Jorge Ávalos: “Gracias, 2020” (opinión)

Una reflexión emotiva y oportuna para finalizar el primer año de la pandemia.

Jorge Ávalos
Arte de Carmen Elena Trigueros
La Zebra | # 60 | Diciembre 31, 2020

Gracias año de mierda, porque nunca te olvidaré.

Gracias porque, al ver hacia atrás, comprendo que aún sin desplazarme viajé por un mundo rico en emociones.

Gracias porque ante tanto dolor nunca perdí mi humanidad: no sentí jamás ni una pizca de odio ni de mezquindad ni de ira.

Gracias porque me diste tantas oportunidades para ser humano.

Gracias porque me diste el privilegio de recibir la solidaridad de mis colegas.

Gracias por elegirme para ser ese amigo al que tantos llamaron para contarme sus penas.

Gracias por darme la fuerza para decirle a mis amigos: saldremos adelante.

Gracias por el dolor que me ha hecho entender el dolor ajeno.

Gracias por las contadas alegrías que reafirmaron mi amor por la vida.

Gracias por el hambre, por el deseo insatisfecho y por las oportunidades perdidas que me han hecho valorar lo que es esencial en nuestras vidas.

Gracias porque me hundiste en un océano de tristeza que me hizo comprender, una vez más, cuáles son las cosas más importantes de mi vida.

Gracias porque en un barquito de nostalgia navegué ese océano de tristeza hasta las playas del cariño y la hermandad.

Gracias por la enfermedad que me quitó el aire, que me despojó de mis fuerzas y me hizo flaquear, porque confirmé que cuando nada me queda, me queda el calor y la bondad de mi familia.

Gracias por haberme dado la oportunidad de reconsiderar quién soy, a quiénes me debo y a qué debo de apostarle para cumplir mi rol sobre la tierra.

Gracias por renovar mi fe en el heroísmo: los hombres y mujeres de los comandos de salvamento, de los hospitales y personal de primera línea que arriesgaron o entregaron sus vidas por nosotros.

Gracias por todos esos científicos que trabajaron sin descanso para encontrar una cura para la pandemia que nos azota, y que nos demostraron una vez más que la ciencia y la razón salvan vidas, mientras el afán de protagonismo y la propaganda de los gobiernos nos matan.

Gracias por darme la lucidez para no dejarme engañar por las falsas promesas de los que cuentan con un poder inmerecido, los políticos hipócritas y los farsantes.

Gracias por ayudarme a reconocer la verdad entre tantas mentiras.

Gracias por el arte: los libros, el cine, la música y las imágenes que colmaron de significado los vacíos de este largo exilio interno.

Gracias por la poesía, que recibí y ofrecí a manos llenas.

Gracias por la belleza, que nunca dejé de percibir.

Gracias por darme el lujo de contar con el tiempo necesario para crear.

Gracias por obligarme a valorar cada centavo, cada bocado de pan y cada rayo de sol recibido.

Gracias, en fin, año de mierda, porque no me diste lo que quise sino lo que necesitaba recibir: el duro golpe de realidad que me empuja a no perder el tiempo y asumir el poder de cambiar este pedacito de mundo en el que me ha tocado vivir.

Diciembre 31, 2020,
año de la plaga.