Ruth Grégori: “El arte de decir adiós” (crónica)

En su último concierto como director titular, el doctor German Cáceres condujo la Orquesta Sinfónica de El Salvador al pulso subyacente de una forma cambiante: las variaciones sobre un mismo tema.

Ruth Grégori
Fotografías de René Figueroa
La Zebra | # 46 | Octubre 1, 2019

Caminamos por el poder de la música,
con alegría,
a través de la oscura noche de la muerte.
(Pamina y Tamino, enamorados,
frente a las puertas del miedo).
W. A. Mozart, La flauta mágica, Acto IV

Batuta en mano, el director atraviesa el par de metros que le separan del podio. En su rostro, aún desde las butacas del público, se perciben atisbos de turbación. A su entrada, los tímidos aplausos recrudecen.

Afuera llueve, pero dentro del Teatro Presidente 472 personas se han dado cita la noche del 26 de septiembre, para el concierto final de quien dirigiera la Orquesta Sinfónica Nacional de El Salvador (OSES) durante las últimas tres décadas (salvo un par de años hacia el cambio de siglo). Eso es más del doble de la asistencia habitual en los conciertos de la temporada sinfónica regular, y un tercio de la capacidad total del teatro (1,400 butacas).

El hombre que atraviesa el escenario batuta en mano obtuvo una licenciatura en oboe y composición, así como un posgrado, en una de las escuelas de música más prestigiosas del mundo, la Escuela Julliard de Nueva York, luego de lo cual se doctoró en composición en la Universidad de Cincinnati. Su extensa hoja de vida[i] comprende numerosos reconocimientos nacionales e internacionales, premios y becas a la creación musical: Premio Nacional de Cultura de El Salvador (1982)[ii], Caballero de las Artes y las Letras por el gobierno de Francia (1992), Director y Compositor musical Distinguido por la Asamblea Legislativa de El Salvador (1999)[iii], entre otros. Esta noche, ese hombre, uno de los más eruditos del país en materia musical, luce conmovido.

Apenas una semana atrás, un revuelo en los medios de comunicación daba cuenta del imprevisto e inminente retiro del director titular de la OSES[iv]. Cáceres afirmaba acogerse a un “retiro voluntario”, pero integrantes de la orquesta refirieron que autoridades del ministerio de cultura le habrían citado a una reunión para informarle que “debía dejar el cargo como líder de la OSES porque ya estaba en edad de jubilarse”[v]. Bajo la condición de anonimato, expresaban su descuerdo así como su preocupación por el incierto futuro de la orquesta. Ante las preguntas de la prensa, el director afirmó que daría unas “palabras de cierre” durante los dos conciertos con los que se despediría (25 de septiembre en el Teatro Nacional[vi] y 26 de septiembre en el Teatro Presidente), pero no tomó la palabra en ninguno de estos. Al ser abordado al respecto, luego del último de los dos conciertos, dijo solamente: “La música en esta ocasión lo dice todo”[vii].

Pero, ¿qué dijo la música?

El programa elegido por el director incluía una obra de su autoría, Diferencias, a ejecutarse entre la obertura de la ópera La flauta mágica, de Wolfgang Amadeus Mozart, y la Sinfonía No.104 en Re Mayor, “Londres”, de Franz Joseph Haydn. De este modo, flanqueado por el genio de Viena y el padre de la sinfonía, los dos pilares fundamentales de la etapa de la historia musical conocida como “clasicismo” —caracterizado por la búsqueda de lo bello, sencillo y equilibrado—, Cáceres afirmaba a su vez la “música pura”[viii], música “abstracta” carente de elementos descriptivos o programáticos (es decir, que no parte de una historia, referente directo en la realidad o ideología alguna).

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A una señal de la batuta, los primeros compases de la obertura de La Flauta mágica se tiñen de un color orquestal marcado por los trombones[ix], que desaparecen en los movimientos siguientes, y evocan una especie de anuncio. Desde su estreno, en 1791, esta ópera ha sido asociada con diversos temas e influencias: desde una fábula de iniciación esotérica mezclada con una historia de amor, que reivindica el triunfo del bien sobre el mal, de la luz sobre la oscuridad[x], hasta posibles lecturas del movimiento político e intelectual de la Ilustración francmasónica vienesa. Según Jan Assmann, tal diversidad de propuestas tienden a coincidir únicamente en un punto: la obra trata de “develar un contenido oculto”[xi].

En dicha obra, un motivo lento y solemne contrasta con otro rápido, de carácter ligero y “jocoso”. Éste último fue “tomado en préstamo” de la Sonata en Si Bemol Mayor de Muzio Clementi,[xii] a quien Mozart había enfrentado en una suerte de “duelo” en el que José II, emperador de Austria, debía decidir cuál de los dos era el mejor pianista. Aquella competencia fue declarada un “empate” pero, en la obertura, Mozart retoma aquel motivo musical y le aplica un tratamiento “fugado” (una voz sucedida por otras repitiendo el mismo tema) que “lo complejiza, haciéndolo poco reconocible”[xiii].

Por segunda vez, el director atraviesa el escenario y, también por segunda vez, los aplausos arrecian a su entrada. Aún sin tener el programa de mano (alcanzaron solamente para la mitad de los presentes), se reconoce de inmediato que se trata de una obra moderna, no clásica. Los contrabajos introducen un tema grave, complementado por los cellos, como una respuesta un tanto menos grave, al cual se van añadiendo luego sonoridades disonantes provenientes de otros instrumentos.

De acuerdo a Julio Revelo, Diferencias[xiv], del director y compositor German Cáceres, fue compuesta originalmente para la Orquesta Sinfónica de Guanajuato, México, que la estrenó en 1988. Está conformada por una serie de ocho variaciones instrumentales, rítmicas y armónicas para orquesta sobre un tema original[xv]. “Diferencias” toma su nombre del que se daba a las variaciones en España durante el siglo XVI.

En cierto momento de la ejecución, el espectador de al lado comenta: “esa parte es bien dramática”. El pasaje en cuestión resulta de lo más cautivante. Entre otros pasajes imprecisos en tiempo y tono, hay otros, como éste, en los que es posible reconocer a la masa coral como una corriente no sólo armónica sino orgánica, que se mueve conjuntamente. Falta aún la variación final, y la orquesta crece como un todo de enormes, fuertes y dramáticas pisadas.

Esas leves —y no tan leves— imprecisiones de tono o de ritmo, capaces de ahuyentar a oyentes de oído sensible, más bien habituales en los conciertos de la OSES, perturban invariablemente las posibilidades de “inmersión” en el sonido de la música más allá de ellas. Pero es necesario reconocer que debe ser muy difícil conseguir que un grupo de individuos e instrumentos “canten” de forma sincronizada y armónica cuando la mayoría de esos músicos no ha tenido acceso a una escuela de formación musical sistemática en el país, cuando no cuentan con instrumentos en condiciones óptimas de funcionamiento, cuando el salario no les alcanza y es menester multiplicar las horas entre diversas agrupaciones musicales simultáneamente…

Llegado el intermedio, debido a que no toda la concurrencia cuenta con un programa de mano, una voz anuncia desde los parlantes la tercera y última obra del programa a ejecutar. La voz en los parlantes aprovecha para citar algunos de los elementos destacados del currículum de German Cáceres. Y, en un tono que apenas puede ocultar su indignación, añade que ninguna autoridad gubernamental se ha hecho presente en el recinto donde Cáceres dirige su último concierto como director titular de la OSES.

El gobierno, cuyo slogan “Nación de héroes” ha apostado por un discurso verbal, visual y audiovisual de retórica militarista, omitió garantizar una representación oficial para despedir a Cáceres de su puesto de mando. El murmullo de la concurrencia se riega como pólvora a lo largo del patio de butacas. Incluso amenaza con estallar en abucheos, pero termina por explotar en un aplauso, cuando el director entra por tercera vez al escenario.

A lo largo del concierto, German Cáceres ha ido despojándose gradualmente de su habitual sobriedad… Sus gestos de mano, el despliegue de sus brazos, sus gestos de cabeza, denotan una expresividad emotiva creciente que de algún modo logra “condensarse” en esta última pieza que dirige al frente de la orquesta: la Sinfonía No.104 en Re Mayor, Londres.

De acuerdo al estudio de Jesús Rodríguez[xvi] sobre esta obra, dos de sus cuatro movimientos juegan con el género de las variaciones. El primero, Adagio-Allegro (Despacio-Alegre), en lugar de desarrollar dos temas diferentes a la usanza de entonces, separa una de sus frases en dos motivos melódicos a partir de los cuales se compone el movimiento entero. En el segundo movimiento, Andante (Moderadamente lento), la sección de cuerdas presenta tres temas que siguen la forma denominada “Rondó” (temas que se suceden en una secuencia A – B – A – C – A), transformados mediante una serie de variaciones rítmicas y crecientes contrastes de “colores” (registros instrumentales) al que finalmente se incorpora toda la orquesta. El tercer movimiento, Allegro. Menuetto y trio, que de acuerdo a la tradición barroca podría ser entendido como una obra para ser bailada, es despojado por Haydn de dicho carácter mediante el contraste de un tema de ritmo corto y vivaz que tiene un “toque de rudeza” con un segundo tema “cantable”, de frases musicales más extensas y sensibles. En el movimiento final, Allegro spiritosso (Alegre y vivo), si bien se utilizan dos temas contrastantes a la usanza de la época, el enérgico tema principal retoma la melodía de una canción popular croata, Jelena o Jelena[xvii], cuya apropiación podría haber obedecido a la nostalgia que el compositor pudo haber sentido en Londres por “su amada tierra natal”. El segundo tema, de carácter “sublime”, implica un cambio expresivo en el que por un momento parece que “la velocidad de la obra se detiene”. La suave exposición y desarrollo de ambos temas contrasta con transiciones en forte (fuerte) que acusan tensión o “roce” entre los cambios de una sección a otra hasta el fortísimo final.

Franz Joseph Haydn compuso dicha obra después de haber sido relevado de su puesto por el hijo de su antiguo patrono, el príncipe Esterházy, menos interesado en el cultivo de la música que su progenitor. Eran tiempos en que el ascenso de la burguesía sobre las cortes feudales comenzaba a labrar fortunas personales. El compositor fue contratado por un empresario para viajar a Londres y crear una serie de seis sinfonías. La Sinfonía No. 104 fue la última, y la que a la postre sería identificada con el nombre de la ciudad en donde se compuso dicha serie. Tras liberarse de su señor, con aquellas obras, Haydn no sólo se volvió rico sino que inauguró la fase más alta de su desarrollo como compositor, la que daría lugar a sus obras más famosas: los oratorios Las estaciones y La creación[xviii].

Es esa Sinfonía Londres la que, en el San Salvador del siglo XXI, bajo la dirección de un hombre que a sus 65 años ha dirigido esa orquesta casi la mitad de su vida, palpita aquí y ahora con la fuerza de la música que vence al tiempo. Esta vez no hay desafinaciones o desfases rítmicos perceptibles. Nada empaña la música. El sonido se mueve como una ola sonora. La orquesta, en su conjunto, parece “poseída” por algo que les hace moverse como un todo, como una sola masa viva, como un ser vivo compuesto por diversas moléculas que se mueven sincrónicamente en una suerte de danza que se pasea sobre nuestras cabezas y se nos cuela por los oídos penetrándonos el alma.

Para eso asistimos a una sala de conciertos: para oír la voz del arte, su música. Esa voz capaz de elevarnos con ella, cuando la música misma se halla elevada y es al mismo tiempo profunda. Entonces, nos conmueve hasta las lágrimas.

Tras el silencio final, el director se gira y se inclina en reverencia hacia un público que ya está de pie ovacionándolo. Aplausos… Bravos… El director se gira señalando a los músicos de la orquesta y éstos se ponen de pie para ser parte de una ovación que, saben, es principalmente para su director. German Cáceres entra de nuevo y los aplausos y los bravos crecen aún más. Le entregan un ramo de flores. Él hace una nueva reverencia y vuelve a girarse señalando a los músicos de la orquesta, quienes también siguen aplaudiendo. Entre la concurrencia algunos gritan: “¡Que se quede! ¡Que se quede!”; otros piden a gritos: “¡Otra! ¡Otra!”.

El director habrá de salir y entrar un total de cinco veces[xix] antes de que los aplausos acaben por extinguirse. No hubo otra. Ni palabras de despedida de parte del director. Ya la música había hablado por él.

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El compositor German Cáceres dirige su último concierto como titular de la Orquesta Sinfónica de El Salvador. Fotografía de René Figueroa.

NOTAS

[i] Asamblea Legislativa de El Salvador. “Trayectoria artística de Germán Cáceres”. Portal Asamblea Legislativa de El Salvador para Niñas y Niños. Recuperado de: https://sitioinfantil.asamblea.gob.sv/mas/archivos-de-respaldo-de-seccion-mas/German%20Caceres.pdf/view

[ii] Instituto de Acceso a la Información Pública-IAIP, Portal de Transparencia. Listado Ganadores Premio Nacional de Cultura. Recuperado de: https://www.transparencia.gob.sv/institutions/276/documents/303833/download

[iii] Asamblea Legislativa de El Salvador. “German Cáceres”. Portal Asamblea Legislativa de El Salvador para Niñas y Niños. Recuperado de: https://sitioinfantil.asamblea.gob.sv/mas/archivos-de-respaldo-de-seccion-mas/German%20Caceres-1.pdf/view

[iv] Orantes, Diana. “German Cáceres se retira de la Orquesta Sinfónica de El Salvador luego de 30 años”. Nota de El Diario de Hoy (18 de septiembre de 2019). Recuperada de: https://www.elsalvador.com/eldiariodehoy/german-caceres-se-retira-de-la-orquesta-sinfonica-de-el-salvador/641338/2019/

[v] Nochez, María. “La Orquesta Sinfónica de El Salvador pierde a German Cáceres”. Nota de El Faro (19 de septiembre de 2019). Recuperada de: https://elfaro.net/es/201909/el_agora/23655/la-orquesta-sinfonica-de-el-salvador-pierde-a-german-caceres.htm

[vi] Landaverde, Florence. “Director de Orquesta Sinfónica de El Salvador anuncia su retiro”. Nota en video de Noticias 4 Visión – TCS. (27 de septiembre de 2019). Recuperada de: https://www.youtube.com/watch?v=Zuz110uawA0

[vii] Nochez, María. “La protesta sinfónica de German Cáceres”. Crónica de El Faro (28 de septiembre de 2019). Recuperada de: https://elfaro.net/es/201909/el_agora/23681/La-protesta-sinf%C3%B3nica-de-German-C%C3%A1ceres.htm

[viii] Audiovisuales UCA. “Mirada con… Germán Cáceres”. Reportaje de Audiovisuales UCA (2001). Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=BtOSukjzXys

[ix] Gilabert, Tomás. “La Obertura de la Flauta mágica de Mozart”. Entrada de blog Musicnetmaterials. (4 de marzo de 2018). Recuperado de: https://musicnetmaterials.wordpress.com/2018/03/04/la-obertura-de-la-flauta-magica-de-mozart/

[x] iOpera.es, Portal especializado en Ópera. La flauta mágica. Recuperado de: http://iopera.es/la-flauta-magica/

[xi] Asmann, Jan. La flauta mágica. Ópera y misterio. Madrid: Ediciones Akal, S. A., 2006. Recuperado de: https://books.google.com.sv/books?id=I_HujA6tgS8C&pg=PA14&lpg=PA14&dq=tesis+%22La+flauta+m%C3%A1gica%22+Mozart&source=bl&ots=KX47jqWkyP&sig=ACfU3U2ARnCSSnYr0cIlu5yfkl7DPTCDiA&hl=es&sa=X&ved=2ahUKEwj0t-Lc2PnkAhWB2FkKHabnDwYQ6AEwCHoECAkQAQ#v=onepage&q=tesis%20%22La%20flauta%20m%C3%A1gica%22%20Mozart&f=false

[xii] Dago. “Clementi”: Sonata en Si bemol mayor. Entrada de blog La belleza de escuchar. (13 de agosto de 2017). Recuperado de: https://labellezadeescuchar.blogspot.com/2017/08/clementi-sonata-en-si-bemol-mayor.html

[xiii] Dago. “Mozart: La Flauta Mágica – Obertura”. Entrada de blog La belleza de escuchar. (24 de febrero de 2018). Recuperado de: https://labellezadeescuchar.blogspot.com/2018/02/mozart-la-flauta-magica-obertura.html

[xiv] Herrera, Walter. Diferencias – Germán Cáceres Buitrago. Video de YouTube. (29 de septiembre de 2019). Recuperado de: https://www.youtube.com/channel/UCo7Cw_rVnAPvPRmrVPlMPEQ

[xv] Ravelo, Julio. Apreciación musical: Notas a los programas de la Orquesta Sinfónica Nacional. Santo Domingo: Instituto Tecnológico de Santo Domingo, 2000, p.138. Recuperado de: https://books.google.com.sv/books?id=oGS7RiUPuGgC&pg=PA138&lpg=PA138&dq=German+C%C3%A1ceres+%2B+Who%27s+Who+in+Music&source=bl&ots=a9nbeLzf8F&sig=ACfU3U2Dqr5z889A0c8oqUB4XtmVFRcmEA&hl=es&sa=X&ved=2ahUKEwiU3PSQ_vbkAhVG0KwKHdcQCuEQ6AEwEHoECAkQAQ#v=onepage&q=German%20C%C3%A1ceres%20%2B%20Who’s%20Who%20in%20Music&f=false

[xvi] Rodríguez, Jesús. Aproximación al discurso musical de la Sinfonía 104 “Londres” de Joseph Haydn, desde la perspectiva del director orquestal. Barquisimeto, 2016. Universidad Centroccidental “Lisandro Alvarado”, Decanato Experimental de Humanidades y Artes. Proyecto de Trabajo Especial que sustenta el Concierto de Grado presentado como requisito parcial para optar al Grado de Licenciado en Música Mención: Dirección Orquestal. Recuperado de: https://www.academia.edu/36103031/APROXIMACI%C3%92N_AL_DISCURSO_MUSICAL_DE_LA_SINFON%C3%8DA_104_LONDRES_DE_JOSEPH_HAYDN

[xvii] Jelena o Jelena, canción popular croata. Video de YouTube. Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=FGveG_D6Wq4

[xviii] Vásquez, Hernán. “La música como asunto de Estado: la relación Esterházy-Haydn”. Punto Cero, v.16, n.22 (2011). Recuperado de: http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1815-02762011000100002

[xix] Mágicos Eventos. Segundo Concierto con Ovación… al unísono…”GERMAN… GERMAN…” su última vez como titular. Video de YouTube. (27 de septiembre de 2019). Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=L7MgNRsLeV8

 


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RUTH GRÉGORI (El Salvador, 1975). Ensayista. Es graduada en Psicología y egresada de la Maestría en Estudios de Cultura Centroamericana opción Literatura de la Universidad de El Salvador. Su formación extra curricular abarca numerosos cursos y talleres en apreciación y práctica de distintas disciplinas artísticas: música, literatura, teatro, cine e historia del arte. Fue periodista en la sección cultural “El Ágora” del periódico virtual El Faro, responsable de comunicaciones e intercambio de conocimiento en el Programa de Seguridad Juvenil en Centroamérica de ICCO & Kerk in Actie (Países Bajos) y docente de Redacción en la Universidad Centroamericana de El Salvador (UCA). En los últimos años se ha desempeñado como consultora independiente en proyectos relacionados a la producción, sistematización y evaluación de textos escritos y audiovisuales. Sus colaboraciones para la revista cultural La Zebra incluyen los géneros de crónica, entrevista, ensayo y crítica de artes.

Foto de la autora: Guillo Martillhoz.