La Zebra: “Cuando una joven bailarina le da una lección a sus mayores” (opinión)

Una bailarina de 21 años da una respuesta serena y madura a un comentario negativo sobre ella y su compañía de danza.

Redacción La Zebra
La Zebra | #3 | Marzo 1, 2016

Las artes generan diálogo, debate, discusión e, incluso, posiciones encontradas. Esta es una parte importante del rol social de los artistas: provocar respuestas, reacciones, preguntas y, sobre todo, el incentivar un cuestionamiento permanente de nuestros prejuicios. Pero éste no es el único rol de los artistas.

Hay otro papel, quizás más importante, que también cumplen los artistas como nadie más lo puede hacer: permitirnos ver el mundo con otros ojos hasta lograr un grado mayor de empatía hacia otras personas en situaciones difíciles, y hacerlo de tal manera que importe, que trascienda y que nos lleve más allá del mero entretenimiento.

Con una obra como Sintaxis del movimiento, que la compañía de danza contemporánea Gema Dance Ballet presentó el 27 y el 28 de febrero en el Teatro Luis Poma, tuvimos el privilegio de ver a un grupo de jóvenes bailarines ofrecernos una visión de la situación de violencia en la que viven muchos de ellos. El director de la compañía, Gerardo Osorio, trabaja con jóvenes de comunidades en riesgo desde hace 15 años. Esta nueva obra es producto de ese trabajo con estudiantes de danza.

Es decir, esta obra la protagonizan jóvenes que han dejado a un lado las opciones negativas que nuestra sociedad les ofrece a cambio de un camino más desafiante: el de la creatividad, el de la entrega a la sociedad y el del duro pero gratificante aprendizaje de las artes. Por esta razón nos tomó por sorpresa que un comentario recibido a raíz de un artículo que publicamos sobre ese espectáculo haya sido tan duro y que haya estado dirigido con nombre y apellido a uno de estos jóvenes.

…“tal parece que no te gusta compartir, y la danza es eso: convivir y aprender”…

Recibimos con aprecio todos los comentarios. Éste en particular, escrito por uno de nuestros lectores, José Castro, contiene opiniones tan válidas como las de cualquier otra persona. Si es realizada con buena fe, toda opinión es legítima, toda perspectiva cuenta, toda participación enriquece. Sin proponérselo, quizás, José Castro (quien sin lugar a dudas es un bailarín) nos dio la oportunidad de ver cómo se diferencia la última generación de artistas de los que vivieron la polarización y la desgarradora violencia de la guerra y la primera etapa de la posguerra.

En su artículo de crítica, Jorge Ávalos señaló a dos de los jóvenes bailarines de la compañia Gema Dance Ballet —a Elizabeth Valdéz y a Eduardo Hernández— “porque ambos tienen presencias fuertes sobre la escena, caracterizadas por la intensidad y la concentración en el trabajo de sus partes”.

En reacción a la opinión crítica de Ávalos y a este último comentario en particular, José Castro sostuvo que la obra de Gema Dance Ballet era un plagio por “tomar frases [secuencias de movimientos] del Colectivo Los Innatos” y señaló: “El problema es que [los bailarines] no dicen nada, son planos, con poca trascendencia, por ejemplo Elizabeth me parece una bailarina fantástica que debe buscar otro rumbo y salir de Gema Dance lo antes posible para que no se estanque, pero ella misma es el vivo ejemplo de lo que escribo”.

Este es el tipo de comentarios que a veces generan respuestas amargas y conflictos irreconciliables entre artistas. Pero en reacción a ese comentario, Elizabeth Valdéz, una bailarina de 21 años de la compañía Gema Dance Ballet, escribió una respuesta que nos agradó por su madurez, por su saludable dosis de autoestima y por la claridad de sus propósitos como artista.

…“con respecto a mí, tengo mis metas y mis objetivos, y en la compañía existen bases fuertes para seguir adelante, y si uno no avanza es responsabilidad de uno mismo”…

“Me parece que eres fiel seguidor de Los Innato”, escribió Elizabeth en contestación a la acusación de plagio. “Yo los conocí hace un par de años, gracias a un festival en el cual representamos a El Salvador con Gema Dance. Y claro que recibimos taller con ellos pero… cuando vas a un taller o a una capacitación, vas a aplicar lo que aprendiste, sino, ¿de que sirve?” Y remató su respuesta con esta frase: “Te lo aclaro porque tal parece que no te gusta compartir, y la danza es eso: convivir y aprender…”

Sobre la opinión de José Castro de que Elizabeth debería “buscar otro rumbo”, esto fue lo que ella le respondió: “con respecto a mí, tengo mis metas y mis objetivos, y en la compañía existen bases fuertes para seguir adelante, y si uno no avanza es responsabilidad de uno mismo”.

Al parecer, la enseñanza que Gerardo Osorio les da a sus jóvenes estudiantes incluye también el aprendizaje de los valores que fortalecen el espíritu de los bailarines. No hay ni una pizca de amargura o resentimiento en la actitud de Elizabeth, quien más bien respondió con alegría y honestidad.

Celebramos, por lo tanto, no sólo el diálogo generado por las artes, sino también el espíritu positivo e insumiso de la nueva generación de artistas salvadoreños, como el de esta bailarina de 21 años que nos ha dado una lección de madurez y serenidad a todos.

 


El intercambio completo de comentarios:

20160308 Comentarios de danza