Jorge Dalton: “El reino de las ilusiones” (opinión)

Entre las noticias de un posible regreso a las políticas sancionatorias de los Estados Unidos hacia Cuba, y con un tercio de su población en el destierro, el ser cubano parece sufrir un letargo histórico. Un artista cubano salvadoreño expresa sus sentimientos al respecto.

Jorge Dalton
Fotografías de Ginle Cubillas Areola
La Zebra | #18 | Junio 16, 2017

Un amigo cubano, muy molesto con su patria en estos días, me preguntó si yo podría enumerar los peores defectos de la Nación Cubana. Compadeciéndome y tratando de aminorar su estado de decepción le dije que los defectos de los cubanos no pueden ser peores que los de los salvadoreños, hondureños, guatemaltecos o mexicanos, y, al mismo tiempo, los defectos de estas naciones no son peores que los defectos de los sirios, venezolanos o rusos, y así sucesivamente la cadena de defectos de esta humanidad al borde de una hecatombe social y ambiental. Incluso creo que los suecos, austriacos y suizos tienen también defectos abominables.

Lo cierto es que si de cubanos se trata, y me incluyo entre ellos, pienso que hay un defecto muy marcado en nuestra nación que nos identifica, que nos corroe y, sobre todo, no nos deja resolver el futuro y es: LA ESPERA. Los cubanos hemos creado todo un culto a LA ESPERA. Pareciera que todo cubano vive esperando por algo que nunca llegó o, si llegó, lo más seguro es que llegó tarde, lo mismo da una invasión extranjera, que un soñado viaje. En ese esperar eterno, los cubanos se han convertido en los mejores coleccionistas de sellos, de libros y carros viejos, pero también en grandes acaparadores de tarecos, angustias, heridas, divisiones, pasiones, miedos, incertidumbres, olvido, frustraciones y desilusiones. Vivimos demasiado incrustados en el pasado y el presente, pero cada vez más incapaces de vislumbrar el futuro, algo que otras naciones sí han sabido resolver. Se le apuesta con facilidad a esperar que alguien diga algo por nosotros, y somos, sin lugar a dudas, los Campeones Mundiales de LA ESPERA. Nuestro pan de cada día es: esperar, esperar y esperar “mientras la ciudad se derrumba y yo cantando”, y de “tanto esperar y ya ves, te olvidé, te olvidé”.

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En esa cruel y larga espera los cubanos hemos ido prescindiendo de nuestras ilusiones y de muchos de nuestros sueños. En esa excesiva y dura espera también han ido sucumbiendo muchas de nuestras virtudes. Hay cubanos que, como decía mi querido hermano Lichi Diego, se dedicaron por entero a esperar que la tía abuela muriera para mudarse al cuarto de al lado, que tiene ventana y que da a un placer, pero se les fue la vida en eso. Y el futuro, queridos hermanos y hermanas, no es más que: “EL REINO DE LAS ILUSIONES”.

Digo todo esto porque hoy, al parecer, muchos están esperando y llevan tiempo esperando por lo que diga alguien para ver qué demonios hacer, no importa si ese alguien no sepa hablar español y ni siquiera entienda qué somos los cubanos. Con ello, se inicia otro ciclo interminable y cruel de la espera. Yo ya estoy viejo para esperar, pero me da mucha tristeza que tengamos que heredar esa espera a nuestros hijos y nietos. Estoy más que convencido que lo que diga cualquier mandatario —sea de derecha, de izquierda, republicano o demócrata— no nos resolverá nada. En el mundo en que vivimos, hoy por hoy, también pienso que ninguna tendencia —sea socialista o lo que sea— NOS DEVOLVERÁ LA ILUSIÓN.

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JORGE DALTON (El Salvador, 1961). Realizador de cine documental. Aunque salvadoreño de nacimiento, desde muy tierna edad acompañó a su familia durante el exilio de su padre, el reconocido poeta Roque Dalton (asesinado en 1975), de tal manera que se formó en la región Checa y, sobre todo, en Cuba. Fue alumno del cineasta cubano Santiago Álvarez y del argentino Fernando Birri. Obtuvo un Premio Coral en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, y un premio RAL (Red de Televisoras de América Latina) por su documental Herido de sombras (1994). Su filme experimental Cuando yo soñaba un mundo al revés obtuvo una Mención Especial del Jurado en el Festival Internacional de CADIZ DOC 2005. Por el documental Entre los muertos (2006), mereció el tercer premio al mejor documental centroamericano en el Festival ÍCARO de cine y vídeo centroamericano de ese año. Su más reciente producción es el celebrado documental En un rincón del alma (2016) que retrata la belleza de La Habana y la desesperanza en Cuba a partir de un diálogo memorable con el escritor Eliseo Alberto.

Fotos de Ginle Cubillas Arriola: “Monumento a la Espera”.