Oscar Picardo Joao: “Carta del buen doctor al bachiller ingrato” (opinión)

La “carta respetuosa” de un académico al presidente de la República de El Salvador, después de que este último insultara al primero por responder a la pandemia con su saber científico.

Oscar Picardo Joao
Nota de introducción de Jorge Ávalos
La Zebra | # 55 | Julio 6, 2020

Introducción

Reproducimos a continuación la “carta respetuosa” que el doctor Oscar Picardo Joao escribió al presidente de la República de El Salvador, Nayib Bukele, después de que este último insultara al primero por responder a la pandemia con su saber científico. Lo hacemos porque creemos que representa un instante iluminador en la historia de la pandemia y de la historia reciente del país, como un ejemplo importante de la relación entre el poder y el sector intelectual más puro, el de la academia. La carta del doctor Picardo tiene, además, una nota personal: tiempo atrás, el señor Bukele fue su alumno, un estudiante que pretendía estudiar Ciencias Jurídicas, pero abandonó la carrera antes de completar el primer año.

Como otros presidentes de vena populista —Donald Trump, Daniel Ortega, Jair Bolsonaro y Manuel López Obrador—, el señor Bukele ha respondido a la pandemia rechazando los recursos humanos y técnicos de la academia, así como la experiencia que ésta tiene en tecnología y en la aplicación de saberes y métodos científicos. Desde el inicio de la pandemia, el señor Bukele se ha destacado por insultar a los miembros de la academia, incluyendo doctores en medicina graduados en Harvard y epidemiólogos de larga trayectoria, y por atacar las propuestas generadas desde la ciencia y la innovación, formuladas desde los sectores universitarios, sociedad civil y sector privado, eligiendo, en cambio, centralizar las respuestas del gobierno en acciones de contención dirigidas exclusivamente por un equipo de gobierno liderado por un asesor venezolano que, se ha descubierto, sólo tiene un título de medicina veterinaria.

A diferencia del señor Bukele, Picardo hace su labor enteramente desde el ámbito académico. Nació en Montevideo, Uruguay (1962), y es residente en El Salvador. Obtuvo su grado de Licenciado de Filosofía en la Universidad de Valencia; posteriormente realizó estudios de Maestría en Teología en la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA) —durante 11 años fue religioso, desarrollando diversas experiencias pastorales en Latinoamérica—; en 1998 se graduó con honores (GPA 3.98) de Master of Education, en la University of Louisville; durante el año 2000 obtuvo el postgrado de Educación a Distancia y Redes Digitales de la Universidad de Murcia, España; posteriormente cursó un post grado en Finanzas Educativas en la universidad de Harvard (2002); en el año 2003 obtuvo el grado de Master en Sociedad de la Información y el Conocimiento por la Universitat Oberta de Catalunya; en el año 2004 se realizó una estancia académica en The New England School of English, Cambridge, Massachusetts; culminó sus estudios de Doctorado en la Universitat Oberta de Catalunya, en “Sociedad de la Información y el Conocimiento”, habiendo obtenido el Diploma de Estudios Avanzados en suficiencia investigadora en el 2004 con mención en Didáctica y Organización Escolar, con la calificación de Notable, y el grado de Doctor en 2005, con su disertación sobre Informática Social Educativa. Está certificado por IRB – Social & Behavioral Research (CITI Program, 2016).

El doctor Picardo, por lo tanto, se ubica al otro extremo del polo de acción gubernamental, no por oposición política, sino por su ethos profesional: actúa desde un saber y una práctica científicas, responde a los problemas sociales en base a metodologías, planificación y metas sujetas a evaluación y análisis. Para sorpresa de la nación, el señor Bukele insultó al doctor Picardo el 5 de junio porque inició un proyecto en el municipio de San José Villanueva con el fin de llevar los casos de Covid-19 a cero, con base en un enfoque tecnológico y educativo. Esta metodología no contradice ninguna ley y, de hecho, se integra a plenitud con los fines últimos del gobierno, que busca reducir el número de contagios. No hay por lo tanto ninguna razón para que el presidente de la República ataque a un ciudadano y académico salvadoreño por intentar ayudar al país. Es en este contexto que el doctor picardo le escribió una carta al presidente Bukele.

Jorge Ávalos

Carta “respetuosa”
al Presidente de la República


Fui su maestro y conocido de su padre… Estoy seguro que ni yo, ni los destacados docentes de la Escuela Panamericana de los años 90, ni mucho menos su padre, le enseñamos a faltar el respeto.

Me llamó “loco” e “imbécil” y además mintió afirmando que yo anuncié el fin de la pandemia para el 1 de julio. Puede leer el informe —que no ha leído— titulado “El Salvador y el COVID19: Modelos matemáticos, datos y perspectivas”; ahí encontrará los datos y proyecciones más realistas que hay sobre la pandemia en El Salvador.

Otras proyecciones de MatLab que publicamos en la revista Disruptiva con el modelo Milán Batista, pronosticaron el fin de casos para julio —no fui yo— y se basaron en los datos de dudosa credibilidad que presenta su gobierno, y que además fueron alterados por los pésimos manejos de los casos: [entrega de un bono en efectivo a través de los] CENADE; [entrega de] insumos agrícolas; [personas bajo el cuidado del gobierno, incluyendo niños, ancianos y privados de libertad en] ISNA, Asilo Sara, centros Penales, entre muchos otros.

Sólo le recuerdo —aunque no entienda o comprenda muy bien— que la eficiencia de los modelos matemáticos depende de la calidad de los datos con que se carguen. Como sea, Presidente, entre su proyección del 20 de marzo de 3,145,728 contagiados, y la nuestra del 8 de abril de 14,916, Usted sabrá quién es el “loco” y el “imbécil” (la cita está en la página 36 del informe; y “cita” es una referencia bibliográfica…).

En mis 30 años de academia he aprendido algo muy importante: “No discutir con ignorantes y tampoco faltarles el respeto (aunque sea el Presidente de la República)”; siempre se deben administrar los disensos con diálogo, con ideas, de manera razonable, y sobre todo con sentido ético. Insultar a alguien demuestra la estatura “moral”, su educación y su capacidad de resolver las diferencias.

El insulto es una pésima salida de emergencia, y define muy bien a quién lo infiere más que al que lo recibe (Diógenes de Sínope o el Cínico; no tengo mucho espacio para explicar a los pre-socráticos, pero se lo recomiendo, la filosofía ayuda a desideologizar).

Debo entender que le molestó “muchísimo” la propuesta de Cerco Epidemiológico Inteligente (CEI) que diseñamos para el Municipio de San José Villanueva; se trata de un proyecto basado en “educación y tecnologías”; informar y educar a la gente y utilizar la geolocalización y mapas interactivos para evitar el contagio. ¿Qué tiene de malo esto? ¿Por qué cree que causará una masacre? ¿No estará causando más daño su enfoque?

No entiendo por qué rechaza otra propuesta que no sea la suya. ¿Está satisfecho con sus resultados? ¿Por qué rechaza todo sin leer, sin conocer, sin comprender? ¿Le importa en verdad la salud de la gente? Reconozco con madurez lo bien y oportuno que actuó al inicio de esta pandemia, pero ahora ¿no cree que le podemos ayudar? Más que sus insultos, me ofende su desinterés y desprecio a la academia salvadoreña; yo soy un vocero de un equipo.

Presidente, se ha peleado con todo el mundo; cada vez que alguien piensa diferente a Usted o propone algo distinto a sus ideas, lo ataca y lo insulta. ¿Hasta dónde va a llegar? Yo no soy político, no me interesa, ni tengo vínculos con ningún partido, sólo administro y hago ciencia. Me rodeo de académicos muy destacados, estudio, aprendo cada día, y escribo; también diseño y publico encuestas —¿esto si lo sabe, verdad?—. Nunca he tenido un vínculo ideológico con ningún instituto político.

En algún momento de mi carrera académica he brindado servicios breves o consultorías específicas al Ministerio de Educación, al Banco Interamericano de Desarrollo, al Banco Mundial, a USAID, AECI, Unión Europea; también asesoré —por solicitud de mi Rector— durante 11 meses al diputado Reynaldo Carballo y creamos una propuesta de Ley de Políticas Públicas Educativas de Largo plazo, e inmediatamente, al ver que no había resultados, renuncié.

Nunca me han pagado por escribir, y llevo, orgullosamente 25 años de columnista, generalmente en temas educativos.

Comprendo que esto de ser Presidente y de estar en una tensión compleja con los demás poderes del Estado lo ha de tener estresado, no es fácil; pero si sigue insultando, agraviando, injuriando, ultrajando, hará la tarea más difícil.

Piense antes de escribir, es saludable. No sé si sabe que en el cerebro hay ocho constructos o inteligencias múltiples (M. Levine y H. Gardner). Uno de estos sistemas administra la inteligencia emocional, social o empática, y es muy importante para persuadir y para manejar sus relaciones.

Creo que su esposa, que trabaja ahora en educación en primera infancia y es, además, especialista en psicología prenatal, le puede explicar.

Bueno, eso es todo, no sé si leerá esta carta o alguien se la comentará.

Como sea, me despido, muy triste, porque yo siempre estimo a mis estudiantes, y por ninguna razón les faltaría el respeto, pero quería hacer público lo que pienso hoy de Usted: simplemente me ha decepcionado, y siento que he fallado como docente.

Oscar Picardo Joao