Danae Brugiati: “La voz de la mujer ante la violencia” (opinión)

La literatura creativa se ocupa de la violencia contra la mujer en esta antología de textos panameños que explora las más diversas perspectivas.

Danae Brugiati
La Zebra | # 38 | Febrero 1, 2019

El libro ¡Basta! 100 mujeres contra la violencia de género, es una propuesta que busca crear conciencia y visibilizar, a través de la literatura, toda la gama de actitudes que violentan a la mujer y lo femenino en nuestro tiempo, y que se inserta en una red solidaria sin precedentes en su tipo originada en Chile en el 2011. La versión panameña es la octava réplica de su homónimo chileno, y la primera en Centroamérica. En esta compilación, 100 mujeres —entre escritoras y líderes en el campo de la cultura y las humanidades de este país—, echan mano del micro relato, la minificción y la poesía para representar desde su propia visión, la experiencia de ser mujer en un mundo (todavía) de hombres, y mostrarnos el panorama aún desolador en que se encuentra la mujer más allá de las apariencias. La compilación estuvo a cargo de la editora y escritora Carolina Fonseca, la abogada y escritora Olga de Obaldía, la sicóloga, psicoanalista y experta en género Nathaly Ponce Ulloa y la docente, escritora y traductora Danae Brugiati Boussounis, y fue patrocinado en su totalidad por FUNDAMORGAN. El libro es publicado bajo el sello editorial Modus Ludicus.

 

El pasado 14 de marzo, Mirelle Franco, valiente activista desde el feminismo afro, y quien le dio batalla a la política patriarcal que oprime y mata a las mujeres, fue asesinada en Brasil. Su asesinato político constituye una baja más, es una valiosa mujer menos. En nuestro patio, aquí mismo en Chiriquí, Yanelis Cubilla, Diosila Martínez, Romina Peraza y Luz Michelle Orocú perdieron la vida a manos de los hombres que decían amarlas. Cuatro mujeres menos. Para todas ellas no pido minutos de silencio inútiles. Pido, por el contrario, que alcemos nuestras voces muy en alto, que nos convirtamos todos en hombres y mujeres militantes que transformen el dolor en lucha.

En noviembre de 2017 la Organización de las Naciones Unidas (ONU) presentó en Panamá el informe “Del compromiso a la acción”, publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) desde su Dirección Regional para América Latina y el Caribe donde se afirma que “Los niveles de violencia contra las mujeres que enfrentamos en América Latina y el Caribe son inaceptables […] este flagelo continúa siendo una amenaza a los derechos humanos, la salud pública, la seguridad ciudadana y la autonomía física, política y económica de las mujeres en la región“. La intensidad a la que puede llegar esa violencia se refleja en la afirmación del informe: “el feminicidio es la primera causa de muerte de mujeres entre los 16 y 45 años en América Latina y el Caribe”. Más abajo, en el prólogo del mismo informe de la ONU expresa que: “La magnitud del problema requiere de los Estados un abordaje institucional más holístico, más integral, con más recursos.”

A pesar de que en Panamá se aprobó en 2013 la Ley 82 que adopta medidas de prevención contra la violencia en las mujeres, estas situaciones no solo prevalecen, sino que aumentan. El Ministerio Público afirmó en diciembre de 2017 que en ese año hubo 18 feminicidios, 13 tentativas de feminicidio y 8 muertes violentas, cifras mayores en comparación con 2016. Para los otros tipos de violencia hay subregistro o, simplemente, un silencio cómplice.

En la prehistoria la mujer tuvo un papel fundamental para la creación y transmisión de la cultura, y este protagonismo femenino en la sociedad primitiva se extendió a aspectos como la educación, la agricultura, la manufactura, la salud y la religión, además del cuidado de los demás miembros del clan.

Durante el Paleolítico el aprendizaje era espontáneo debido a que la humanidad empezaba a conocer el mundo. En el Neolítico, ya podemos hablar de la enseñanza dirigida y sistemática la cual se recibía desde la niñez y eran las mujeres las que se ocupaban principalmente de transmitir el conocimiento colectivo, y entre los contenidos de esa enseñanza podemos enumerar los mitos y tradiciones que explicaban el origen del mundo, las normas de conducta, el cúmulo de conocimientos sobre las plantas y animales, cómo alimentar a los infantes. Además las mujeres recolectaban frutas, frutos secos, raíces, hojas, granos, tallos, insectos y contribuían a la economía de la comunidad en la caza de animales menores. Todo estos elementos observados por ellas, les llevaban a la conclusión de cuales de ellos servían como cura o paliativo para las enfermedades y heridas que pudieran padecer. En una época en la que la esperanza de vida era muy corta, esas actividades constituían un aporte importante para la sobrevivencia de la especie humana. Sumado a todo ello, las mujeres se encargaban del cuidado e higiene de los refugios y de los primeros hogares establecidos durante la transición de seres nómadas a habitantes de construcciones permanentes. Todo lo anterior ilustra la importancia que la mujer ha tenido en la formación básica del comportamiento comunitario, los valores y la resilencia de las comunidades humanas en su devenir. Es por ello que una sociedad que respeta y protege a las mujeres asegura su desarrollo integral.

Basta, cien mujeres contra la violencia de género (Panamá, Modus Ludicus, 2017) cuenta las historias de mujeres con vidas totalmente diferentes y un reto común: la búsqueda de la felicidad, de la liberación, pero también de la denuncia. En este libro hay sufrimiento, pasión, cariño, alegría y dolor, complicidad y respeto, experiencias buenas y relaciones fallidas, impedimentos y cruces de caminos; y, lo más importante: busca señalar que hay renovación, posibilidad de reconstrucción personal, de amar después de amar. Voy a contarles en un solo renglón el cuento más breve en esta exposición: “Él me quiere, sólo que no sabe cómo demostrarlo”.

Haremos un breve recorrido por obras que exponen la violencia contra las mujeres en diversas épocas de la historia y la literatura con el propósito de que tomemos conciencia de que es hora de que tal desafuero sea eliminado del panorama histórico social de la Humanidad y así, esta tome el rumbo acertado.

Medea es una de las figuras más fascinantes de la mitología griega. A veces se le representa como bruja, como una hechicera con objetivos malignos, aunque cada autor le ha dado una profundidad distinta al personaje. Ovidio y Apolonio de Rodas la describieron como una joven bella y enamorada dividida entre la fidelidad a la familia y a la tierra y el deseo por Jasón. Eurípides (480-406 a.C. aproximadamente) resaltó los aspectos más conmovedores en Medea, con un personaje desequilibrado por la infidelidad de su marido y desquiciada por los celos y la amargura hasta el punto de matar a sus hijos en un ataque de desesperación (ver Los Argonautas, y Jasón). Es un personaje destruido por los poderes androcráticos desde la época mitológica. Los hombres temían su poder y utilizaron mitos como el del filicidio para perseguirla y provocar el odio hacia ella. Hay rumores históricos que sostienen que Euripides fue pagado para que escribiera esta versión en su tragedia.

El Poema o Cantar de Mío Cid (1140) contiene un pasaje de maltrato femenino, en el que los infantes Ferrán y Diego González, que se han casado con las hijas del Cid, las abandonan en el campo dadas por muertas, desnudas y malheridas, tras haberlas golpeado y herido con sus armas.

La tragedia de William Shakespeare Otelo, el moro de Venecia (1603) ha dado lugar al llamado “Síndrome de Otelo”, patología psiquiátrica consistente en celos completamente irracionales y desmesurados que suelen tener dramáticas consecuencias. Pamela, o la virtud recompensada (1740) es una novela epistolar del autor británico Samuel Richardson que puede ser leída como el relato del rechazo de un constante acoso sexual. Casa de muñecas (1879) es una obra dramática del escritor noruego Henrik Ibsen, padre del realismo, precursor del teatro simbólico, y autor cuyas obras se siguen viendo representadas en los teatros por la vigencia de sus historias que llevan a la reflexión sobre los derechos de la mujer, la violencia y el machismo.

El Segundo Sexo, de Simone de Beauvoir, no sólo ha nutrido a todo el feminismo que se ha hecho en la segunda mitad del siglo, sino que es el ensayo feminista más importante de la centuria. Todo lo que se ha escrito después en el campo de la teoría feminista ha tenido que contar con esta obra, bien para continuarla en sus planteamientos y seguir desarrollándolos, bien para criticarlos oponiéndose a ellos. La autora empezó a escribir El segundo sexo (Editorial Gallimard, 1949) cuando reflexionó sobre lo que había significado para ella el ser mujer. Investigó acerca de la situación de las mujeres a lo largo de la historia y escribió este extenso ensayo que aborda cómo se ha concebido a la mujer, qué situaciones viven las mujeres y cómo se puede intentar que mejoren sus vidas y se amplíen sus libertades.

Roseanna (1965), escrita por Per Wahlöö y Maj Sjöwall, es la novela europea de referencia en el abordaje de la violencia de género como crimen a investigar.

Algún amor que no mate (1996) de Dulce Chacón, recoge el tema de la aceptación del maltrato doméstico como forma de vida. “A medida que la novela se desarrolla, vemos cómo su protagonista camina sin rumbo entre sentimientos encontrados, sometiéndose siempre a la voluntad de los demás, sin tener en cuenta el daño que pueda recibir”.

La quinta mujer (1996) de Henning Mankell, maestro de la novela negra nórdica, recientemente fallecido, forma parte de la serie protagonizada por el inspector de policía Kurt Wallander, y esta novela es una muy inteligente reflexión sobre la violencia y sus formas: fanatismo, venganza, maltrato… con especial atención en un tema de actualidad: la violencia doméstica cuyas víctimas son las mujeres”.

El 25 de noviembre es el Día de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, porque en esa fecha, en 1960 las hermanas Mirabal fueron asesinadas por orden del dictador Leónidas Trujillo. Este hecho, junto a muchas otras crueldades cometidas contra hombres, mujeres y niñas fue reflejado en la literatura en el libro de Mario Vargas Llosa La fiesta del chivo(2000).

La mujer de verde (2001) del islandés Arnaldur Indridason, de nuevo una novela criminal de un autor escandinavo y que gira en torno a un caso de violencia doméstica.

2666 (2004) obra póstuma del escritor chileno Roberto Bolaño, es una obra técnicamente compleja, estructurada en cinco partes aparentemente independientes que se articulan en torno a un hecho conector que son los feminicidios en la ciudad mexicana de Ciudad Juárez, llamada Santa Teresa en la novela. La violencia irracional e institucionalizada, la incompetencia de las autoridades para frenar una ola de crímenes contra las mujeres y la instalación en la sociedad misma de la apariencia de normalidad ante estos crímenes es contrastada por el autor con la Alemania nazi y el horror aceptado y permitido por la sociedad.

La segunda mujer (2006) de Luisa Castro, aborda el tema del maltrato psicológico dentro de la pareja. “No es una historia nueva en la literatura narrativa. Lo que a la autora le ha interesado es analizar un proceso sentimental y ahondar en el trasfondo psicológico de los hechos. La autora describe “la perversión de una relación afectiva que se deteriora y en la que el varón somete a la mujer a un maltrato continuado. Se trata de procesos psicológicos de destrucción personal ocasionada por el maltrato”.

Los hombres que no amaban a las mujeres (2008) de Stieg Larsson, primera de la serie de novelas Millenium, “ofrece a los lectores un personaje femenino extraordinariamente atractivo: de capacidades excepcionales, aspecto y forma de vida propios de un outsider, respetuosa con los demás y muy reservada, capaz de cumplir sus deseos de venganza… Es una mujer objeto de abuso o maltrato repetidamente; pero ella misma se encarga de aleccionar y castigar violentamente a quien la humilla o golpea” .

Como pueden constatar este mosaico recoge obras de todas las latitudes y épocas en las que se encuentran historias de abuso y violencia contra sus mujeres-personajes y, como sabemos, la literatura refleja y se nutre de la realidad. Desgraciadamente, como la especie humana ha convivido tanto tiempo con este tipo de violencia hallamos sus huellas en muchas otras obras.

Basta, Cien mujeres contra la violencia de género lleva un mensaje contenido en cuentos y poemas de cien mujeres panameñas y presenta sus diversas perspectivas y numerosos enfoques de la relación perversa y nos previene contra cualquier intento de trivialización.

No existe un perfil del maltratador, lo que sí hay son diferentes formas de llevar a cabo la agresión sobre las mujeres, formas que dependerán en parte de las características de su personalidad, de la psicobiografía, de factores sociales y de circunstancias puntuales, pero detrás de cada una de las formas de agredir podrán haber distintos perfiles de agresores, pues no es una personalidad u otra la que mueve a la violencia, sino la lectura que el agresor hace de la situación. Y todo ello se presenta en una u otra forma en las obras de estas mujeres que se atrevieron a esgrimir la literatura para la defensa y el debate en torno a cuestiones tan relevantes como la sexualidad, la violencia, el trabajo, el poder, la igualdad y la libertad de todos. Aseveramos en este ensayo y, en en el contenido de este extraordinario libro, la premisa que surge de la convicción de que mujeres felices construyen hogares y sociedades felices.

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DANAE BRUGIATI BOUSSOUNIS, traductora, docente, escritora y promotora cultural. Estudios universitarios en Panamá, Grecia, España y Canadá. Profesora de idiomas en esos mismos países. Estudió dos semestres semiología y traducción con el famoso semiólogo y escritor italiano Humberto Eco. Ha publicado cuentos y artículos en El Diplomático (Panamá), El Sol de Atenas (Grecia), Maga (Panamá), Panorama de las Américas (Panamá), La Zebra (El Salvador). Antologías de cuentos de Editorial Benma (México) y Escenarios y provocaciones (México, 2015).  Como productora, subió a escena en el Teatro Nacional el oratorio Axion Esti de Odisseas Elytis, con el Coro Polifónico de Panamá y organizó la Semana Nikos Kazantzakis en la Universidad de Panamá. Ha publicado Pretextos para contarte (cuentos, Foro/taller Sagitario, 2014), Textos luminosos (ensayos, Mitosis, 2016) y En las riberas de lo posible (cuentos, el duende gramático, 2016). Coeditora de Basta, cien mujeres contra la violencia; coautora de Haiku do, en la ruta de la poesía breve; traductora (inglés) de La doncella sin manos (Accesit, Premio Adonais, España) de Magdalena Camargo Lemieszek (New York PoetryPress); y de Pasaba yo por los días (griego) de Salvador Medina Barahona (Premio Ricardo Miró, Poesía, 2019). Forma parte de la antología poética de autores latinoamericanos en inglés, Extreme (Vagabond, New York, 2018).