Jorge Ávalos: “Esteban, un piano y una ilusión” (crítica de cine)

Una rareza en el cine latinoamericano: un drama verdaderamente familiar, centrado en el deseo de un niño en convertirse en un pianista.

Jorge Ávalos
La Zebra | 
#22 | Octubre 1, 2017

Esteban (2016) es una cálida y tierna película cubana que nos presenta la historia de un niño pobre de 9 años que supera sus circunstancias y cumple su mayor ilusión: aprende a tocar el piano. Se trata de una historia muy simple, pero en las manos de su director, Jonal Cosculluela, esta ópera prima ofrece una rara pureza estética y emocional.

Esteban vive con su madre en un pequeño apartamento. Son muy pobres. Ella se rebusca vendiendo cosméticos en el mercado negro, y su hijo, después de hacer los deberes, se ve obligado a empacar acetona en botellas más pequeñas y venderlas en las casas de un suburbio. El día en que se le despega la suela de un zapato, la mirada estoica de Estaban nos indica de que ésta es una vergüenza que tendrá que aprender a sobrellevar. Su padre, ausente del cuadro familiar y poco responsable con sus contribuciones monetarias para el hijo, trabaja en un bar donde vende sólo una marca de ron. Sus clientes se quejan porque adultera el ron con agua.

Un día de tantos, mientras trabaja, Esteban escucha un piano. Se salta la verja de la casa y descubre a un viejo ermitaño y cascarrabias que lo manda a volar. Por alguna razón, Esteban regresa una y otra vez a esa casa, atraído por el sonido del piano, hasta que logra convencer al viejo de que le enseñe a tocar. No será tan fácil. El viejo demanda un pago que el niño no puede cubrir y tendrá que recurrir a varias artimañas para ganar algunos pesos extras. El sencillo drama gira alrededor de estas resistencias y recelos de los adultos, y de forma casi inevitable, su resolución se orienta en vencer esas resistencias: de cómo la pasión de de un niño por la música desarma a los adultos y requebraja sus corazas emocionales.

De cierta manera, Esteban es un retrato del tipo particular de pobreza que hay en Cuba, una situación de carencias donde hay educación gratuita pero pocas oportunidades laborales. Que el niño le diga a su madre, en un momento de frustración, que no quiere llegar a ser como ella o su padre, es más agridulce que triste porque la película tiene una resolución un tanto sentimental.

La historia es predecible y se mueve sin mayores sobresaltos, pese al pasado trágico del pianista, y desaprovecha momentos con un gran potencial dramático, sobre todo en dos escenas claves: cuando el niño convence al pianista de enseñarle a tocar y cuando éste tiene un encuentro fugaz con su hija, quien mantiene una dura distancia de su padre debido a un conflicto irresuelto. Aun así, los actores son muy buenos. Yuliet Cruz en el rol de la madre, sobre todo, Manuel Porto como el pianista, y Reynaldo Guanche en el papel crucial de Esteban. La actuación del niño es serena y perfecta. Es una interpretación realizada con miradas y silencios, y convence en mostrar la reserva de emoción y talento que puede contener un niño que despierta a la ilusión del arte y la expresión personal.

Cosculluela descubre un lenguaje cinematográfico que refleja la naturaleza de su personaje: es una visión contemplativa y cómoda en la intimidad, adepta a las relaciones tiernas entre madre e hijo, y entre el maestro y su discípulo. Un rasgo adicional de su estilo es una tendencia a la elipsis, a un recorte prematuro de cada escena, de tal manera que sólo nos da indicios de las clases de piano, pero no nos deja ver el desarrollo de su aprendizaje. Si esta estrategia narrativa es efectiva o no, lo dejo al criterio del espectador.

El equipo artístico y sus logros merecen atención. El guion es de Amilcar Salatti. La música, improvisada al piano, es del magistral Chucho Valdés, aunque su presencia en la pista de sonido es más bien sutil. La cálida fotografía es de Lianed Marcoleta.

El énfasis moral de la película nos aparta de cualquier denuncia social. De hecho, sabemos que Esteban vive en un barrio de La Habana sólo porque deducimos que es así. No hay paisajes urbanos reconocibles o vistas al mar desde el malecón que nos den una idea clara de dónde estamos. De no ser por los acentos cubanos, podríamos estar en cualquier ciudad pobre de la región. Por lo tanto, Esteban es una película de gran empatía humana sobre un niño, perfecta para ser vista por cualquier niño o adulto sensible de Latinoamérica.

esteban-2016-x.jpg

Ficha técnica

  • Título: Esteban
  • Año: 2016
  • Duración: 90 min.
  • País: Realizada en Cuba / Coproducción Cuba-España
  • Dirección: Jonal Cosculluela
  • Guion: Amilcar Salatti
  • Música: Chucho Valdés
  • Fotografía: Lianed Marcoreta
  • Reparto: Reynaldo Guanche, Yuliet Cruz, Manuel Porto, Raul Pomares, Corina Mestre, Mónica Alonso, Ismael Isaac.
  • Ficha técnica completa en IMDb.

 


avalos-perfil.jpg

JORGE ÁVALOS (1964). Escritor y fotógrafo salvadoreño, editor de la revista La Zebra. Como cuentista ha ganado los dos premios centroamericanos de literatura: el Rogelio Sinán de Panamá, por La ciudad del deseo (2004), y el Monteforte Toledo de Guatemala, por El secreto del ángel(2012). En 2009 recibió el Premio Ovación de Teatro por su obra La balada de Jimmy Rosa. En 2015 estrenó La canción de nuestros días, por la que Teatro Zebra recibió el Premio Ovación 2014. Sitio oficial: Imaginador: jorgeavalos.com