Amanda Gorman: “La colina que subimos” (poesía)

La gran poeta nicaragüense, Gioconda Belli, traduce y publica en sus redes sociales el poema de Amanda Gorman que electrificó al mundo durante la inauguración de Joe Biden y Kamala Harris.

Amanda Gorman
Introducción de Jorge Ávalos
Traducción del poema de Gioconda Belli
La Zebra | # 61 | Enero 22, 2021

Los ojos del mundo se centraron en la inauguración del presidente Joseph Biden y de la vicepresidenta Kamala Harris el pasado 20 de enero en los Estados Unidos, sobre todo, después del fracasado intento de golpe de estado llevado a cabo en el Capitolio de esa nación dos semanas antes. Ese día el mundo fue testigo de la emergencia de una joven de 22 años, que demostró la superioridad del poder de la palabra poética por encima del lenguaje de los discursos políticos. Durante cinco minutos, la poeta laureada más joven de la historia, Amanda Gorman, le habló a la nación y apeló a su sentido de historia, de orgullo y de común humanidad.

A diferencia de los políticos, Amanda no tenía por qué pedir sentido común de los representantes de los partidos o llamar a la “unificación” de esfuerzos o instituciones. En su poesía, Amanda habla desde el corazón mismo de la democracia —la niña que emerge, libre, de una herencia de esclavitud— y reconoce en todos los miembros de su nación una unidad de deseos de fuerza y voluntad, paz y libertad. Al hablar desde una conciencia de común humanidad —el mayor poder de la poesía—, los discursos políticos cayeron en pedazos por su vacuidad retórica, por su apego a lo circunstancial y temporal.

La resonancia universal de su poesía encontró ecos en todo el mundo. Aquí, en Centroamérica, Gioconda Belli, poeta esencial de Nicaragua y la región, se sintió conmovida y decidió traducir el poema.

“Por El País”, escribió en sus redes sociales, “me entero de que Amanda Gorman estuvo en España estudiando español y se fascinó con Federico García Lorca. La impresión que me hizo oírla leer en la inauguración de Joe Biden fue grande, pero no sólo por su juventud y el amarillo de su abrigo y la gracia con la que dijo su poema, sino por el poema mismo; un poema que me hizo pensar en un Whitman del siglo XXI; con un aliento poético abarcador y también con el sonido, el ritmo, de la música afroamericana como un tambor de fondo del lenguaje.”

En efecto, Amanda Gorman estudió en España, pero su perfil, de precoz talento, es el de una mente brillante y el de un corazón que ha logrado ubicarse al centro de su comunidad y su historia. En su página oficial se define como: “Artesana de la palabra. Transformadora.” Gorman nació en 1998 en Los Ángeles, California, donde todavía reside y donde es conocida como poeta y activista. Se graduó cum laude de la Universidad de Harvard, donde obtuvo su título en Sociología. En 2015 publicó su primer libro de poesía: The One for Whom Food Is Not Enough (Para quien la comida no es suficiente). Penguin Books publicará muy pronto tres nuevos libros de ella, incluyendo: The Hill we Climb y Change Sings, éste último para niños.

La emoción de Gioconda Belli al escuchar y leer el poema de Amanda Gorman es comprensible. El 22 de enero escribió: “Hoy no pude resistir el deseo de traducirlo, de intentar hacer que el sonido en español recogiera la cadencia que ella puso en el inglés. Es una traducción espontanea, no autorizada, pero para quienes la vieron y no pudieron conectarse con el poema, aquí se las dejo pendiente de que salga la que ella decida se acerca más a su poema.”

Amanda Gorman. Fotografía de Kelia Anne, por Cortesía del Sitio Oficial de Amanda Gorman.

La colina que subimos

Por Amanda Gorman

El día llega cuando nos preguntamos
¿Dónde encontraremos la luz en medio de esta sombra interminable?
La pérdida que acarreamos. El mar que vadeamos.

Escapamos de la entraña de la fiera.
Hemos aprendido que la quietud no siempre significa paz
Y que las normas, las nociones de lo que es “justo”
No siempre significan justicia.
Y sin embargo el amanecer llega antes de lo esperado.

De alguna manera lo logramos
De alguna manera resistimos y fuimos testigos
De una nación que no se quebró
Que simplemente necesita completarse.
Nosotros, los herederos de un país y un tiempo
Donde una muchacha negra, delgada, descendiente de esclavos
Y criada por una madre soltera
Puede soñar con ser presidente
Y encontrarse recitando para el presidente.

Y sí, estamos lejos de ser prístinos, sin mancha,
Lo que significa que no estamos luchando por la Unión perfecta
Estamos luchando por una Unidad con propósito,
Por construir un país comprometido con todas las culturas,
Los colores, personalidades y la condición humana.
De forma que alzamos la mirada
no hacia lo que se interpone entre nosotros ,
sino a lo que está frente a nosotros.

Obviamos lo que nos divide porque sabemos que por el futuro
Debemos apartar las diferencias.
Doblamos los brazos para poder extenderlos hacia los demás.
Para no dañar a nadie y hacer la armonía entre todos.

Que si algo diga el mundo, que diga que esta es la verdad.
Que aún si nos lamentamos, nos levantamos
Que aún si nos dolimos, no nos desesperanzamos
Que aún si nos cansamos, continuamos tratando
Que para siempre estaremos enlazados juntos
Y victoriosos.

No porque ya nunca conoceremos la derrota
Sino porque nunca más sembraremos la división.
Las Escrituras nos piden que visionemos
que todos se sentarán bajo su propio viñedo e higuera
sin que nadie les haga temer.
Si hemos de ser dignos de nuestro tiempo,
la victoria no vendrá de la espada,
sino de los puentes que tendamos.
Esa es la promesa de la felicidad,
la colina que alcanzaremos
Si nos atrevemos.

Porque ser americano es más que el orgullo que heredamos
Es el pasado que nos calzamos y cómo lo reparamos.
Hemos visto una fuerza dispuesta a destruir
antes que compartir nuestra nación.
La resquebrajaría si así pudiera retardar la democracia
Ese esfuerzo estuvo cerca de ser exitoso.
Pero si la democracia puede temporalmente retrasarse,
Nunca puede permanentemente acabarse.
En esta verdad, en esta fe, confiamos
porque mientras nosotros miramos al futuro,
los ojos de la historia nos miran a nosotros.

Esta es la era de la justa redención.
Temimos su aproximación.
No nos sentimos preparados para ser los herederos
De hora tan terrible.
Pero dentro de ella encontramos el poder
de escribir un nuevo capítulo,
de ofrecernos esperanza, de reír.
Así que, como una vez nos preguntamos
cómo venceríamos en la catástrofe,
ahora proclamamos
¿cómo es que la catástrofe nos vencería?

No habrá marcha atrás hacia lo que fue,
sino avance hacia lo que será;
n país lacerado, pero entero,
benévolo, pero decidido, fiero y libre.
No volveremos al camino andado
ni aceptaremos intimidaciones que causen interrupciones
porque sabemos que nuestra inmovilidad,
nuestra inercia sería la herencia
de la generación que viene, su futuro.
Nuestras fallas serían sus fardos.

Pero una cosa es cierta: si unimos piedad con poder
y poder con deber, el amor será el legado
que cambie los derechos de nuestros hijos al nacer.
Así que dejémosles a ellos un país mejor
del que nos legaron a nosotros.

Con cada aliento del bronce martillado en mi pecho,
levantaremos este mundo herido hacia un mundo hermoso.
Nos levantaremos desde las doradas colinas de Occidente,
Nos levantaremos desde el Nordeste
batido por el viento donde comenzó la revolución de los ancestros
Nos levantaremos desde las ciudades
al lado de los lagos de los estados del Medio Oeste
Nos levantaremos desde el Sur horneado por el sol
Nos levantaremos, reconstruiremos,
nos recuperaremos y reconciliaremos
Y de cada rincón de nuestra nación,
de cada esquina de este nuestro país,
Este pueblo diverso y bello
se levantará maltratado y hermoso
El día llega para salir de las sombras,
de las llamas, sin miedo.

El nuevo amanecer se infla como un enorme globo
mientras lo liberamos.
Porque siempre hay luz
si sólo tenemos suficiente valor para verla,
suficiente valor para serla.

Traducción no oficial o autorizada de Gioconda Belli.