Jorge Ávalos: “Brevísimo elogio de la ingratitud” (editorial)

El poder de los gobiernos democráticos emana del pueblo, una perogrullada que los poderosos suelen olvidar si los ciudadanos no se los recordamos cada día.

Jorge Ávalos
La Zebra | #23 | Noviembre 1, 2017

Siempre me sorprende cuando descrubro que un artista, un escritor o un intelectual cree que a un gobierno —sea el que sea, o del color que sea— hay que darle las gracias por respetar o facilitar nuestros derechos ciudadanos. En realidad, ese es el trabajo para el cual los gobiernos fueron creados por nosotros, los ciudadanos, las personas con derechos individuales que conformamos un pueblo.

Los artistas, los escritores y los intelectuales somos los vigilantes naturales para que esta verdad de Perogrullo se mantenga arraigada en la realidad. Somos quienes somos: unos ingratos. Regocigémonos en ello.

No demos las gracias por ejercer nuestros derechos.

No demos las gracias por caminar por las calles, por reunirnos en las plazas, por expresarnos en libertad.

No demos las gracias a los gobiernos porque no nos censuraron este día.

No construyamos una sociedad donde tengamos que decirle gracias a los gobiernos porque este día no nos mataron.

Los artistas, los escritores y los intelectuales debemos ser, con nuestras expresiones y nuestros actos, el recordatorio permanente de que al poder no hay que darle las gracias.

 

Fotografía: manifestantes en Honduras.