William Alfaro: “Los insalvables” (poesía)

En una poesía escrita con arraigo histórico y garra verbal, William Alfaro trata temas tan actuales como la violencia entre pandillas y el circo político de El Salvador. Una selección de su más reciente colección de poesía: “Amargura”.

William Alfaro
Pintura “La última cena” de Antonio Bonilla
La Zebra | #5 | Mayo 1, 2016

Amargura

Fragmentos

I

Lo que nace de estas aguas son calvarios,
fermentos humanos,
edades,
rumores.
Quién camina sobre las aguas
es carne expuesta al odio de Dios,
al filo de la demencia divina
Estas aguas son el llanto perpetuo de los insalvables,
la tercera trompeta del desprecio,
de la rabia.
De sus fuentes emanan perlas de sangre
Yo lo sé.
las he visto tatuadas en los ojos del caído,
en las águilas del rebelde,
en los labios plomizos del condenado,
en el rostro entintado del Omnipotente.
Su veneno estriba en la venganza de Dios,
en la inútil guerra del patriarca,
en la desidia del poderoso,
en el orgullo del conspirador.
Yo lo sé.
Lo he sentido en las venas.
He llorado mi propia amargura sobre el polvo de mis muertos.
Su implacable justicia espera por nosotros, los subyugados,
los herederos de su apostasía,
los humillados.
¿Cuándo tendrá fin tu venganza?
El tiempo en el que apagues el hambre por tus hijos.
Vomita,
que sea tu sangre la que corra por estos ríos venenosos.
Yo gritaré sus nombres,
atestiguaré que vivieron en las riberas de tus tribulaciones,
que fueron hechos a la medida de tu imagen,
hombres y mujeres,
huesos cosidos con carnes,
y destinos,
y la marca de tu fatalidad.
Yo lo sé,
antes de nacer vi esa estrella
en los ojos iracundos del asesino.

IV

Odio el nombre de mi país por no poder salvarme.

V

“Ni el México en guerra contra el narcotráfico, ni la Colombia y su eterna guerra civil. El triste mérito de ser el país más violento del continente corresponde a El Salvador. Los números facilitados por la Policía Nacional Civil (PNC) hablan de 4,365 asesinatos cometidos durante 2009 en este  pequeño país centroamericano de poco más de 6 millones de habitantes.
La cifra es la más elevada de la década y supone un aumento del 37% sobre los 3,179 reportados en 2008. La tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes se disparó a 71, cuando la Organización Mundial para la Salud cree que con una tasa de 10 ya se puede considerar que un país sufre una epidemia”.
El Salvador, el país más violento de América: un asesinato cada 2 horas”,
El Mundo, España, 03/01/2010.

“Como símbolo de la nueva vegetación Xipe Tótec (deidad mesoamericana) usaba la piel de una víctima humana. Esta representaba la ‘nueva piel’ que cubría la tierra en la primavera.”
Sobre el mito de “Nuestro Señor, el Desollado”, la cual se debe a que se quitó la piel para alimentar a la humanidad, símbolo de la semilla de maíz que pierde la capa externa antes de la germinación. Sin embargo, los seguidores de Xipe Tótec desollaban a vencidos.

Bajo cruces crecen los muertos,
Una nueva nación está escrita en sus párpados.
Ellos hablan del vacío y la primavera
ellos son el tiempo
el tiempo es nada sin ellos.

Bajo la luz crece su sombra
y la luz se ahoga en sus labios.
Ellos han inventado el lenguaje de Dios
y Dios habla a través de ellos.

Bajo Dios viven los muertos,
mueren los vivos,
vivos que vienen con la muerte,
muerte que es vida,
vida que permanece.

Bajo cruces ríen los muertos,
y sobre ellas
los vivos rehúyen de la muerte.

VII

“Las maras piden perdón ante el Nuncio Apostólico”,
martes 27 de marzo de 2012, Contrapunto.

La traición llegó de su mano justiciera
sombra del estiércol
estadista del asesino
voz del plomo, del grito, del llanto.
Traidor, traidor,
grita la madre de los olvidados
del hueso carcomido por el polvo,
sin rumbo, sin respuesta.
Traidor, devuélveme a mi hijo, devuelve mi semilla, traidor.
Dame las respuestas porque ni tu muerte será consuelo a este infierno.

Cobarde…

Su mano legitimó al asesino
le dio inmunidad a la muerte,
al silencio, al terror, a la amargura…

IX

Sangre

Quien alguna vez habló del tiempo
debió recordar que el amor y el silencio
también están hechos de sangre,
y la sangre no se puede pagar con caramelos y estrellas
ni oro ni espejos de doble rostro.
Porque la sangre no tiene precio
y porque la sangre sólo se puede pagar con sangre y con olvido,
seco olvido y destierro, hueco torbellino de sangre, sangre lloviznando sangre,
sangre lamiendo sangre, conjugando sangre en blancos portales de mármol,
en sellos postales marrones, en sangre devorando adjetivos,
metáforas de sangre, poemas de sangre, mareas de sangre, motores de sangre.
Porque la sangre también es un verbo y un perro
y una canción que suena y sabe a sangre,
a rojas oleadas de sangre,
a diluvios e inmensas olas de sangre, a mares, a amargura.
Porque somos sangre que nos reclama el agua y la tierra y el viento
y todo lo que se cree pagar con el desprecio.
Sangre, solamente sangre, seca sangre, agua exiliada y torturada por el polvo.
Sangre exigida por la tierra.

 


william_alfaro-por_omar_carbonero.jpgWILLIAM ALFARO (San Salvador, 1973) es poeta y periodista. Perteneció al taller literario “El Cuervo” y al proyecto multimedia “El verbo en la ventana”. Durante más de un lustro coordinó la peña cultural Miércoles de Poesía. En 2016 es invitado a participar en el Festival Internacional de Poesía de Medellín, el más grande del mundo, y en el Festival Mundial de Poesía de Caracas. Ha publicado de manera dispersa en periódicos y revistas de la región. Proclive (Alkimia Libros, San Salvador, 2007) fue su primera publicación en formato de libro. Además ha publicado dos plaquetas de poesía: Déjà Vu y Amargura (Proyecto Editorial La Chifurnia, 2016). De ésta última se extraen los versos publicados en este número de La Zebra.

Fotografía del autor: Omar Carbonero.