Carlos Alberto Soriano: “La Meche” (poesía)

Dos poemas inéditos del escritor salvadoreño principalmente conocido como narrador.

Carlos Alberto Soriano
La Zebra | #11 | Noviembre 1, 2016

La Meche

A Mercedes Sosa

La mujer que me inspiró
a dejar el fusil por la pluma,
se ha ido.
Y para siempre…

La mujer por la que conocí
que había un mundo diferente
al otro lado del patio,
no está más por aquí.
Tampoco sus plegarias hechas canciones.

La mujer que evocaba diluvios
en cada poema
y que hasta el día de hoy
me conmueve y me desarma,
partió ayer sin despedirse.
Y me deja solo y esperando
Verla aparecer con su tambora.

La mujer que me recuerda con su voz
a los amigos de antes,
los que cayeron,
los que solo viven en el corazón y en la esperanza,
amaneció muerta ayer domingo.

Y me ha dejado muchas cosas, grandes y eternas…
el recuerdo de su voz grave,
y la utopía de un mundo distinto,
el compás lento y potente de su milonga,
y el innegable retroceder a la adolescencia,
el resuello de un tren perezoso,
y la imagen de María pisando penas,
el reencuentro con mi verano de rimas
y una lágrima por cada amigo perdido,
por Koki, por su lucha desatada,
por mi conciencia despertada.

La mujer que hizo rugir a esta bestia
que se acicala con versos y relatos,
se ha ido, y en su despedida,
nadie escuchó su canto ni su melodía.

Millones de voces en un escenario repleto,
cantan por ella,
por su grandeza,
por su entrega,
por su Latinoamérica unida,
por su alma.

San Salvador, octubre 5, 2009.

Alegría

Con el alma gloriosa y en flor
me acerco a la orilla del miedo,
y no,
no me aterra su vapor etéreo,
ni me llena de espanto su aliento.

Con los pasos vibrantes del gozo,
todavía galopando en mis entrañas,
regreso del dolor
y del sobresalto,
y asomo a la alegría
de un corazón ayer estrenado.

Tengo en la frente los rasgos inútiles
de una severidad imperfecta,
los resabios de un fracaso mundano,
miles de abrazos prisioneros,
millones de besos sin remitente,
y muchas canciones anegadas
en las sórdidas ciénagas del miedo.

Hoy me bastan diez palabras
manuscritas sobre el papel manchado
mancillado, ajado y percudido,
para verme de nuevo
flotando sublime en cielos purpúreos,
nostálgicos, serenos, profundos,
¡enloquecidos de sentimiento
en explosiones jubilosas!

Vivo.
Renazco.
Soy inmortal, soy hombre nuevo.
Tengo en el pecho un centenar de duendes
jugando entre sortilegios vivaces.

2011


Listones de colores

CARLOS ALBERTO SORIANO (1970-2011). Escritor, diseñador y montañista salvadoreño. Recibió el Premio Centroamericano de Literatura “Rogelio Sinán” de Panamá en 2006 por la novela Listón de colores. Es autor, también, de las novelas Ángeles caídos (2005) y El olor de los castaños (inédita); y del libro de cuentos Vaivén (DPI, San Salvador, 2007). Su poesía permanece inédita.

Fotografía de Carlos Alberto Soriano en 2006: Jorge Ávalos.
Fotografía de Mercedes Sosa en 1967: Ron Kroon, Wikimedia.