Jorge Ávalos: “La balada del ángel tuerto” (poesía)

El primer poema sobre el fenómeno de las pandillas aparece en una colección de canciones populares escritas por este poeta salvadoreño en su adolescencia.

Jorge Ávalos
Arte de Juan Carlos Mendizabal
La Zebra | # 40 | April 1, 2019

Vidalita de los deseos

Besos para mi boca,
besos.

Hijos para mis sueños,
hijos.

Armas para mi lucha,
armas.

Vida para mis versos,
vida.

San Salvador, 1977.

Última nana

Madre mía, no me dejes
en la esfera de la noche.
No me dejes, madre mía.

Madre mía, tengo miedo
del susurro de la sombra.
Tengo miedo, madre mía.

Madre mía, sólo quiero
el arrullo de tus besos.
Sólo quiero, madre mía.

Madre mía, vamos juntos
a la fosa de tus sueños.
Vamos juntos, madre mía.

San Salvador, 1978.

Tirano

Para tu sangre ciega
será fiera mi boca.
Garras serán mis manos
para tu blanda carne.

Si fuego contra fuego
desatas en los montes,
alba será mi fuego
contra tus negros hornos.

Vana será tu voz
contra mi voz abrupta;
leves serán tus armas
bajo mis armas firmes.

Pronto vendrá tu hora:
polvo serás, tirano.

San Francisco, 1983.

La balada del Ángel Tuerto

Maté cuatro policías.
Se la buscaban conmigo.
Ya yo llevaba tres días
en territorio enemigo.

Que suenen ya los tambores,
que baile la vecindad.
Que canten ya los cantores,
que reine la claridad.

Perdoname madrecita
pero lo tuve que hacer.
Ya se oye la sirenita:
hay pistas por deshacer.

Que suenen ya los tambores,
que baile la vecindad.
Que canten ya los cantores,
que reine la claridad.

En este barrio maldito
no tengo nada que hacer.
Dejo mi niño bendito
con Hermanas del Placer.

Que suenen ya los tambores,
que baile la vecindad.
Que canten ya los cantores,
que reine la claridad.

Se escuchan cuatro disparos.
La muerte viene por mí.
No quiero dejar reparos:
¡Se valga el diablo sin mí!

Que suenen ya los tambores,
que baile la vecindad.
Que canten ya los cantores,
que reine la claridad.

San Francisco, 1983.

La marcha de los ausentes

Inspirado en las “Letanías del desterrado”
de Miguel Ángel Asturias y publicado
como graffiti en las calles de San Francisco.

Nos levantamos de mañana
donde el mañana no es nuestro.

Nos disponemos para trabajar
donde la fábrica no es nuestra.

Trabajamos todo el día
donde el tiempo no es nuestro.

Se nos paga con dinero
donde la riqueza no es nuestra.

Regresamos al hogar
donde la casa no es nuestra.

Aprendemos a leer
donde la historia no es nuestra.

Moriremos aquí
donde la tierra no es nuestra.

San Francisco, 1983.

Fuentes de los textos

Todos los poemas aparecieron entre 1985-1987 en Voces de El Salvador, el boletín de Casa El Salvador, un centro cultural salvadoreño en San Francisco, con excepción de “Tirano”, que apareció en Poesía Salvadoreña, una pequeña antología de poetas exilados publicada por la organización cultural salvadoreña en San Francisco, Codices, en 1986. Agradecimientos a Martivón Galindo por rescatar este último poema del olvido. Cada estrofa de “La marcha de los ausentes” se publicó como graffiti en las calles de San Francisco, como parte de un proyecto del Centro Cultural del Tenderloin para jóvenes de la calle, entre los que me encontraba yo.

Jorge Ávalos

 


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JORGE ÁVALOS (1964). Escritor y fotógrafo salvadoreño, editor de la revista La Zebra. Como cuentista ha ganado los dos premios centroamericanos de literatura: el Rogelio Sinán de Panamá, por La ciudad del deseo (2004), y el Monteforte Toledo de Guatemala, por El secreto del ángel (2012). En 2009 recibió el Premio Ovación de Teatro por su obra La balada de Jimmy Rosa. En 2015 estrenó La canción de nuestros días, por la que Teatro Zebra recibió el Premio Ovación 2014.