Czeslaw Milosz: “Acto final” (poesía)

Desgarradora poesía testimonial sobre la caída de Polonia durante la II Guerra Mundial, de un Nobel de Literatura que tuvo que enfrentar, después de la guerra, la persecución de Stalin.

Czeslaw Milosz
Traducciones de Jorge Ávalos
La Zebra | #19 | Julio 1, 2017

Acto final

Temeroso y trémulo, creo que puedo consumar mis días
sólo si logro llevar a cabo esta última confesión,
revelando mi farsa y la de mi tiempo:
Se nos permitió chillar en la lengua de duendes y demonios,
pero las palabras exactas y fecundas nos fueron prohibidas
bajo pena tan severa que quien se atreviera a pronunciar una sola
podía considerarse un hombre acabado.

Encuentro

Viajábamos por las heladas campiñas del alba en un vagón.
En la penumbra, vimos el rojo ímpetu de un ala.
De pronto, una liebre saltó el camino
y uno de nosotros la señaló con su mano.

Esto sucedió hace tanto tiempo. Hoy, ninguno de los dos está con vida.
Ni la liebre ni el hombre que la señaló con un gesto.
Oh, mi amor… ¿Dónde están? ¿Adónde se han ido:
la mano vislumbrada, la línea del salto, el crujir de los guijarros?
No pregunto con tristeza. Pregunto con asombro.

Wilno, 1936.

Un cristiano pobre observa el Gueto

Las abejas erigen alrededor de rojas vísceras,
las hormigas alrededor del negro hueso.
Ha comenzado: el desgarro de las sedas pisoteadas con desprecio.
Ha comenzado: la ruptura del vidrio y la madera, del cobre y el níquel,
de la plata y el estuco, de las láminas de hierro, de las cuerdas del violín,
de las trompetas y el follaje, de las vasijas y cristales.
¡Puf! El fuego resplandece desde los muros amarillos,
abrasa el pelo animal y el cabello humano.

Las abejas erigen sobre el panal de los pulmones,
las hormigas sobre el blanco hueso.
Destrozan papel, caucho, sábanas, cuero, lino,
fibras, tejidos, hilos, alambre y forros de sierpe.
El techo y las paredes se derrumban entre llamas
y el fuego consume los cimientos.
Ahora sólo queda la tierra, pedregosa y yerma,
con un solo árbol deshojado.

Lentamente, excavando un túnel, un centinela clandestino se hace paso,
con una pequeña linterna roja atada sobre su frente.
Toca los cuerpos sepultados y los cuenta, avanza,
reconoce las cenizas humanas por su luminoso vaho,
las cenizas de cada hombre distinguibles por la intensidad de sus matices.
Las abejas erigen alrededor de una roja huella.
Las hormigas, en el vacío dejado por mi cuerpo.

Tengo miedo, tanto miedo del centinela clandestino.
Tiene los párpados hinchados, como un Patriarca
que se ha sentado, tenaz, a la luz de los cirios
para leer el gran libro de la especie humana.

¿Qué le diré, yo, un judío del Nuevo Testamento,
que ha esperado dos mil años por el regreso de Cristo?
Mi quebrantado cuerpo me llevará hasta sus ojos
y él me contará entre los cómplices de la muerte:
el incircunciso.

Varsovia, 1943

Dedicación

A ti a quien no pude salvar,
escúchame.
Trata de comprender este simple tributo
pues estaría avergonzado de cualquier otro.
Juro que no he venido para invocar la magia de las palabras.
Te hablo a ti en silencio, como el árbol o la nube.

Lo que me dio la fuerza, para ti fue letal.
Mezclaste los adioses de una época con los comienzos de una nueva,
la inspiración del odio con la belleza lírica,
la fuerza bruta con la perfección formal.

Aquí está el ávido valle de los ríos polacos. Y un inmenso puente
calando el blanco celaje. Aquí está una ciudad profanada
y, mientras hablo contigo, el viento esparce sobre tu tumba
el lamento de las gaviotas.

¿Qué es la poesía que no salva
a naciones o personas?
Una conspiración de mentiras oficiales,
una canción de beodos cuyos cuellos podrían ser cortados sin previo aviso,
lecturas permisibles sólo para colegialas.
Que quise buena poesía sin saberlo,
que descubrí, tarde, su saludable fin
—en esto y sólo en esto encuentro mi salvación.

Solían dispersar semillas de amapola o de trigo sobre las tumbas,
para alimentar a los muertos que volverían trocados en pájaros.
Yo pongo este libro aquí para ti, quien una vez vivió
para no volver a visitarnos más.

Varsovia, 1945.

 


Czesław_Miłosz_2011(Lt,_detail)

CZESLAW MILOSZ (1911–2004). Poeta, ensayista, traductor y diplomático polaco. Después de la guerra, fungió como agregado cultural en París y en Washington, D. C., hasta que desertó en 1951. Es autor de un clásico estudio anti-estalinista, El pensamiento cautivo (1953). Entre 1961 y 1998 fue profesor de lenguas eslávas en la Universidad de California, Berkeley. Se convirtió en un ciudadano de los Estados Unidos en 1970. In 1978 fue galardonado con el premio internacional de Literatura Neustadt, y en 1980 con el Premio Nobel de Literatura. Después de la caída de la cortina de hierro dividió sus estadías entre Berkeley y Cracovia, Polonia.

Fotografía: Dos mujeres judías se besan en el gueto de Lodz, por Mendel Grossman.