Matilde Elena López: “Pasionaria” (poesía)

La influencia de los clásicos y el pensamiento marxista se unen en el lirismo intelectual de esta autora salvadoreña.

Matilde Elena López
La Zebra | #27 | Marzo 1, 2018

Disyuntiva

Desde el vértice de esta disyuntiva
donde voces enormes me convocan,
oigo un clamor lejano y agitado
que angustioso atraviesa mi frontera.
Si no sigo tus pasos, Pasionaria,
si no sigo el tormento de tu lucha,
si no me doy al pueblo hasta la muerte,
que tu voz me maldiga y me condene.
Que sobre mis pupilas caiga hirviente
el aceite que ciega y que lacera,
que las hoces que inclinan tu esperanza
vendimien mis arterias execrables.
Pero yo te conjuro, Pasionaria,
a que alientes la fe de mi entereza,
que en tu fragua se eduquen mis crisoles
y que tus astros guíen mi amargura.
Por mi amor y tu medio siglo a cuestas
dame un destello de tu roja aurora.

Este azul indefenso

Para el azul indefenso
de los pájaros
yo pido amparo.

Y una ley que proteja
por siempre a los poetas.

Un decreto de alpiste
para el trino amarillo
y una isla encantada
para las liras dulces.

Estoy en paz contigo

Ahora sí
puedo ver el fantasma del azogue
y romper el espejo.
Puedo en la multitud
mirar tu rostro
sin ese galopar
entre las venas.

Y sin embargo,
tú presientes mis pasos
por esa leve huella
del pájaro en la fronda.

Desde allí
puedo sentir tu sobresalto
y ese gesto azorado.

¿Cómo negar
la identidad que llevas en tu ser
y que me pertenece?
¿Y cómo desoír
esa invisible voz
que se quedó vibrando en tus ramajes?

¿Cómo olvidar el sueño
que busca el sol
que le robaron?
Yo estoy en paz contigo.
Mas, a ti te cercan,
oscuros, los daimones.

Madonna de las siete lunas

Plena de la plenitud
en plenilunio
la luna soy
quemada por tus besos.

Me das calor,
me ves lucir al punto
que el sol se paraliza
en el eclipse.

Y cuando llega el novilunio
soy nueva en la violeta
y en la rosa
y crece más tu amor
—cuarto creciente—.

En el círculo soy
toda la clave
de luna que se ahoga
en el azogue
cuando refleja
las fases de la luna.

Mas, no hay menguante
porque el beso crece
y en tus brazos yo soy
todo el zodíaco.

Que más, si la estatua
veneraste alta
en el plinto inaccesible
—sola—
—luna en el esplendor
del juego de sus luces—
tengas ahora en tus brazos
la rosa entera
del perfecto instante.

Y ya las fases de la luna
cumplan el círculo
cabal en su retorno
—luna menguante—,
pálida hoz para el amor cumplido.

¿De qué centurias
venía tu ternura
rodeándome sin verla?

 


matilde_elena_lopez

MATILDE ELENA LÓPEZ (1919-2010). Catedrática y escritora, reconocida, sobre todo, por sus estudios literarios, también publicó poesía, cuento y teatro. Sus principales ensayos están recopilados en el libro Interpretación social del arte (1965), en el que aplica al análisis literario de obras clásicas las metodologías marxistas de dos húngaros, György Lukács y Arnold Hauser, con resultados tan historicistas como deterministas. Sus estudios críticos de poesía, sin embargo, son admirados por sus lecturas un tanto apasionadas y poco rigurosas. Abordó un tipo de narrativa subjetivista con el relato epistolar de corte autobiográfico Cartas a Groza (1970), y una poesía de estilo neoclásico en la que aborda temas políticos y sociales, como en Los sollozos oscuros (1982). En 2007, la Dirección de Publicaciones de El Salvador publicó el primer volumen de su Obra Selecta, el cual recopila un drama al estilo de una tragedia griega, La balada de Anastacio Aquino, y la totalidad de su poesía y su obra narrativa.

Arte de J. W. Waterhouse: “Ofelia”.