Kalton Harold Bruhl: “El regalo” (ficción)

Dos breves relatos de terror del escritor hondureño Kalton Harold Bruhl.

Kalton Harold Bruhl
La Zebra | #20 | Agosto 1, 2017

El anuncio

Escucho un golpe seco seguido de varias maldiciones. Abro la puerta. Hay una joven sentada sobre la escalinata. Puedo ver el diario que lleva enrollado bajo su brazo. “Creo que me he torcido el tobillo”, me dice. La ayudo a incorporarse. Entramos a la casa y la llevo cojeando hasta un sillón. “Vine por el anuncio”, dice extendiéndome el diario. Ha encerrado el texto con un rotulador. Le explico que el trabajo es sencillo: ayudar a un pobre anciano con el aseo de la casa y con pequeñas diligencias. “Ahora olvido muchas cosas”, le digo, “menos que cada día estoy más viejo.” Ella intenta sonreír, pero en lugar de curvarse, sus labios se contraen en una mueca de dolor. El tobillo se le ha inflamado horriblemente. Dudo que pueda caminar. Le digo que mañana, a primera hora, haré reparar ese maldito escalón. Se lo digo como una disculpa, sin embargo sé que no lo haré. He sido yo quien lo ha estropeado. He aflojado los bordes del tablón para que se voltee con el peso de una persona. No puedo evitar que se me escape un suspiro. Cómo extraño la emoción de la cacería. Ensanchar las aletas de la nariz para percibir el aroma del miedo y luego echar a correr tras la presa. Ahora, para asegurarme un poco de diversión, debo conformarme con anuncios en los diarios y escalones trucados. Me retiro por un momento y regreso con un pañuelo bañado en cloroformo. Siento deseos de llorar por la vergüenza. Soy solo la sombra de lo que fui. La observo detenidamente. Es una mujer hermosa, mucho más que las otras que respondieron el anuncio. Se merecía haberme conocido durante mi juventud. Me le acerco sintiéndome como una miserable araña, y pienso en si al terminar con ella, encontraré suficiente espacio en el congelador.

El regalo

Magdalena está destrozada. El matrimonio no ha resultado ser el cuento de hadas con el que soñaba. Se sirve otra taza de té y espera. El timbre suena. En cuanto abre la puerta rompe a llorar. Su madre la abraza y le pide quedamente que se calme. “¿Dónde está?”, le pregunta su madre. Magdalena sorbe por la nariz. “Seguramente está con la otra”, le responde y oculta el rostro entre sus manos. Su madre abre el bolso. “Te he traído un regalo”, le dice. Magdalena se limpia las lágrimas y se alisa la falda. Es un momento solemne. “No puedo aceptarlo, mamá”, dice finalmente. Su madre sonríe. “A mí ya no me sirve —agrega su madre—, es tiempo que lo tengas”. Magdalena conoce su historia, ha pasado de generación en generación por las mujeres de su familia. Mientras Magdalena piensa en si es digna de poseerlo, el timbre de su móvil le indica que ha recibido un mensaje. Lo lee. Su marido le avisa que llegará tarde. Se enfurece y toma el obsequio. Ya no hay vuelta atrás. Su madre la abraza y le dice que es lo mejor, luego le explica, con todo detalle, lo que debe hacer. Magdalena ya no llora, primero sonríe y después ríe, y entretanto planifica su nueva vida, mira de vez en cuando al viejo y agujereado muñeco que su madre le ha traído de regalo.

 


kalton_bruhlKALTON HAROLD BRUHL (Honduras, 1976) ha publicado numerosas  obras, entre las que destacan sus libros de relatos: El último vagón (2013); Un nombre para el olvido (2014); La dama en el café y otros misterios (2014); Donde le dije adiós (2014); Sin vuelta atrás (2015);  La intimidad de los Recuerdos (2017). Es autor de la novela La mente dividida (2014). Es premio Nacional de Literatura “Ramón Rosa” y miembro de número de la Academia Hondureña de la Lengua, Correspondiente de la Real Academia de la Lengua.