Jorge Ávalos: «La Madre OSAda de Charlotte Nordgren Sewell» (ensayo)

Una artista crea una compleja e iluminadora constelación de obras en torno al oso de peluche.

Jorge Ávalostexto y fotografías
La Zebra | # 69 | Septiembre 14, 2021

La instalación artística, por su naturaleza, suele invitarnos a una reacción más intelectual que emocional. No importa cuán interactiva sea o cuánto espacio le dé el artista a la participación del público, su fin está del lado del análisis, de un distanciamiento que le permite al receptor deconstruir el conocimiento heredado, producto de su socialización, y convertirse en un ser más crítico, en una persona que pueda posicionarse más allá de un estado contemplativo del arte visual, para convertirse en un agente social, alguien capaz de desafiar los moldes normativos o de asumir una actitud más creativa para hacer los cambios donde quiera que haya que hacerlos. Las emociones —frágiles, variables, volátiles—, no parecen ser muy útiles en los espacios donde el arte busca crear conciencias críticas.

Por esto es raro cuando nos encontramos con un trabajo que desafía nuestras expectativas. A través de Touch me Tender (Tócame con Ternura), Charlotte Nordgren Sewell ha creado un espacio de investigación que también opera desde lo emocional, para llevarnos por un proceso que nos permite explorar la noción de ternura, no sólo para deconstruir críticamente los paradigmas que la convierten en un blanco más para el comercio, sino también para sugerir que podemos reconstruir lo que el colonialismo o el capitalismo han destruido a favor del mercantilismo. En la última etapa de su trabajo, el concepto de una maternidad osada entra a este espacio de reflexión como una fuerza que une y reintegra lo que alguna vez fue fragmentado. La ternura emerge, así, reapropiada, recodificada, liberada, como una fuerza, como un poder decididamente femenino en la construcción de lo humano.

No estoy seguro de que esta haya sido la intención original de la artista, pero en su empeño por entender el tema que ella misma eligió para su primera exploración artística, ha encontrado una fuente extraordinaria de estudio, la cual se abre a un territorio en la que convergen la historia y el mito, y que le permite reconstruir y recontar las otras historias, las de la mujer en la encrucijada de los poderes que han manejado las narrativas dominantes del patriarcado. Es así como la artista llega hasta la parábola de la madre osada que se ve en el espejo de la historia de la madre oso, y se unen en la madre otra (BEARmOTHER), la madre OSAda.

Charlotte Nordgren Sewell en Can Serrat, Barcelona, durante una instalación / performance el 6 de agosto, 2021.

La artista

Charlotte Nordgren Sewell (1993, Blackpool, Reino Unido) es una artista sueco-británica que vive y trabaja en Barcelona. Después de completar su licenciatura en Inglés e Historia del Arte en la Universidad de Leeds en 2015, se graduó de Goldsmiths College en 2017 con una maestría en Arte y Política. Ha participado, además, en programas de estudio sobre Política Latinoamericana en El Colegio de México, 2018, y de Arte en el Estudio en Metáfora Studio Arts en Barcelona, 2019. En las tesis que escribió para obtener su licenciatura y su maestría se encuentran las primeras claves de sus preocupaciones sociales y estéticas, que ha seguido explorando en sus procesos desde una perspectiva feminista: “Insanidad surrealista: una investigación sobre la representación de la locura femenina en la ideología surrealista”; y “Mitos sangrantes y cuerpos rotos: una lectura antiesencialista de la narco violencia a través de la óptica del imaginario cultural”.

No deja de sorprender que la promesa que nos ofrece el talento de Charlotte haya madurado tanto en apenas dos años después de completar sus estudios. Fue seleccionada como artista residente en el programa JAI de Tabakalera en 2020, y en 2021 ha sido artista en residencia en Tangent Projects, antes de recibir una beca completa para una residencia en Can Serrat, El Bruc, Barcelona. Su trabajo ha sido expuesto en exposiciones en Londres, Cataluña y el País Vasco. Es co-fundadora del colectivo de arte y política Herederas de Lilith, cuyo trabajo incluye la organización de exposiciones colectivas socialmente comprometidas y proyectos de educación artística para organizaciones de la sociedad civil. En una colaboración con la fotógrafa Valentina Gaia Lops, Charlotte ha seguido una ruta más personal, explorando “la relación con su cuerpo embarazado, sus emociones y sus recuerdos más lejanos”.[1]

Uno de los estandartes creados por Charlotte Nordgren Sewell que aluden a la figura del oso como arquetipo con las leyendas asociadas a su relación con la mujer.

Tócame con Ternura

Tócame con Ternura inicia con el osito de peluche como objeto de estudio. ¿Qué atrajo a Charlotte a esta figura tan ubicua en los hogares de todo el mundo? En una pieza de video arte, editada con una mezcla de ingenuidad e ironía, la artista lo explica con estas palabras: el osito de peluche es un “símbolo de la ternura”; “por alguna razón, es más humano que otros animales” en su idoneidad para la representación antropomórfica; y es particularmente apto para “la mercantilización de la sentimentalidad”.[2] Según la artista:

Tócame con Ternura cuenta las historias de cómo se ha construido el arquetipo del oso a través del mito, la historia natural y la imaginación popular. A la vez, deconstruye estas imágenes y las reconstruye: desde lo táctil, desde los detalles ocultos, desde los espacios aparentemente incongruentes donde los fenómenos binarios colapsan entre sí. Desde el sucio peluche dejado en la acera y desde las espaldas de los parásitos que se abren camino a través de la piel seca del animal muerto en el museo, buscando grietas, juntando en una sola trenza lo que hasta entonces parecía estar separado.[3]

Grandes esculturas suaves de osos de peluche ocupan el centro de la instalación creada por Charlotte como parte de su residencia en el programa JAI en Tabakalera, San Sebastián, y exhibida en 2020 en ARTIUM, el Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo de Vitoria-Gasteiz, Álava, País Vasco. Ella llamó a esta instalación “Algo sobre la ternura”, y la acompañó de una pieza intervenida de audio (N.I.B. de Black Sabath cantada por un “osito de peluche”). Otra de sus piezas de instalación, “Puede el museo ser tierno”, que también usa la escultura suave de un oso de peluche, es acompañada de un video de la madre de la artista. El oso de peluche, que es una parte de estas piezas como un ejemplo desbordado, casi monstruoso, pero siempre tierno, del objeto mercantil, asumirá un rol protagónico y de dimensiones históricas en la instalación creada por la artista durante su residencia en Can Serrat, Barcelona, en agosto de 2021.

La madre OSAda o BEARmOTHER (la madre «otra»), según la visión de Charlotte Nordgren Sewell.

BEARmOTHER (Madre OSAda)

Tócame con Ternura se ha convertido, como lo explica la artista, en una “constelación de obras que exploran la figura del osito de peluche en todas sus vicisitudes”. En conjunto, estas obras unifican “ideas sobre nuestras relaciones afectivas con los objetos y la materialidad del lenguaje”.

Al crear una intersección de historia y folclore en torno al oso de peluche, Charlotte descubre la historicidad subyacente de los lenguajes simbólicos que hemos integrado en el seno del hogar. En apariencia, el mito, las fábulas y las alegorías parecen ser creaciones atemporales, un lenguaje universal disponible libremente a todas las sociedades, pero, de hecho, algunas de sus imágenes más recurrentes en las sociedades capitalistas tienen sus raíces en la historia, y son productos de hechos históricos concretos o han sido forjados en las corrientes ideológicas de determinados períodos históricos.[4]

Con el capítulo Madre OSAda[5] de Tócame con Ternura, Charlotte crea una instalación que expone los orígenes de los mitos en torno al oso, de muy reciente factura muchos de ellos. Al mismo tiempo, la artista emerge con un alter ego, pues su lectura del ciclo de seis textos que acompañan el trabajo —a cuya presentación tuve el privilegio de asistir— tienen un enorme poder performativo. Una serie de fotografías tomadas por Valentina Gaia Lops nos muestra a la artista embarazada, con una máscara de osa creada por ella misma: la Madre OSAda misma. El resto de la obra es descrita de la siguiente manera por la artista:

La obra es una serie de objetos que podrían ser una instalación, un decorado para contar historias, una capilla. Un tríptico de tapices hace girar las historias que subyacen las diversas mitologías que construyen al oso en el imaginario popular. Ositos de peluche taxidermizados, cosidos con hilo y rellenos de paja. Tejidos sueltos y carcasas peludas. Un texto en seis fragmentos donde se tocan la historia natural, la ecofeminismo, los cuentos de hadas y la fantasía. Un remiendo del patriarcado presente con el osito de peluche.

Al explorar el sistema de relaciones subyacentes que nos despiertan los osos de peluche y sus otras representaciones en el imaginario cultural, Charlotte accede a nuestro inconsciente colectivo, permitiéndonos explorar, no sólo con nuestra lucidez sino también con nuestras emociones, cómo creamos respuestas simbólicas a eventos históricos y a los miedos irracionales que estos eventos evocan en nosotros:

Durante siglos, demonizado por la iglesia por su semejanza con los humanos y por su antigua posición divina para los pueblos antiguos del norte de Europa, el oso había sido encerrado, desterrado al bestiario del diablo, al circo, al reino del ridículo, —oh, oso bailarín—. Como una concepción resbaladiza, la imagen del oso se deslizó entre las rígidas categorías impuestas por aquellos hombres que diseñaron las taxonomías del conocimiento. Madre OSAda es una narración y un diálogo entre dos madres en un castillo encantado, con un archivo de historia natural donde se esconde una cruel herencia colonial. Pone en tela de juicio los espacios entre la ficción y el mundo “natural”, antropocéntrico. Es una serie de tapices, esculturas y textos que combinan las mitologías y las historias culturales en torno al oso, entretejiendo las delicadas intimidades y las locas materialidades que se desprende de los peluches y la taxidermia, de los cuerpos femeninos y bestiales con el fin de repensar la relación entre ellos.

Aunque sus procesos de creación requieren deconstrucciones analíticas, una investigación sobre los orígenes del tema elegido y la densa capa de narraciones folclóricas, las instalaciones de la artista conservan el poder imaginativo de los símbolos que examina tan a fondo. Si bien el trabajo de Charlotte desmitifica nuestras suposiciones de que el oso de peluche es un símbolo universal de ternura, recordándonos que se trata de una construcción histórica de la ternura orientada al mercantilismo, también nos recuerda que las mujeres y las comunidades tienen el poder de crear un lenguaje simbólico propio. En la búsqueda de un lenguaje propio, Charlotte regresa, por medio de la creación de sus esculturas suaves de osos de peluche, al lenguaje de la costura a mano y del bordado, que entreteje pensamientos y emociones desde un silencio colmado de historia.

El oso de peluche, reconcebido como enormes esculturas suaves, adquiere aquí la configuración de una máscara para el performance.

El elocuente lenguaje del silencio tejido

Las mujeres artistas que tejen nuevas narrativas nos hablan de los grandes silencios históricos desde la ternura y la gracia de los silencios domésticos. El silencio doméstico encuentra en la costura y el bordado un espacio para la expresión amorosa, pero está tan presente en nuestras vidas, ha sido tan insistente desde los silencios históricos a los que la mujer ha sido relegada, que tiene una fuerza acumulada, una integridad expresiva que, desde los oficios conscientes de las artes, nos impacta como un lenguaje total, consistente y altamente articulado sobre la historia. Pero es un lenguaje que tiene, a su vez, el impacto de las artes visuales. Es decir, desde el silencio de sus trazos nos invita a la pausa y a la contemplación, a la atención que se comunica con nosotros en un vínculo silencioso. Las artes visuales —como el dibujo, la pintura al óleo o la escultura— se nos imponen con una distancia que invoca la admiración del espectador. A diferencia de las artes visuales tradicionales, el bordado nos invita al tacto, a la caricia, al encuentro con lo familiar. No necesitamos tocarlo siquiera para reconocer que a su base están los tejidos y los hilos que conocemos tan bien desde la infancia, que basta con mirarlos para sentirlos en las yemas de los dedos o rozando nuestras mejillas o apretujados entre los abrazos.

La idea de que el arte textil, asumido como un lenguaje alterno en las artes visuales, puede empoderarnos, adquiere una rara fuerza y concreción en el arte de Charlotte. Ella ha descubierto un territorio donde no sólo entran en juego los sistemas discursivos de los temas que trata —que incluyen la misoginia, el prejuicio y la construcción forzada de arquetipos violentos del ser masculino—. Al utilizar los recursos de los tejidos, el bordado, los tapices o estandartes cosidos, ella le proporciona al espectador un arma inesperada, una herramienta psicológica para entender el andamiaje cultural de las falsedades históricas desde el lenguaje más expresivo y complejo de los silencios domésticos de la mujer. Contra los enormes monstruos de los arquetipos forzados por el patriarcado, Charlotte responde con un hilo y una aguja y algunos trozos de tejidos para acompañar los esfuerzos de sus investigaciones y de su creatividad brillante y lúdica, y emerge triunfante.

Can Serrat, 14 de septiembre, 2021.

La serie «Tócame con Ternura» (Touch Me Tender) de Charlotte Nordgren Sewell es, en realidad, una constelación de piezas, esculturas suaves de enormes osos de peluche, estandartes textiles, bordados, audio intervenido, video, textos, performance y colaboraciones, presentados a través de instalaciones u otras plataformas.

[1] Descripción del proyecto colaborativo “M/Other” con Valentina Gaia Lops (Barcelona, exposición Barceloneta Residents, septiembre, 2021).

[2] Nordgren Sewel, Charlotte. “Touch Me Tender” (Video, 2020). Work completed as part of residency on JAI program in Tabakalera, San Sebastian and exhibited at ARTIUM contemporary art museum Vitoria. Acceso a través de: https://vimeo.com/464182674.

[3] “Touch Me Tender”. Descripción del proyecto proporcionada por la artista, agosto, 2021. Todas las declaraciones siguientes de la autora provienen de este texto matriz.

[4] La artista cita entre sus referentes de investigación una serie de obras que han influido en su pensamiento: El patriarcado del osito Teddy y Primate Visions de Donna Haraway; Wild Animal Skins in Victorian Britain de Ann C. Colley; The Bear, History of a Fallen King de Michel Pastoreau; Animals & Women, editado por Carol J. Adams y Josephine Donovan; y una obra de ficción: The Bloody Chamber de Angela Carter.

[5] El título original en inglés es BEARmOTHER, que juega con la palabra “otra” contenida en la palabra madre en inglés. Dado que no existe una traducción equivalente en español, discutí con la artista otra opción, la de jugar con el alter ego que emerge de la historia de las dos madres en su obra: la “Madre OSAda”, de osar, un verbo que significa, según la Real Academia Española, “emprender algo con audacia”. Una madre osada es la madre audaz, valiente, atrevida.


JORGE ÁVALOS (1964). Escritor y fotógrafo salvadoreño, editor de la revista La Zebra. Como cuentista ha ganado los dos premios centroamericanos de literatura: el Rogelio Sinán de Panamá, por La ciudad del deseo (2004), y el Monteforte Toledo de Guatemala, por El secreto del ángel (2012). En 2009 recibió el Premio Ovación de Teatro por su obra La balada de Jimmy Rosa. En 2015 estrenó La canción de nuestros días, por la que Teatro Zebra recibió el Premio Ovación 2014. En El Salvador, en los certámenes de los Juegos Florales, ha ganado el premio nacional de ensayo 2020 por Las tres muertes de Alfredo Espino, el premio nacional de cuento 2021 por El espejo equivocado y el de teatro infantil 2021 por El niño que no se quería bañar.