Ruth Grégori: “La historia de La Luna” (poesía)

Una crónica en verso sobre el ciclo de vida de un espacio artístico y social sin igual en la historia cultural de El Salvador.

Ruth Grégori
La Zebra | # 46 | Octubre 1, 2019

En el principio era el caos: la guerra.
Y dijo un grupo de locos que llegaron de fuera:
“Hagamos una luna que ilumine este desierto”.
Y La Luna fue hecha, en 21 noches, sin sus días.

Y el grupo de locos creaba una luna nueva cada noche.
Muy pronto, nuevos habitantes
con su equipaje de sueños y delirios
sobrepoblaron el lugar.
Entonces los locos fundadores vieron
que lo que habían creado se les iba de las manos…
Y lo soltaron.

Pero había entre ellos una mujer,
la que había soñado primero aquella luna,
y ella decidió que era tiempo de inventar una luna nueva.
Abrió las puertas de par en par
para que jóvenes lunáticos repoblaran el lugar.
La Luna se llenó entonces de legiones de seres
de largas melenas y marcas en el cuerpo,
seres que cantaban a los gritos
y cuyas almas se apaciguaban con estridencias
y ruidos que ellos llamaban música.

Eso creó problemas con los vecinos.
A causa de ello, más de una vez,
La Luna corrió peligro de ser devuelta al silencio y a la oscuridad.

Luego de pelear y vencer en aquellas batallas,
la mujer sintió el llamado de amar.
Su amor vivía lejos de La Luna
y ella decidió marchar.
Tras algunos años fuera, el fin de aquel amor la devolvió a suelo lunar.

Pero al regresar, halló a La Luna en ruinas.
Los guardianes no habían sabido mantener su luz.
Y los encargados de mantenimiento del espacio exterior
movían los hilos sin preocuparse de que el caos volviera.

Ella pronto supo que el tiempo de La Luna menguaba.
Entonces ordenó que corriera de nuevo el tiempo hacia atrás.
Durante un mes se celebraron fiestas
con todos los locos que alguna vez cruzaron su trayectoria en el espacio lunar.
Seres de bellas palabras, seres que hablaban con música,
seres que cantaban poemas con sus cuerpos,
seres que hacían magia con sus trazos de color y sus flashes de luz.

La última noche, La Luna rebosaba
como en sus mejores noches.
Y la madrugada
se estiró hasta el amanecer.
Cuando por fin la hirió la luz, no quedó rastro de ella.
Pero la estampida de locos hacía ratos se dispersaba entre las corrientes del desierto.

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La fundadora y gestora de La Luna, Casa y Arte, Beatriz Alcaine es llevada en brazos durante la noche final del mítico espacio cultural de San Salvador, el 29 de septiembre de 2012.
Las fotografías en esta publicación son fragmentos de las imágenes originales captadas por Gerson Nájera, y muestran sucesos en el último día del espacio La Luna, Casa y Arte, el sábado 29 de septiembre de 2012. La galería completa, que capta la increíble energía de esa noche, se encuentra aquí: Final feliz en la La Luna, Casa y Arte.

 


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RUTH GRÉGORI (El Salvador, 1975). Ensayista. Es graduada en Psicología y egresada de la Maestría en Estudios de Cultura Centroamericana opción Literatura de la Universidad de El Salvador. Su formación extra curricular abarca numerosos cursos y talleres en apreciación y práctica de distintas disciplinas artísticas: música, literatura, teatro, cine e historia del arte. Fue periodista en la sección cultural “El Ágora” del periódico virtual El Faro, responsable de comunicaciones e intercambio de conocimiento en el Programa de Seguridad Juvenil en Centroamérica de ICCO & Kerk in Actie (Países Bajos) y docente de Redacción en la Universidad Centroamericana de El Salvador (UCA). En los últimos años se ha desempeñado como consultora independiente en proyectos relacionados a la producción, sistematización y evaluación de textos escritos y audiovisuales. Sus colaboraciones para la revista cultural La Zebra incluyen los géneros de crónica, entrevista, ensayo y crítica de artes.

Foto de la autora: Guillo Martillhoz.