Joseph Karl Doetsch: “No dejaremos que muera la música” (opinión)

En una resolución que pretendía detener corrupción e ineficiencia, la Sala de lo Constitucional de El Salvador dejó sin financiamiento a los programas que ofrecen a miles de niños y niñas formación en artes, danza y música, además de programas vocacionales. El director de la asociación Ópera de El Salvador es el primero en responder por vías legales, y aquí explica sus razones.

Joseph Karl Doetsch
La Zebra | #24 | Diciembre 1, 2017

Agradezco a todos los gentiles amigos que han mostrado su solidaridad con respecto a la situación de suspensión del aporte del Estado que ha afectado a Ópera de El Salvador (OPES) y a otras organizaciones no gubernamentales (ONGs) que trabajan en proyectos sociales y culturales de significativos beneficios para niños, jóvenes y adultos, coadyuvando al cumplimiento de los deberes del Estado según los expresa el artículo 1º de la Constitución de El Salvador y otros artículos relacionados.

Pero, para poner en justa perspectiva la situación y no inferir responsabilidades o emitir juicios sin el debido conocimiento de causa, es importante saber que toda esta historia se inició con la presentación de dos recursos de amparo a la Sala de lo Constitucional por los ciudadanos Daniel Eduardo Olmedo Sánchez y Salvador Enrique Anaya Barraza, cuyas motivaciones no viene al caso tratar de indagar, y quienes solicitaron se declarara incostitucional la Ley de Presupuesto del 2017.

…la Secretaría de Cultura ha optado por una simple postura de acatamiento pasivo sin asumir con entereza su función de valoración y reconocimiento de la necesariedad y justificación de las ONG’s y los proyectos que apoya…

Después de analizar “ampliamente” los razonamientos de los peticionantes, la Sala concluyó, entre otros aspectos, que las asignaciones de recursos a entidades privades (léase ONGs) “contribuyen al desequilibrio presupuestario y con ello se contradice el art. 226 Cn., el Ejecutivo y el Legislativo quedan inhabilitados para realizar transferencias de recursos públicos a entes privados, particularmente a aquellos que tienen vínculo material con partidos políticos y grupos afines, y con funcionarios públicos o sus parientes; salvo en aquellos casos estrictamente necesarios y justificados, y siempre que las actividades de tales entes privados estén relacionadas directamente con los fines sociales del Estado (art. 1 inc. 3° Cn.), y sujetas a rendición de cuentas y fiscalización del órgano correspondiente.”

La Sala hace esta valoración de manera general sin deternerse a analizar la “necesariedad y justificación”* de las transferencias a entidades privadas; eso lo deja a las instancias del Estado pertinentes (léase Ministerio de Hacienda, Presidencia de la República, Secretaría de Cultura y otras). La Sala no se detiene a analizar el mérito o demérito de la entidades privadas. Simplemente hace la suma de las transferencias y las considera onerosas.

Es en esta salvedad donde radica la potestad de la Secretaría de Cultura para definir la necesariedad y justificación de los servicios que prestan las ONGs que reciben su apoyo y la directa relación de éstas con los fines sociales del Estado, a fin de gestionar la aprobación de los fondos asignados a ellas. Lo cual, dicho sea de paso, se efectúa en base a proyectos concretos, presentados anualmente, que cumplen todos los requisitos establecidos por la Secretaría y están sujetas, como dice la Sala, a la “rendición de cuentas y fiscalización del órgano correspondiente”, en este caso la Secretaría de Cultura, con la cual cada ONG suscribe un Convenio de ejecución de sus respectivos proyectos.

Es aquí donde la Secretaría de Cultura ha optado por una simple postura de acatamiento pasivo sin asumir con entereza su función de valoración y reconocimiento de la necesariedad y justificación de las ONG’s y los proyectos que apoya. En cuanto a la vinculación política o partidaria, al menos en el caso de OPES, sus Estatutos la definen como apolítica, un principio que hemos mantenido estríctamente.

Hemos presentado una Petición Razonada formal, tanto a la Secretaría de Cultura, como a la Presidencia, el Ministerio de Hacienda y, de manera informativa, a los magistrados de la Sala de lo Constitucional y a la Comisión de Presupuesto y Especiales de la Asamblea Legislativa, a fin de que se valore y reconozca la necesariedad, justificación y apego a los principios Constitucionales de OPES y se reactive el proceso de suscripción del Convenio ad-hoc para el desarrollo de nuestro proyecto institucional de este año.

AÚN NO TENEMOS RESPUESTA. ESTAMOS PENDIENTES.

 

  • ¿Quién es Joseph Karl Doetsch? Puedes averiguarlo leyendo este perfil escrito por Gracia González: Héroe por el arte.
  • ¿Te gustaría conocer un poco más sobre OPES? Échale un vistazo a esta galería de uno de sus éxitos más recientes en las tablas: Broadway Live!

 


*NOTA: “necesariedad” es un término de uso legal, no aceptado por la Real Academia de Lengua en el uso escrito o hablado del castellano, pero sí utilizado por la Corte Suprema de Justicia de El Salvador y otros sistemas de justicia de Iberoamérica. En este caso se refiere a una condición legal: de si el rubro de un gasto llena los requisitos de necesariedad, es decir, si llena los requisitos de un gasto necesario según los criterios de la ley. Necesariedad, por lo tanto no es lo mismo que necesidad, sino que se refiere, más bien, a si una actividad o servicio llena las cualidades de lo necesario según los criterios exigidos por una ley específica. Lo que aquí está en juego no es si las artes son necesarias según criterios externos a la ley, sino si llena el requisito de gasto necesario según los criterios de la ley salvadoreña del presupuesto de la nación. Por eso se habla de “necesariedad y justificación”, porque además de ser necesario, se debe probar por qué este gasto no lo hace el Estado directamente y por qué una parte específica de un fondo estatal se debe transferir a la sociedad civil. Cualquier debate y respuesta legal en este caso debe de tomar en cuenta esta condición de necesariedad. Y si las artes no llenan las cualidades de necesariedad, entonces necesitamos una nueva ley.