César Cascabel: “Los centroamericanos en Nueva York” (humor)

Descripción de 1928, tan satírica como certera y actual, de los centroamericanos que viajan a Nueva York, en 30 datos.

César Cascabel
Ilustración de Catalina del Cid
La Zebra | #25 | Enero 1, 2018

Resultados estadísticos
sobre 150 centroamericanos
conocidos en tres meses.

Por lo general, sólo llegan a Nueva York tres clases de centroamericanos. Ellos son:

  1. Los cafetaleros.
  2. Los inventores.
  3. Los que traen comisiones del Gobierno.

Los cafetaleros gastan dólares localmente. Los inventores luego descubren que su invento ya había sido descubierto. De los que traen comisiones del Gobierno, como nunca tienen nada que hacer, yo tampoco tengo nada que decir.

Aparte de estas tres especialidades separadas, los centroamericanos tienen también aptitudes generales y comunes. Son ellas, comenzando por el día de llegada:

  1. Tomar un “taxi” (auto de alquiler).
  2. Entrar en un hotel.
  3. Preguntar los precios.
  4. Salir del hotel.
  5. Acomodarse en cualquier parte.
  6. Tomar ice-cream (sorbete).
  7. Salir de compras five-and-ten (establecimientos donde todo vale cinco o diez centavos).
  8. Subir al Woolworth (el edificio más alto de Nueva York; se pagan cincuenta centavos).
  9. Visitar la Estatua de la Libertad.
  10. Comprar un auto a plazos.
  11. Instalarse en el Consulado.
  12. Leer los diarios de Centroamérica.
  13. Buscar paisanos para hablar español.
  14. Quejarse de las costumbres yanquis.
  15. Entrar al Hotel Pensylvania, al Plaza o al Waldorf (los más caros de Nueva York).
  16. Coger papel fino de cartas en esos hoteles.
  17. Escribir en ese papel cartas para Centro América, en el escritorio del hotel.
  18. Salir del hotel.
  19. Viajar en los sub-ways (trenes subterráneos, cinco centavos).
  20. Decir que se conoce Nueva York.

Cuando dos o más centroamericanos se encuentran, las actividades cambian. Entonces se dedican:

  1. A abrazarse.
  2. A “pelearse” unos a otros.
  3. A hablar mal de Estados Unidos.

Cuando regresan a Centroamérica, las impresiones, observaciones y comentarios son siempre iguales:

  1. Hablar mal del Cónsul.
  2. Quejarse del servicio de los hoteles.
  3. Detallar las compras que hicieron en la Quinta Avenida.
  4. Enumerar a las “americanas” conquistadas por ellos en un santiamén.
  5. Empezar una historia con la frase: “Una noche en un cabaret de Broadway…”
  6. Olvidar el castellano.
  7. Hablar mal de Centro América.

 


CÉSAR CASCABEL (seudónimo de Raúl Simón Bernard, Chile, 1894-1969). Escritor festivo radicado en Nueva York de forma incidental entre 1925 y 1929, y de manera definitiva a partir de 1930. Es autor, entre otros títulos, de: Broadway (1926); Verdades eternas (1931); y Cosas raras (1938). Este perspicaz artículo fue una colaboración excepcional para el periódico salvadoreño Patria, cuando era dirigido por Alberto Masferrer, y se publicó con el título “¿Qué hacen los centroamericanos en Nueva York?” en la edición del sábado 7 de julio de 1928, p. 7. Para más información sobre el autor, ver la semblanza escrita por Jorge Arturo Flores: César Cascabel (Raúl Simón).