Josefina Peñate y Hernández: “Epístola galante” (poesía)

Una carta erótica escrita en código, imitando un estilo antiguo, por una de las primeras escritoras feministas de El Salvador.

Josefina Peñate y Hernández
Arte de Francisco Cisneros
La Zebra | # 43 | Julio 1, 2019

A Francisco Luarca

¿Que merezco un castigo? ¿Pero qué clase de castigo? ¿El de Nerón a Séneca, mandándole abrirse las venas en su presencia para que la roja linfa corriera silenciosa, y ahogar en rojos claveles frágiles su sed de venganza y de tormento? ¿O el de Antonio dormido para la lucha y la victoria, para la patria y la gloria, en los brazos de Cleopatra divina, sobre su hermoso busto de hembra y de mujer?

En los dos castigos hay un venero de voluptuosidad que imprime un temblor en la carne joven, en la arcilla recién amasada. En todo castigo hay voluptuosidad y dulzura: la voluptuosidad del tormento y la dulzura superior y elevada de la expiación, de la compensación, que pasando sobre la culpa nos la borra y nos da derecho a llamarnos nuevamente puros y virtuosos.

He aquí por qué no rehúyo el castigo. Para mí la culpa es sencillamente divina: porque nos da la ocasión de probarnos grandes y fuertes, acercándonos al ara para lavar nuestro pecado. Y yo soy pecadora, aunque pecadora de pensamiento, pues si usted me acompañara a parajes solitarios donde Fantasía da al aire suave de la mañana sus galas, ya contemplarían sus ojos asombrados la danza de los siete velos, la danza loca y voluptuosa de los siete pecados capitales. Interiormente contemplando todo el dolor y toda la belleza de ser humanos formo mis propósitos, y traza mi índice sabio la senda misteriosa que debe seguir mi planta fatigada.

No sabemos a ciencia cierta ni qué es bien ni qué es mal; conocemos simplemente la risa y el sollozo y, eso, no todos. Nuestra subconsciencia educada nos hace apreciar verdaderamente esas grandes manifestaciones del alma que sacuden nuestra carne miserable, nuestro lodo divinizado. Pero conformes a nuestro evangelio debemos vivir; y note que no le digo que nuestro evangelio debe trazarlo el medio: son las celestes y misericordiosas voces del silencio las que dictan las normas de existencia cuando ella quiere ser a manera de manojos de lirios para perfumar el dolor, el abandono y la desolación de las almas hermanas.

¡Y qué perfume! ¡Auras que vienen de los pensiles eternos y nos ayudan a caminar también hacia el eterno! Pálida camelia a quien ni el turbión ha tronchado, ni el lodo manchado.

Aquí están los pétalos sagrados de mi espíritu: inclínense sus labios y recojan el almíbar delicado de consolación y de amistad que le ofrezco. Las auras matinales y los céfiros nocturnos acarician mi cáliz, dejando su fragancia y suavidad para que, como el viejo Fausto, pueda renacer y sentirme siempre joven y siempre feliz, en caso la felicidad sea flor que pueda arraigar en la humana tierra. Y como tal, brindo mi oferta perfumada, que deseo llegue a su retiro de luchador con todos los delicados estremecimientos de un alma.

 


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JOSEFINA PEÑATE Y HERNÁNDEZ (El Salvador, 1901-1935). Nombre literario de Josefa Claudina Peñate Hernández, fue una poeta, narradora y articulista salvadoreña. Se cuenta entre las primeras escritoras feministas del siglo XX, discípula de Victoria Magaña de Fortín. Publicó tres libros en rápida sucesión: Esbozos (ensayos y conferencias, Tipografía Comercial, Santa Ana, 1928); Surtidores (miscelánea de aforismos, poemas en prosa y artículos de opinión, Tipografía Comercial, Santa Ana, 1929); y Caja de Pandora (cuentos, Imprenta La República, San Salvador, 1930). Tres antologías incluyen su obra, como cuentista o poeta: la Antología de cuentistas salvadoreñas, editada por Willy O. Muñoz, San Salvador, UCA Editores, 2004; Huellas ignotas: Antología de cuentistas centroamericanas (1890-1990), editada por Willy O. Muñoz, San José, Costa Rica: EUNED, 2009; y Las muchachas de la última fila (Índice general de poetas salvadoreñas 1848-1995), edición de Vladimir Amaya, Zeugma Editores, 2017. La “Carta galante” aparece en su libro Surtidores, pp. 71-73.

Arte: “Le repos”, grabado de Francisco Cisneros. Fotografía de Josefina Peñate y Hernández, de la colección de Jorge Ávalos.