Maya Bushell: «El espíritu de un rostro» (poesía)

Textos breves, sutiles y luminosos de una joven escritora norteamericana.

Maya Bushell
Traducciones de Jorge Ávalos
La Zebra | # 73 | Enero 24, 2022

Nabokov

Cuando el pálido fuego muere,
hay una abertura: una patada en las rodillas
tan rápida que tu aliento
queda atrapado en la jarra de leche
al caer al suelo.

Aruspicación

El hígado de la oveja se asienta entre los pinos
con amargas agujas pardas
pinchando la púrpura carne,
preguntando por qué sus barrancos son tan profundos
y tan secos.

La Mère / La mer

Su espalda está arqueada en dos direcciones
con firmes caderas que parten
hacia la memoria creada y aún no.

El espíritu de un rostro

Olena no sentía que, si Dios pudiese realmente ver en su corazón, encontraría a una persona verdaderamente buena. Temía que Él podría encontrar cada trazo de lo que había de desagradable en ella, fuertemente apretujado en sí mismo, pretendiendo ser cualquier otra cosa menos lo que era. Pero ella no estaba segura.

Esta era una pregunta que ocupaba su mente mientras estaba en el trabajo cuando era lento, cuando, desde su caja registradora en el supermercado, miraba a través de la ventana delantera cuando nada en particular sucedía allá afuera. De vez en cuando, una bolsa de plástico podía pasar volando, flotando libremente como una pluma desprendida. Un automóvil podía detenerse junto a la acera o un niño podía correr por la acera; nada que no haya durado más de unos cuantos segundos. Su corazón se hinchaba en momentos como estos, pero se encogía con la misma rapidez cuando se esfumaban.

Durante los turnos sin incidentes, Olena creaba distracciones para sí misma. Recientemente, había comenzado a tomar pegatinas de las frutas cercanas y a presionarlas contra la alfombra de goma de la cinta transportadora de su estación, observándolas sumergirse debajo de las solapas de metal solo para regresar unos momentos después. La infinidad de tales actividades la satisfizo enormemente y se encontró tratando de crearlas a menudo. En los días de viento, colgaba la ropa y se sentaba a mirarla aletear incesantemente, su peso tensando la cuerda de nailon entre los álamos. En primavera, cuando el arroyo detrás de su casa crecía a causa de la lluvia, se tumbaba en la hierba justo encima de la orilla y escuchaba durante horas mientras el agua se precipitaba sobre las piedras y barría los restos del invierno.

Cuando Olena se perdía en los recuerdos de estos momentos en el trabajo, perdía la conciencia de su entorno y dejaba a los clientes confundidos y a su gerente exasperado. Inevitablemente, se vería relevada del deber de caja y sería enviada al almacén para rellenar las cajas de cítricos. Tales tareas nunca la aburrieron, ya que se deleitaba colocando la fruta dentro de las cajas de madera contrachapada, mientras consideraba si la piel con hoyuelos de los limones era similar a la de su mejilla. A menudo, ella deslizaba una de las frutas más pequeñas en el bolsillo de su delantal de poliéster y lo llevaba al baño con ella. Allí, ella se paraba frente al espejo y sostenía el limón contra su cara, comparando la textura entre los dos. Nunca pudo decidir qué tan similares eran la cáscara y la piel, pero las preguntas sin respuesta nunca la habían molestado. Mantuvieron su mente ocupada mientras llenaba los estantes de pan y observaba el error en el patrón de baldosas frente al mostrador de carnes: amarillo, rojo, amarillo, amarillo, rojo, amarillo. La alivió encontrar el desorden; la perfección siempre la había puesto nerviosa. Apreciaba las sillas que estaban ligeramente torcidas y los paños de cocina que no colgaban derechos. Olena cosía cortinas con agujeros para que el sol siempre encontrara su rostro antes de despertar.


MAYA LYDIA BUSHELL es una neoyorquina que actualmente vive en Los Ángeles, California. Se graduó recientemente en el Trinity College de Dublín, donde completó una licenciatura conjunta en Literatura Inglesa e Historia del Arte y Arquitectura. Su proyecto principal de Capstone, un trabajo extendido de no ficción creativa, se centró en su relación con la comida, la familia y la formación de identidad. De 2018 a 2019 fue coeditora de la revista Icarus, la publicación de arte más antigua de Irlanda que aún existe. Ha realizado prácticas en Printed Matter, Inc., Jason McCoy Gallery y Ugly Duckling Presse. Su escritura y arte visual se han publicado en las revistas Icarus, Carta, Tn2 y grass, así como en Trinity News y The Trinity Journal of Literary Translation. Durante los últimos cuatro años, ha escrito una gran cantidad de música y espera lanzar su primer EP esta primavera. Fue escritora en residencia en Can Serrat en septiembre de 2021.