Jorge Palomo: “Para abrir nuestros ojos” (opinión)

El autor de la más exhaustiva guía histórica del arte salvadoreño nos invita a “sumergirnos mental y emocionalmente” en las obras de los mejores artistas.

Jorge Palomo
La Zebra | #27 | Marzo 1, 2018

El artista plástico y curador de arte independiente Jorge Palomo recibió un homenaje de parte del Museo de Arte de El Salvador (MARTE) durante la XI Gala del Museo 2018, por sus aportes a la institución desde su fundación, junto con Rhina Avilés y Luis Alfredo Escalante. Este el discurso que Palomo leyó en agradecimiento por el homenaje.

Muy buenas noches.

Quisiera comenzar extendiendo mi profundo agradecimiento por este homenaje a la Junta Directiva del Museo y a su Director Ejecutivo. También deseo agradecer a los presentes que me acompañan: mis hermanos, cuñados, sobrinos, miembros de mis equipos de trabajo y amigos; por su largo apoyo y cariño.

Llevo más de una década trabajando para, y con, el MARTE. Durante estos años, he sido testigo de la ardua labor que como institución realizan para investigar, exhibir y conservar nuestro patrimonio artístico. El impacto que el museo ha tenido en todos los otros sitios de exhibición del país ha sido notable, retándolos a subir el nivel de profesionalismo con el cual se realizan los proyectos; como resultado de este trabajo, atrae más público que los demás. En la actualidad me atrevo a decir que es el sitio cultural de mayor relevancia del país y, esto no se limita a las artes visuales, sino que también abarca la música, la literatura, la moda y el diseño.

Como parte de la misión investigativa del museo, propuse un proyecto hace un par de años para realizar lo que se convirtió en un libro electrónico que describe, año por año desde la independencia, toda información que logramos encontrar sobre las Artes Visuales de El Salvador. El libro contiene casi 600 obras reproducidas, resúmenes por década, y deja una herramienta importante para investigaciones futuras. Los tres tomos del libro se lanzaron en mayo y son gratis para el público; pueden descargarlos desde la página web del museo. Para lograr todo eso, se trabajó con un grupo de expertos en diversas ramas para encaminar la investigación y la publicación, pero más importante, se trabajó con todo artista que quiso colaborar con información; entre artistas y sus descendientes fueron aproximadamente cien artistas. Este poder de convocatoria dentro del gremio artístico es insólito en el país. Si bien proyectos complicados de esta índole requieren de una persona que tenga la idea para comenzarlos, sin el apoyo institucional no se logran concretizar. Es éste espíritu de colaboración que marca a la institución, es una relación recíproca con resultados donde todos los involucrados salen ganando, pero principalmente, el que más sale ganando es el público.

Difundir el arte salvadoreño y educar al público es una labor constante, siempre habrán quienes no conocen lo que nuestros artistas tienen que ofrecer.

Fue este país al principio del siglo XX que envió, becados a Europa, a Carlos Alberto Imery y Miguel Ortiz Villacorta, quienes a su regreso modernizaron las bellas artes y su enseñanza.

Fue Ortiz Villacorta quien encontró fama en México pintando los retratos de Mario Moreno Cantinflas y María Félix; la crítica lo llamó el “ladrón del sol”.

Fue El Salvador donde creció Toño Salazar, ese caricaturista que viajó por todo el mundo, conociendo a los personajes más famosos de su época, dejándolos plasmados en dibujos para el deleite de los lectores de periódicos.

Fue este Cuscatlán que nos dio un Salarrué, genio en literatura y en artes, con una obra tan misteriosa y mística que todavía no logramos descifrarla en su totalidad.

Fue este país que produjo un primer premio regional en pintura, José Mejía Vides, en la primera bienal centroamericana de 1935 en Costa Rica.

Fue en este país donde nació Ana Julia Álvarez, ganadora de cuatro premios en pintura en concursos nacionales durante la segunda mitad de los 1930s, un inmenso logro para un mujer en esos tiempos.

Fue aquí donde nació Pedro de Matheu, un santaneco trasplantado a Europa, que captivó al público internacional con sus paisajes.

Fue este país que acogió al español Valero Lecha, quien fundó su Academia de Dibujo y Pintura, y quien formó a muchos de nuestros más importantes pintores.

Este país nos dio un pintora y gestora como Julia Díaz, fundadora de la Galería Forma y luego, su primer museo de arte.

Este país también vio nacer a un Noé Canjura, quien se convirtió uno de los artistas más reconocidos de su momento, la crítica parisiense lo llamó el “hijo del sol”.

Fue este país que produjo un artista como Carlos Cañas, cuyas manos realizaron el espléndido mural de la Cúpula del Teatro Nacional.

Este país también nos dio un Camilo Minero, cuya obra se incluye en la colección del Museo de Arte Moderno de Nueva York.

Este país vio crecer a un Benjamín Cañas, probablemente el artista más universal y más famoso de nuestra historia, figura obligada dentro del canon de la pintura latinoamericana.

Este país nos dio una mano con un trazo tan original como fue el de Rosa Mena Valenzuela.

Y esos solo son algunos de los que ya no están con nosotros. Tantos ellos como los que continúan trabajando, los consagrados, los contemporáneos y los emergentes, todos tienen algo que decirnos. Para recibir esos mensajes necesitamos abrir nuestros ojos y sumergirnos mental y emocionalmente frente a sus creaciones. Y es en espacios como este museo y dentro de las páginas de sus publicaciones, como mejor podemos tener esa increíble experiencia.

Muchas gracias.

 


JORGE PALOMO (1970, El Salvador) es curador independiente y artista plástico. Tiene una Licenciatura (1999) y una Maestría (2001) en Bellas Artes del Otis College of Art & Design de Los Ángeles; y una Licenciatura (1992) en Mercadeo y Gerencia de la Universidad de Pensilvania. Además de curador, ha sido jurado de diversos concursos y subastas nacionales y regionales; así como docente sobre arte salvadoreño, universal, moderno y contemporáneo en diferentes instituciones. Fue director de Programación del Museo de Arte de El Salvador (MARTE) entre 2004 y 2006, y agregado comercial y cultural de la Embajada de El Salvador en Washington, D. C. entre 1993 y 1995. Entre las exposiciones más importantes que ha curado están: ReVisiones, Encuentros con el Arte Salvadoreño (muestra semi-permanente de arte nacional en MARTE entre 2007 y 2011); Intervenciones (arte contemporáneo en el MARTE entre 2004 y 2006); Noé Canjura, Hijo de la Luz (MARTE y Museo Forma, 2011); Diálogos entre el Pasado y el Presente, Escultura para el Bicentenario (Sala Nacional de Exposiciones “Salarrué”, 2011); y las Retrospectivas de los Premios Nacionales de Cultura de 2007, Enrique Salaverría, y de 2012, Carlos Cañas (ambos en la Sala Nacional de Exposiciones “Salarrué”). Además ha sido el curador de diversas retrospectivas de artistas como Valero Lecha, Nicole Schwartz, Titi Escalante, Negra Alvarez y Licry Bicard. En mayo de 2017 culminó un magnus opus de la historiografía artística en El Salvador: Arte Salvadoreño, Cronología de la Historia de las Artes Visuales de El Salvador (1821-2015) es por un lado, una herramienta educativa sobre el tema, y por otro un tomo de referencia para investigaciones futuras. El libro en tres tomos incluye dos grandes partes. La primera es una minuciosa cronología (un listado de hechos en orden cronológico) sobre las artes visuales de El Salvador desde su independencia de España (1821) hasta el presente, incluyendo resúmenes por década. Los tres tomos se pueden descargar de forma gratuita en formato PDF en el siguiente enlace:
http://palomojorg.wixsite.com/artesalvadoreno