacha

Una falda de pliegues, un par de lindas y sanas piernas, un hermoso cabello, la piel tostada de los senos en la que se adivina el mar tropical. Las grandes familias aún conservan algo de su viejo brillo.

Tomate

Destripado con todos sus ojitos amarillos y su sangre pálida, yace en la calle. Los peatones lo esquivan indiferentes. Su vegetal ombligo ríe de miedo.

Maestro

La estatua del maestro vigila la circulación de autobuses desde su silla de piedra. Las losetas están sucias, allá abajo.

Sorbetero

La campanilla llama a los clientes y el tesoro se esconde del verano en su coraza de hielo. Los niños se defraudan de abuelas y madres.

Monumento

Desde la esquina contempla la calle que lleva su nombre. No tiene cuerpo. Sólo ojos para vigilar su antigua casa.

Cuartel

Como el mercado, también se ha derramado de sus muros, hasta robarse la calle. Sus hombres registran flores, narices, abejas, poros. Odia los suspiros del parque.

Grandes casas viejas

La cultura del aislamiento es empresa fácil, cuando se tiene un gran apellido y una casa comprensiva y bella.

De los violines y otras cuerdas, 1984.

 


RENÉ EDGARDO RODAS (1962-2018). Poeta y periodista salvadoreño. Cursó estudios de Letras en la Universidad Centroamericana de El Salvador (UCA), y fue docente en la Universidad José Matías Delgado. Detrás de los violines y otras cuerdas (1984, publicado parcialmente en la revistaTaller de Letras, UCA, El Salvador, 1986, y en el Suplemento Cultural del periódico El Día, México, D.F., 1987); Cuando la luna cambie a Menguante – XIII cantos en prosa (1986, publicado por entregas en las revistas Els Joglars, Barcelona, España, 1992-1993, y en Tinta y Papel, Universidad de la Plata, Provincia de Buenos Aires, Argentina, 1993-1994); Civilvs I Imperator (poema-monólogo, 1989, MalaYerba Editores, Toronto, Canadá, 1996); Diario de Invierno (1995, MalaYerba Editores, Toronto, Canadá, 1997); Balada de Lisa Island (1999, Dirección de Publicaciones e Impresos, Concultura, Ministerio de Educación, El Salvador, 2004); El Libro de la penumbra (1999, publicado por entregas en El Ojo de Adrián, revista virtual de Arte y Literatura, El Salvador, 2006 -2007); El museo de la nada (2003). Los dos últimos poemarios anteriores fueron publicados bajo el títuloPoemas de Montreal (Editorial Delgado, Colección las dos orillas, El Salvador, 2011). En 1991, en Toronto y en Montreal, como parte de un díptico teatral, Retratos de poder, se representó “Civilvs I Imperator” en una adaptación de la actriz salvadoreña Yanira Contreras, junto con “La camisa de fuerza” de Carlos Santos, adaptado por el actor hondureño Walter Krochmal.

Arte: “La vida es hoy”, de Carlos M. Barrios, abril, 2016.