María Ángeles Pérez López: “Diez razones para leer a Ernesto Cardenal y una coda” (crítica)

Este decálogo ofrece una orientación breve y perfecta a las diversas facetas, temas y características de la vasta obra del gran poeta nicaragüense.

María Ángeles Pérez López
La Zebra | #5 | Mayo 1, 2015

Cuando el 3 de mayo de 2012, un amplio y relevante jurado decidió otorgar a Ernesto Cardenal el XXI Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, se estaba haciendo eco de la importancia que para la poesía escrita en español, especialmente del lado americano, ha tenido la propuesta de Cardenal, cuya poesía, que él ha calificado como exteriorista, ha sido definida por el propio autor como “poesía creada con las imágenes del mundo exterior, el mundo que vemos y palpamos, y que es, por lo general, el mundo específico de la poesía”.

Para esa ocasión, María Ángeles Pérez López, profesora de la Universidad de Salamanca, preparó la edición y escribió una extensa introducción para Hidrógeno enamorado (2012), una antología de la poesía de Cardenal, organizada según su propia propuesta de selección. Estas “razones” para leer la poesía del gran poeta nicaragüense, compiladas para el dossier de prensa que acompañó la presentación del libro, resume algunos de los principales planteamientos de Pérez López, pero ofrece también una guía básica para aproximarse a la extensa obra de Cardenal, todavía en marcha.

1) El impacto de su obra: la estrecha relación con los lectores

Desde que en los años cincuenta empezaron a circular copias mimeografiadas de algunos epigramas de Ernesto Cardenal, la capacidad del poeta nicaragüense para conectar con los lectores ha sido extraordinaria. En las décadas de los sesenta y setenta, se suceden las ediciones de Salmos (1964), Oración por Marilyn Monroe y otros poemas (1965), El estrecho dudoso (1966), Homenaje a los indios americanos (1969), Oráculo sobre Managua (1973), etc., traducidas a más de veinte idiomas. Julio Ortega lo consideraría “uno de los poetas más influyentes en la nueva dicción hispanoamericana tanto por su flexible coloquio como por su inmediatez de registro y su crítica política a las distorsiones de la modernización”.

2) El exteriorismo: un estilo y una época

La poesía exteriorista, que marca el desarrollo de gran parte de la poesía nicaragüense del siglo XX, tiene en Cardenal uno de sus máximos exponentes, y ha sido definida por el poeta como “poesía creada con las imágenes del mundo exterior, el mundo que vemos y palpamos, y que es, por lo general, el mundo específico de la poesía. El exteriorismo es la poesía objetiva: narrativa y anecdótica, hecha con los elementos de la vida real y con cosas concretas, con nombres propios y detalles precisos y datos exactos y cifras y hechos y dichos”.

3) La visión integral de lo humano: historia, poesía, religión…

En su obra se encarnan numerosos perfiles, porque junto al poeta, hallaremos al historiador, al antropólogo, al místico, al revolucionario, al que, en conjunto, aspira a nombrar una verdad colectiva cuya raíz es el amor. En ella, se desarrollan con enorme fuerza sus vivencias religiosas —como monje trapense en el monasterio de Gethsemani (Kentucky, EE.UU.) y, a partir de su ordenación sacerdotal en Managua en 1965, con la fundación de la comunidad contemplativa de Solentiname—, y su lucha por la transformación política en su país, que lo llevó a enfrentarse a la dictadura somocista, a acompañar el triunfo del Frente Sandinista de Liberación Popular en 1979, a ser ministro de Cultura del Gobierno de Reconstrucción Nacional hasta 1987 y en la actualidad, a señalar sus fuertes discrepancias con el gobierno de Daniel Ortega.

4) Nada de lo humano (incluidas las ciencias duras) me es ajeno: el poeta científico

Entre los perfiles cultivados con intensidad por Cardenal, destaca el de científico. Libros como Cántico cósmico (1989) o Versos del pluriverso (2005) exploran las teorías existentes sobre la formación del Universo, las leyes que lo rigen o las grandes cuestiones científicas aún pendientes de despejar. Se aborda la segunda Ley de la Termodinámica, referida al crecimiento de la entropía, la teoría del Universo en expansión de Hubble, la Teoría de la Relatividad, la Antimateria, las teorías de Dirac y Schrödinger sobre Mecánica Cuántica, el principio de indeterminación de Heisenberg, etc. para proponer siempre que la sustancia que sirve de argamasa al infinito es el Amor hecho Revolución. De ahí que proponga: “Hidrógeno seré pero hidrógeno enamorado”.

5) El amor es el/lo único sustantivo: el poeta místico

En la poesía de Cardenal, todas las criaturas están unidas por el amor, de modo que le dirá a Dios en uno de los poemas: “Tú has hecho toda la tierra un baile de bodas/ y todas las cosas son esposos y esposas”. Los elementos cotidianos, históricos o del ámbito de la ciencia anclan el poema en el espacio de lo real objetivo que siempre trasciende el amor, como puede verse en un poema de Gethsemani, Ky (1960) donde, de modo incipiente, hacía referencia al “hidrógeno enamorado” al hablar de la resurrección que había de llegar al cementerio trapense:

Pero cuando el cosmos vuelva al hidrógeno original
—porque hidrógeno somos y en hidrógeno nos hemos de convertir
no resucitaréis solos, como fuisteis enterrados,
sino que en vuestra carne resucitará toda la tierra…

Para Luce López-Baralt, el nicaragüense forma escuela con el maestro Eckhart, San Juan de la Cruz, Teilhard de Chardin o Thomas Merton –del que fue discípulo en el monasterio de Gehtsemani–, y varios de sus libros (en especial Telescopio en la noche oscura, de 1993), lo convierten en uno de los místicos cristianos más originales del siglo XX.

6) Originalidad y tradición

El conocimiento de la tradición en Cardenal es muy notable. Varias de sus obras se proponen como reescritura de formas previamente existentes: epigramas, salmos, coplas elegíacas a la muerte del padre… Señalan así los cruces intergenéricos del exteriorismo y a su vez comportan otro de los rasgos centrales de la propuesta cardenaliana: el rico diálogo intertextual de su obra, de modo que hallamos citas literales o paráfrasis de crónicas de Indias, eslóganes políticos, partes militares, versículos bíblicos, textos literarios o axiomas científicos en un denso y apasionante tejido verbal que no le teme a la síntesis de lo culto y lo popular y apuesta por la vivificación del lenguaje (lo que conlleva el empleo de la ortografía fonética y de onomatopeyas frecuentes) para lograr que originalidad y tradición se den la mano.

7) Traductor / antólogo / editor: poeta

Es extraordinariamente relevante la tarea de difusión de la poesía llevada a cabo por Cardenal. Traductor de Catulo y Marcial, de los grandes poetas angloamericanos (así la Antología de la poesía norteamericana, que seleccionó y tradujo con José Coronel Urtecho en 1963, o la de Ezra Pound que editó en 1979), o de los indios de los cinco continentes, vertidos a su vez a distintas lenguas modernas y clásicas. También puso en marcha la pequeña editorial El hilo azul, junto con Urtecho, y ha seleccionado y editado numerosas antologías desde la temprana Nueva poesía nicaragüense (1949), en cuyo extenso prólogo (“Ansias y lengua de la nueva poesía nicaragüense”), mostraba su gran conocimiento del periodo vanguardista de su país.

8) Ecología y ecopoesía: el tiempo de la ecocrítica

La obra de Cardenal persigue la defensa de la ecología dentro de un planteamiento ecocrítico del desarrollo capitalista, que será conjugado por el nicaragüense tanto con el materialismo de Darwin y Marx, como con el modelo ecologista que representan los pueblos primitivos de América, a los que rinde homenaje en numerosas ocasiones (en especial en su hermoso Homenaje a los indios americanos).

9) Lo humilde asoma al poema. San Francisco y la justicia

En Cardenal siempre toman la voz aquellos que han carecido de ella: los naturales de América, los oprimidos por las dictaduras que asolaron Centroamérica, los campesinos, los más humildes. Por ello, propone una poesía de voluntad marcadamente antirretórica, despojada y de gran sencillez. Y por ello afirmará muy recientemente: “Si algún impacto tiene mi obra es por razones extraliterarias. Yo no soy grande como escritor, pero es grande la causa que inspira mi poesía: la causa de los pobres y de la liberación” (en “La poesía cristiano-marxista de Ernesto Cardenal”, Revista de Letras, 21 de mayo de 2012, edición digital).

10) La vitalidad de su propuesta

Su extensa trayectoria poética sigue abierta y muy fecunda, como demuestran sus libros más recientes: Versos del pluriverso (2005), The Origin of Species and Other Poems (2011) y Tata Vasco (2011).

En ella podemos destacar tanto su visión comprometida del hecho artístico –en poesía y escultura, a la que ha dedicado notable desarrollo–, como el rico manejo de diversas tradiciones y diversos niveles de lenguaje y la profunda originalidad en el tratamiento de todos los temas: el descubrimiento de Nicaragua, los fotones, protones y neutrones, la revolución sandinista, el suicidio de Marilyn, la poesía primitiva o la Teología de la Liberación.

Y una coda:

En la lectura de su obra, la emoción primera permanece intacta.

 


MARÍA ÁNGELES PÉREZ LÓPEZ (Valladolid, 1967) es poeta y profesora titular de Literatura Hispanoamericana de la Universidad de Salamanca. Ha publicado el prólogo a la edición de Mío Cid Campeador de Vicente Huidobro (Universidad Autónoma Metropolitana de México, 1997), la monografía Los signos infinitos. Un estudio de la obra narrativa de Vicente Huidobro (Asociación Española de Estudios Literarios Hispanoamericanos, 1998), y el monográfico «Vicente Huidobro. La aventura plural», que coordinó para la revista La Página en 1999. Es también autora de la introducción a Páginas en blanco de Nicanor Parra (Ediciones Universidad de Salamanca y Patrimonio Nacional, 2001), de la coordinación del monográfico Juan Gelman: Poesía y coraje (La Página, 2005), de la edición e introducción de la antología Oficio ardiente de Juan Gelman (Ediciones Universidad de Salamanca y Patrimonio Nacional, 2005). Acaban de aparecer los volúmenes Narrativas latinoamericanas para el siglo XXI: nuevos enfoques y territorios (Hildelsheim-Zürich-New York, Georg Olms Verlag, 2010) y Literatura más allá de la nación. De lo centrípeto y lo centrífugo en la narrativa hispanoamericana del siglo XXI (Madrid-Frankfurt, Iberoamericana-Vervuert, 2011), de los que es coeditora. Ha publicado además numerosos artículos sobre su especialidad, particularmente referidos a la poesía contemporánea. Como poeta, en 2010, la Diputación de Salamanca publicó Catorce vidas (Poesía 1995-2009) con prólogo de Eduardo Moga, en el que se recogieron todos sus libros hasta la fecha. Acaba de publicar Atavío y puñal en la editorial Olifante (Zaragoza, 2012) y la antología Segunda mudanza (México, UAM, 2012, con prólogo de Marco Antonio Campos).

La ilustración que encabeza este artículo es un retrato de Ernesto Cardenal realizado por el pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín (1919-1999).