Vladimir Amaya: “Las pestes” (poesía)

¿Es la esperanza una broma macabra? Un poeta salvadoreño enfrenta su repertorio de heridas a un presente sin rumbo cierto.

Vladimir Amaya
La Zebra | # 51 | Marzo 1, 2020

Las pestes

1

En mi alma las tumbas abiertas,
porque el llanto,
las sombras,
las palabras que concurrieron.

Recuerdo una infancia
y sus hostias de milagroso acento.

Y de pronto un cuarto vacío quemándose
en las hojas de una vieja libreta.
Y gritar para no volverse loco.
Romperse la cabeza en una enorme piedra para no olvidar que se está vivo.

En mi alma las tumbas abiertas de la única casa conocida:
la inútil esperanza de talvez no sobrevivir.

Y una manada de pesadillas crece ahora con el cielo.
Y el cielo ya pasó,
ya murió,
y solo vemos detenido su fantasma arriba de nosotros.
Dios olvidó enterrarlo.
Esa es su broma macabra:
hacernos creer que el mañana todavía existe.

2

Llegué a alguna parte un día que ahora sólo es el olvido.
En una herida que ahora sólo es el asombro.
En mi alma las tumbas,
por eso
ya viví una eterna cuarentena
entre ustedes,
y reí y bebí;
amé, odié y volví amar:
mi primer aislamiento
lo tuve en sus ojos.

3

Todo era un nuevo vino que con cada trago
me dejaba una sed distinta.
Y estuve royendo la noche,
orinando los pies de la tarde cuando moríamos ya tarde.

En mis manos también
tumbas abiertas donde la mar dormía,
donde siempre las preguntas cayeron hiriendo los años.

A alguna parte llegué dañado de canciones y de momentos.
De muertos me fui abasteciendo para no matarme con un tenedor
en la cuenta de las horas.
Y me sentí como el hombre triste que ve su sonrisa reflejada en una fuente.

Abiertos tus ojos ahora en tu propio confinamiento,
ahora que el poema empieza su desastre:
Abierto tu corazón de hombre que te has encontrado niño en su coraza.

En mi voz los muertos dictan sus oraciones.
Las pestes tendrán su baile en mi llanto.

Nada más queda en estas palabras que concurrieron:
alma virulenta de tanta vida que se tuvo.

 


VLADIMIR AMAYA (San Salvador, 1985). Poeta salvadoreño. Graduado en Letras por la Universidad de El Salvador. Se dedica a la docencia, a la investigación literaria e imparte talleres de escritura creativa. Es director de la revista Cultura (Secretaría de Cultura de El Salvador). Ha publicado poemas en revistas nacionales y extranjeras. Es autor de los poemarios: Los ángeles anémicos (2010); Agua inhóspita (2010); La ceremonia de estar solo (2013); El entierro de todas las novias (2013); Tufo (2014); y Este quemarse de sangres entre lágrimas y excrementos (2017). Es antólogo de poesía de El Salvador: Una madrugada del siglo XXI: poesía joven salvadoreña (2010); Perdidos y delirantes: 36-34 poetas salvadoreños olvidados (2012); y Segundo índice antológico de la poesía salvadoreña(2014).

Imagen: Grafiti de stencil en una acera de Antiguo Cuscatlán, foto de Jorge Ávalos.