Alberto Sánchez Argüello: “Instrucciones para sobrellevar el encierro” (ficción)

El confinamiento durante la pandemia del coronavirus no le ha cerrado las puertas a la imaginación, como lo demuestra este autor nicaragüense de minificciones.

Alberto Sánchez Argüello
La Zebra | # 54 | Junio 1, 2020

Instrucciones para sobrellevar el encierro

A Cortázar

Allá afuera está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete su casa como caracola y recorra lentamente sus espirales, igual que Aquiles tratando inútilmente de alcanzar a la tortuga. Deje que los delfines recuperen Venecia, que despliegue el calendario sus hojas y que el pajarito que vuela cada cien años a la Baja Pomerania, afile su pico en la montaña de diamante, hasta desgastarla. ¿Qué más quiere, qué más quiere? Si lo considera necesario, termine por abolir el tiempo, así como lo hicieron al norte del círculo Ártico, los pobladores de Sommarøy. Que deje de existir el día y la noche; que se olvide de usted el mundo y olvídese usted también, que, en palabras del gran lector porteño, es la única venganza y el único perdón.

Terrores nocturos

Abra los ojos. Deje que se acostumbren a la oscuridad. Esos puntos rojos que flotan frente a usted son imperfecciones naturales del humor vítreo, no son demonios danzarines. El sonido de las ramas crujiendo en el patio no lo producen monos carnívoros, son los alisios tropicales. La puerta que suena desde el fondo no la empuja un ser macilento con ojos de plata, simplemente no está bien cerrada. Ahora baje de ahí, deje en paz al niño dormido, que usted pertenece debajo de la cama, junto a los demás monstruos.

Pepperland 

En mis extensas travesías por los mares del tiempo, encontré la mítica ciudad de Arxentola, inundada por la vanidad de sus habitantes; la bretona ciudad de Is, tragada por las aguas debido a una maldición divina. Recorrí la Acrópolis de la Atlántida, revestida de oricalco, que relumbraba como fuego y el palacio de los reyes en su interior, con su templo consagrado a Clíto y Neptuno. Incluso logré llegar a un litoral de lodo y fango, ante la ciclópea mampostería de R’lyeh, en la que espera soñando el alto sacerdote de los dioses antiguos. Pero nunca logré encontrar mi verdadero destino, la tierra de los submarinos, donde el Nautilus y yo podríamos finalmente descansar.

 


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ALBERTO SÁNCHEZ ARGÜELLO (Managua, 14 de enero de 1976) es un escritor nicaragüense de cuentos y microcuentos, además de ilustrador, es psicólogo, promotor de procesos de cambio y liderazgo. En 2012 creó su propio sello editorial digital con el nombre de Parafernalia Ediciones Digitales.

Fotografía: “Enramada”, Jorge Ávalos, abril de 2020.