Paul Celan: «Morirtango» (poesía)

La experiencia del holocausto en un impactante poema.

Paul Celan
Traducción y comentario de Jorge Ávalos
La Zebra | # 71 | Noviembre 16, 2021

Morirtango

Por Paul Celan

Leche negra del alba te bebemos al ocaso
al mediodía te bebemos te bebemos en la mañana en la noche
te bebemos y bebemos
cavamos una fosa en el aire donde no yacerás confinada
Un hombre habita la casa juega con sus víboras y escribe
cuando oscurece escribe a Alemania tu dorado pelo Margarita
lo escribe y emerge bajo las trémulas estrellas y le silba a su jauría aquí aquí
y les silba a sus judíos en fila aquí cavad una fosa en la tierra
es una orden música música para la danza

Leche negra del alba te bebemos de noche
te bebemos de madrugada al mediodía te bebemos en la tarde
te bebemos y bebemos
Un hombre habita la casa juega con sus víboras y escribe
cuando oscurece escribe a Alemania tu dorado pelo Margarita
Tu ceniciento pelo Sulamita cavamos una fosa en el aire donde no yacerás confinada

Él grita: cavad más hondo esta tierra y vosotros allá cantad y tocad
aferra el acero de su cinto lo blande en el aire sus ojos tan azules
más hondo esas palas aquí y vosotros allá música música para la danza

Leche negra del alba te bebemos de noche
te bebemos al mediodía y de madrugada te bebemos en la tarde
te bebemos y bebemos
un hombre habita la casa tu dorado pelo Margarita tu ceniciento pelo Sulamita juega con sus víboras

Él grita: tocad más dulce la muerte esta muerte es un amo y señor de Alemania
Él grita: rasgad más sombra de esas cuerdas alzaos como humo hacia los cielos
sólo así habréis de tener una tumba en las nubes donde no yaceréis confinados

Leche negra del alba te bebemos de noche
al mediodía te bebemos esta muerte es un amo y señor de Alemania
te bebemos en la tarde y de madrugada te bebemos y bebemos
esta muerte es un amo y señor de Alemania tan azules sus ojos
tan de plomo las balas que él dispara te dispara con precisión implacable
un hombre habita la casa tu dorado pelo Margarita
libera contra nosotros su jauría nos otorga una tumba en el aire
juega con sus víboras y habita el sueño mortal de ser amo y señor de Alemania

tu dorado pelo Margarita
tu ceniciento pelo Sulamita

(Traducción de Jorge Ávalos)


Comentario

Por Jorge Ávalos

En astronomía se habla de un fenómeno hipotético llamado agujero negro, el cual posee un campo gravitatorio tan fuerte que ni siquiera la luz puede escapar del horizonte de sucesos que conforma su frontera esférica.

A lo largo de la historia humana han ocurrido algunos eventos cuyo grado de barbarie parece situarlos más allá de la luz de las palabras. Los podemos señalar, describir y comentar, pero si no estuvimos allí, en su centro, si no vivimos y sobrevivimos lo que ocurrió al interior de ese agujero negro de la historia, es difícil concebir lo que ocurrió y, por lo tanto, es virtualmente imposible comprenderlo. La política de persecución y exterminio de los judíos y de otros grupos étnicos que emprendió el gobierno nacionalsocialista en Alemania a partir de 1933, y que culminó con el holocausto durante la segunda guerra mundial, comprende un horizonte de sucesos con la fuerza para sellar con el silencio ese vasto dominio del horror y del mal que se fraguó en su interior. Y, sin embargo, muchos poetas y músicos y artistas confinados a los campos de concentración lograron sobrevivir el holocausto, y nos han legado obras de arte que condensan o reviven sus experiencias de ese encuentro con lo inexpresable.

Paul Celan es la figura central de la poesía de posguerra en lengua alemana, y su poema “Morirtango” es el texto clave de su obra y es uno de los poemas más dolorosamente bellos y famosos que se han escrito. Aunque el título original en alemán “Todesfugue” significa “Fuga de la muerte”, al traducirlo al rumano, la lengua oficial de su país de origen, Celan transformó el título eliminando el término musical más técnico de fuga y lo reemplazó por el de un género de música popular —el tango— como una manera de arraigarlo a su tierra natal: “Tangoul Mortii”. La traducción que ofrezco obedece a esa intención del autor, quien también fue un notable traductor de poesía al alemán. Los usos más comunes de la palabra fuga como evasión, emigración o escape introduce un ruido semiótico en español que no tiene el original. La construcción morirtango sí posee el doble eco de extrañeza y contundencia que se fusiona en todesfuge. Hay numerosas evidencias históricas, además, de que los músicos judíos eran obligados a tocar “tangos de muerte” en los entierros de sus compañeros.

“Morirtango”, como la mayoría de poemas de Celan, es un acto de la memoria, es decir, nos revela la manera en que la poesía crea memoria unificando las experiencias del pasado para fijarlos en imágenes vivas e intensas. Celan no comenta sobre sus recuerdos, crea música con ellos. Frases surreales, fragmentos de voces y situaciones muy sobriamente descritas se unen alrededor de una experiencia concreta que permanece oculta. Celan recita como una cantinela la imagen “leche negra del alba”, que podría aludir a las sombras o a la muerte misma o a la angustia de la muerte vivida a todas horas en el campo de concentración. La repetición, una herramienta esencial del arte poético, cumple funciones muy variadas; en este caso, “leche negra del alba” es el punto de fuga y de retorno para la memoria. Cada reiteración de la imagen es un regreso a un acto preciso, a un recuerdo concreto de sus experiencias en el campo de exterminio nazi Auschwitz-Birkenau. Lo más probable es que Celan, en efecto, haya cavado una tumba para una mujer mayor que había muerto, obligado por el oficial del campamento. Ya no interesa saber cuál fue el hecho concreto en sí, lo que importa es que Celan se ubica al centro de sus recuerdos y narra desde dentro; su intención es reconstruir la sensación de vivir ese instante, que adquiere densidad por la suma de las imágenes visuales y por nuestro trayecto sensorial a través de ellas.

La música del poema proviene no sólo de los ritmos creados por las repeticiones de frases y palabras, sino también por el continuo juego de contrastes, lo cual explica las alusiones musicales del título. En primer lugar, se da el contraste de poder: los judíos en condiciones de esclavitud versus el amo nazi con su látigo, su arma y su jauría. El contraste económico: el oficial que tiene todo a su disposición, mientras los prisioneros judíos sólo pueden esperar una “tumba en el aire” (la mayoría fueron incinerados). El contraste del amor individual versus el colectivo: por un lado, el oficial nazi escribe una carta a su novia Margarita, quien, con toda probabilidad desconoce lo que ocurre en el campo de exterminio; por otro, los prisioneros cavan una tumba para Sulamita. El contraste de los rasgos étnicos: el cabello dorado de Margarita es mencionado junto al cabello ceniciento de Sulamita. Asimismo, ambos nombres resuenan con profundos ecos desde las tradiciones literarias alemanas y judías: Margarita es la joven de la que se enamora el Fausto de Goethe; Sulamita es la mujer al centro de El Cantar de los cantares. Pero el mayor contraste es aquel que le imprime drama al poema y lo hace tan efectivo: este radica en la diferencia entre la voz del oficial —la voz del “amo y señor” de la muerte, der Tod ist ein Meister aus Deutschland—, y la voz del poeta, quien escribe una memoria que parte de esa experiencia de horror y de terribles contrastes, pero acaba escribiendo un poema que enlaza los nombres de las dos mujeres en una sola elegía de amor. Este es, también, el contraste entre la voz oscura del exterminio y la voz magnánima de la belleza.

Paul Celan (seudónimo de Paul Antschel) nació en 1920 en Chernovtsi, una región de Rumania donde el alemán era la primera lengua (actualmente es parte de Ucrania). Durante la segunda guerra mundial, en 1942, Celan fue reclutado para realizar trabajo forzado para los nazis. Ese mismo año sus padres fueron llevados a un campo de concentración. Su padre murió de tifoidea y su madre fue ejecutada. Hay una carta, hecha pública recientemente, que indica que Celan descubrió el cuerpo de su madre asesinada, su sangre enrojeciendo la nieve. Celan se exilió a Francia en 1948. Obtuvo la ciudadanía francesa, pero continuó escribiendo en alemán poemas cada vez más breves y herméticos, con una sintaxis fracturada y con abundantes neologismos (palabras inventadas). En 1970 Celan se suicidó arrojándose al río Sena.

“Todesfuge” apareció publicado en el primer libro de Celan, Amapola y memoria (1952). Yo realicé esta traducción, “Morirtango”, en mayo de 2001, después de que yo mismo confrontara una experiencia con lo inexpresable. En uno de mis poemas escritos en marzo de ese año aparece la frase “leche negra”, y al intuir que se trataba de una imagen arcaica decidí buscar su origen. Encontré esa imagen en poemas antiguos. En el poema épico de Finlandia, El Kalevala, por ejemplo, en el que se cuenta que las tres hijas de Ukko, el creador de los cielos, riegan leche de sus pechos, leche negra, blanca y roja. De los pechos de la mayor brota leche negra y al caer sobre la tierra surge de ella el hierro. Siguiendo las apariciones históricas de esa imagen llegué hasta Paul Celan, a quien no había leído, sino hasta ese momento. A partir de entonces leí todas las versiones disponibles de su poesía, en inglés y en alemán. Mi propia poesía me llevó hasta la de Celan y, al leerlo, descubrí que lo entendía. Leerlo era ubicarme al centro de un fuego, el de su memoria, que ardía inapagable con las llamas de la palabra.