María Guerra: “En donde duele el tiempo” (poesía)

Una poesía atenta a la presencia de la muerte en la cotidianidad, de una poeta mexicana de origen guatemalteco.

María Guerra
La Zebra | # 68 | Agosto 10, 2021

Adentro

Huir
de qué
moverse
hacia dónde.
Todo está aquí
adentro.

In memoriam

A mi madre

A qué sabrá la tierra
sobre tu boca.
Y el agua
qué fría será
sobre tu cuerpo.
Tendrás frío
estarás triste
con tus ojos cerrados
y tus manos cerradas
para que nada te lastime.
Tendrás miedo
porque estás sola
porque no puedes vernos
ni llamarnos
y no puedes llorar
porque no tienes lágrimas.
Qué harás
sino seguir muriendo,
sino callarte más.

Artistas

Los artistas viejos
marcados con el signo de la longevidad
y del misterio.
Caminan
con la mirada al sol
esperan de pie
a que llegue la muerte.
Nos dejan su angustia
su lucha por quedarse.
A ellos
la muerte no los sorprenderá
vencidos.

Destino

Camino por la noche
como si fuera para siempre.
Para qué sirve amar
si vamos a irnos solos
sin sol
sin hijos
sin amado.
No se puede decir
esto es mío para siempre.

No importa cuándo
la muerte caerá sobre nosotros
implacable
injusta
sorda.

Naufragio

En esa cama nuestra
tantas veces barca
nave
alguien se hunde sin ti.

Tampoco tú

Tampoco tú adivinas
no sabes
que cuando lloro así
es la niña quien llora.
Y tú
eres mi padre
mi hijo
mi amante
mi hermano
que me dicen no,
que no toque las cosas,
que no pregunte tanto,
que no me mueva
y que no tenga miedo de estar sola.
Basta con cerrar bien las puertas.

El amor es el único engaño verdadero

El sol
pretexto para caer sobre la hierba,
para tocar la tierra
uno se cansa de la cabeza erguida,
a veces uno se cansa.

Soñar
pretexto para cerrar los ojos
para buscar la soledad
uno se cansa a veces de la vida
uno se cansa a veces.

Amar
pretexto para vivir
uno quiere seguir
permanecer
estrechar una mano.
Uno se cansa de la muerte
                                  y ama.

Las fiestas

Debería haber fiestas para llorar
hasta formar un gemido conjunto
que nos quitara un poco
de esta angustia.

La gente
la que siempre sonríe
no salva a nadie
ni se salva.

Impunidad

Se castiga rigurosamente al asesino,
al ladrón
¿y al que destruye un sueño?

No es fácil llorar

No es Bergman
ni son los ciegos
cantando a la salida del cine.

Son otras cosas
y no es fácil llorar
si no ha pasado nada.

Dejarlo ser

El poema quiere nacer
en medio de la noche
en la madrugada
en el insomnio
en la luz del día.
Pero a veces la mano no obedece
y el poema se muere.
Hay que dejarlo ser
escribirlo con uñas
o sin manos
con tinta
o sin papel
en paredes
en coches
en supermercados
con una zanahoria escribir en un queso.
Permítame usted su marcador
se me muere el poema.


MARÍA GUERRA TEJADA (México, 1939-2019). Poeta, historiadora y militante socialista y feminista. Fue maestra en Estudios Latinoamericanos por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Fundó la página “La Mujer en el Mundo” en el periódico El Día. De madre guatemalteca, participó activamente en los movimientos de apoyo a los países de Centroamérica, incluyendo la revolución sandinista, la insurrección en El Salvador y con la resistencia clandestina en Guatemala. En México participó en los diálogos de San Andrés al lado del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional. Se convirtió a partir de 1995 en una promotora permanente por los derechos de las mujeres de la tercera edad. Participó en la fundación del Centro Cultural “Benita Galeana” y en el Grupo “Rosario Castellanos” (1994) Fundadora del PRD y militante del Partido Comunista en la Coordinación Nacional de la Mujer. Entre sus libros de poesía se cuentan: En donde duele el tiempo (1990); Vocación de viento (2000); y No es un río (2008). Al momento de su muerte trabajaba en otro libro de poesía: No basta con el mar.