Guillermo Galván: “El camino que nos hizo recorrer este disco nos deja en un cruce de más caminos” (entrevista)

Un compositor de la banda de pop-rock de Madrid, Vetusta Morla, ‘Grupo del Milenio’ según Rolling Stone, responde a las preguntas de un grupo de periodistas de Centroamérica.

Guillermo Galván
Edición de Ruth Grégori
La Zebra | #25 | Enero 1, 2018

La trayectoria de la banda madrileña de rock alternativo Vetusta Morla incluye reconocimientos como el Premio al “Mejor Directo de España y Portugal” en los Iberian Festival Awards, 10 Premios de la Música Independiente entre 2015 y 2016 y los Premios Rolling Stone 2014 en las categorías ‘Grupo del Milenio’ y ‘Disco del Año’ por La Deriva. Su cuarto disco, Mismo sitio, distinto lugar, lanzado oficialmente el 10 de noviembre de 2017, alcanzó en menos de una semana la posición No.1 en las listas de ventas y streaming en España. Para 2018 tienen ya prevista una gira que incluirá, además de distintas ciudades de España, Portugal, México y varios países de Suramérica.

El pasado 16 de diciembre, La Zebra participó en un intercambio vía Skype que un grupo de periodistas del Triángulo Norte de Centroamérica sostuvo con Guillermo Galván, guitarrista y tecladista además de compositor en Vestusta Morla. Galván compartió detalles del proceso de creación del último disco de la banda, el cual será distribuido simultáneamente en distintos países de Latinoamérica bajo el sello de SONY Music. Asimismo, comentó sobre las razones que los llevaron a emprender su propio sello discográfico Pequeño Salto Mortal, cómo funciona su dinámica colectiva de trabajo y los aprendizajes que les dejaron diversas experiencias durante sus giras por Latinoamérica.

La entrevista a Galván fue realizada conjuntamente por periodistas participantes del taller “Periodismo sin covers”, impartido en El Salvador por el periodista español especializado en música y habitual columnista de El País Fernando Neira. El taller, realizado del 14 al 17 de noviembre, fue organizado por el Centro Cultural de España en El Salvador y el periódico El Faro.

5. Entrevista Guillermo Galván
Fernando Niera, periodista musical español, coordina entrevista entre Guillermo Galván y un grupo de periodistas centroamericanos desde La Casa Tomada de San Salvador.

Nicolás Menjívar, La Prensa Gráfica, El Salvador: ¿Qué avance refleja musicalmente Mismo sitio, distinto lugar con respecto a su disco anterior?

Guillermo Galván: Es un disco que nos ha hecho recorrer un camino y que al final el camino nos deja en una especie de cruce de más caminos todavía. Lejos de darnos unas respuestas nos ha dejado en un punto donde tenemos muchas más preguntas encima de la mesa, lo cual es bueno y positivo, y nos abre unos años por delante muy entretenidos y excitantes. Yo creo que parte del cambio tiene que ver con el proceso. Hemos cambiado la manera de trabajar, hemos cambiado de herramientas, de productor. Nuestros discos anteriores eran trabajados más como si fueran fotografías sonoras de lo que pasaba en el local y todo el trabajo lo hacíamos en la preproducción antes de ir a grabar al estudio. En este disco, gracias a la intervención de Carles Campi, el productor, y Dave Fridmann, el mezclador, hemos conseguido que el proceso creativo se mantenga desde el local de ensayo hasta la mezcla. Cuando fuimos a Hamsa Studios, los convertimos en una especie de extensión de nuestro local de ensayo, donde estaba todo disponible para hacerlo grabado. Nos dijo el técnico de los estudios ahí que nunca ningún grupo había puesto tan patas arriba el estudio, no teníamos respeto ninguno por el estudio… ¡jajaja! Pero al mismo tiempo estaban muy contentos de ponerse esta prueba a ellos mismos y de hacer cosas que no habían hecho nunca. Creo que grabamos todo lo que había ahí, y eso también lo hicimos con una especie de red detrás, que era saber que Dave Fridmann, una persona muy acostumbrada a este tipo de mezclas con muchos elementos, iba a estar detrás e iba a saber colocar todo en su lugar.

Luego había un punto también que ha sido muy positivo y yo creo que nos ha unido mucho y es que hemos trabajado con muchos instrumentos que no habíamos trabajado nunca. Y el hecho de enfrentarte a un instrumento nuevo, a veces te hace pensar en la música de otra manera. Te hace también trabajar y sacar líneas melódicas y sonidos que no haces con lo que estás acostumbrado porque ya tienes tus vicios, tus cinergias. Yo creo que en este disco hay muchas sonoridades y muchos juegos que de repente son grandes hallazgos y que han sido hallazgos fortuitos prácticamente.

Nicolás Menjívar, La Prensa Gráfica, El Salvador: Se ha señalado que en el proceso de este disco hubo una búsqueda de elementos que tenían en común los integrantes de la banda: ¿qué canción refleja más ese sentimiento de unión entre ustedes?

GG: Yo creo que todas las canciones hablan un poco del proceso pero quizás la primera, Deséame suerte, y la última, Mismo sitio, distinto lugar, son las que sirven un poco de arranque para decir: “Bueno, hemos llegado hasta aquí, lo que viene a partir de ahora nos va a marcar una identidad pero nos necesitamos todos”. Hay una frase al principio de Deséame suerte donde dice: “Todos necesitamos alguien que nos cubra”. Es una línea que habla muy en primera persona pero dice: “Vale, nos necesitamos unos a otros”. Y creo que Mismo sitio, otro lugar quizás es la canción, de las que hemos escrito, que más habla  de nosotros mismos, y de echar un vistazo hacia atrás y decir: “Bueno, hemos conseguido cosas hermosas y ahora es el punto de romper y tirar para adelante, y de hacerlo juntos”. Y, bueno, quizás son las canciones que más hablan de nosotros, de una manera más crítica, y que son muy hermosas, ahora al revisarlas con el tiempo. Porque en todo este proceso también ha habido una parte de juego y de despreocupación, pero también es el primer disco que coproducimos nosotros, que llevamos toda la responsabilidad del mundo, y había un entorno muy duro y de una responsabilidad un poco excesiva que, por fortuna, no ha colapsado, no ha sobrepasado, la parte de disfrute.

Ruth Grégori, La Zebra, El Salvador: En su trabajo y en este disco se perciben ciertas constantes de temas y también es bastante marcado el lenguaje poético en las letras. ¿Cómo llegan a estas dos opciones?

GG: La música se divide en varios puntos, el estrictamente musical que tiene que ver con la armonía, con la melodía, con el ritmo; y la parte lírica es otra más. Intentamos que todas ellas estén al mayor nivel posible y que podamos manejar cada una de ellas de una manera adecuada para lo que quieras contar. Yo creo que la poética o no depende mucho de nuestra manera de escribir pero también tiene que ver con la manera en que construimos las canciones. Porque, por ejemplo, A la deriva, que era mucho más frontal, donde había menos capas sonoras, donde no había quizás tantos colores distintos como en Mapas, teníamos la sensación que a nivel poético teníamos que ser mucho más explícitos que en el disco anterior. Porque la música pedía eso. Hay una especie de pensamiento colectivo entre nosotros que nos va llevando a que si vamos musicalmente hacia un lado, pues las letras también tienen que ir por ahí. En el caso de Mismo sitio, distinto lugar, quizá por el proceso de necesidad de metamorfosis o de abrir las ventanas para que sucedan cosas nuevas, pues también nos hemos dado cuenta que parte de lo relevante de todo este proceso era hablar de nosotros mismos, de lo que nos estaba sucediendo a nivel personal como banda, y de trabajar cosas que no habíamos trabajado, como el conflicto, ahí en el disco hay mucho tú y yo, un careo constante, como si estuviera casi en el ring de boxeo, como si estuvieras en una habitación donde suceden muchas cosas y hay poco espacio para el escape. Son situaciones y maneras de escribir que yo creo que se van desarrollando a medida que trabajamos todos y que no muchas veces son conscientes.

Ruth Grégori, La Zebra, El Salvador: Uno de sus trabajos ha sido musicalizar un videojuego basado en el imaginario de Vetusta Morla. ¿Cuáles serían las fuentes de las que se nutre el imaginario, la identidad musical y filosófica común, de Vetusta Morla?

GG: Sí, pues la verdad que fue extraño. Cuando nos propusieron hacer la banda sonora, vinieron a la oficina que tenemos en Madrid y nos dijeron que una empresa estaba haciendo un videojuego sobre el imaginario de Vetusta Morla. Claro, lo primero que le preguntamos era que cuál era el imaginario de Vetusta Morla. Tampoco éramos muy conscientes de que nuestras canciones dieran para hacer un videojuego.  Muchas veces reflexionas sobre lo que haces y sobre tu trabajo cuando tienes que conversar, o cuando tienes que hacer entrevistas, o poner en común un trabajo, pero es cierto que tenemos un trabajo que es bastante intuitivo. Y al final decidimos hacer una canción u otra, o tirar por un lado u otro, por decisiones que van más por la intuición que por un claro concepto previo. Y yo supongo que el imaginario de Vetusta Morla tiene que ver primero con un trabajo colectivo, porque a mí me gusta pensar que Vetusta Morla es un colectivo, más allá de un grupo de rock. Y el que sea un colectivo nos ha permitido hacer cosas como ésta, una banda sonora para un videojuego. Y no sé si el símil es correcto pero yo cuando escribo intento pensar que soy el jefe arquitecto y que al final nuestro trabajo es generar unos planos que al final acaban siendo ocupados por el oyente. Y en este marco probablemente está el imaginario del que hablaron. Se trata de dejar pistas, de construir la habitación que luego completa el que lo escucha, y que le acaba de dar sentido. Supongo que tiene que ver con ser honesto y con la mirada que tienes de las cosas que te rodean, con la vida y llevar eso a un espacio común con tus compañeros y construir algo que sea relevante para el que lo escucha. Creo que la realidad y la ficción es algo que está muy presente en nuestro trabajo, porque al final lo relevante no es tanto lo que me pasa a mí o a JuanMa como escritores de canciones, o lo que sintamos nosotros, sino lo que consideramos hacer sentir a quien escucha la canción. A veces no es tan importante que el músico, el poeta, sea sufrido sino que sea capaz de canalizar y de transmitir eso a los demás. Y yo creo que en esas paredes se enmarca un poco nuestro imaginario. Al final yo creo que las canciones y lo que construimos en torno a ellas tiene que ver con un punto de vista, con una mirada, que es una realidad común. Y luego eso se completa con la experiencia de la gente y con lo que la gente piensa de nosotros más allá de lo musical. Yo creo que somos un colectivo que hemos demostrado que estamos cerca de otro tipo de cosas, de otro tipo de iniciativas y de propuestas que al final completan también la percepción que tiene la gente de nuestras canciones y de nuestra música.

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Junio Jocol, Guatemala: Ustedes son una banda independiente que crea su propia disquera Pequeño Salto Mortal. ¿En qué momento de la carrera deciden hacerlo y cómo encaran el sumergirse en este mundo, en este  monstruo, de la industria musical?

GG: Bueno, esas aguas, como comentas, siempre han estado debajo, o encima de la mesa, como quieras verlo, desde el primer momento. El conocer cómo funciona la industria, qué tomar de ella y lo que no, pues es algo que al final te va a definir. En nuestro caso por ejemplo, tuvimos la suerte o la desgracia de que ninguna disquera quisiera ficharnos y tuvimos que emprender un camino autogestionado. En el principio nos sirvió para armar nuestro propio sello discográfico, para poder sacar con él nuestros discos, y eso que en principio podría ser un inconveniente se convirtió en un valor añadido para el grupo y nos permitió hacer muchas cosas que no habíamos hecho hasta el momento y que no podían hacer otras bandas. Ahora mismo estamos en una situación donde, para seguir y para mantener esa independencia, necesitamos ampliar el equipo porque el disco sale simultáneamente en muchos lugares, porque la realidad de la banda en el 2017 necesita de un apoyo de una manera más global de la que podíamos tener en 2009, donde los acuerdos eran puntuales con alguna disquera en México, con tres tiendas de música en Argentina y con lo que teníamos en España. Este disco lo distribuimos con SONY Music en toda Latinoamérica, no somos artistas de SONY Music, somos artistas de Pequeño Salto Mortal, el disco es hecho para Pequeño Salto Mortal, pero a medida que vas evolucionando y creciendo necesitas reconstruir sobre todo el tejido que te permita llegar a la gente. Lo difícil de esto es contar con gente que te apoye pero que apoye el núcleo de quién eres y de cómo quieres hacer las cosas. Yo creo que en ese sentido hemos tenido suerte porque seguimos tenido un control sobre nuestras carreras, sobre qué discos hacer, cómo promocionarlos y qué precios poner, por ejemplo, que son cosas importantes. Y la dirección, me atrevería a decir que la dirección artística y empresarial de la banda la seguimos teniendo nosotros.

En cada momento la industria va cambiando y las realidades digitales y las necesidades van mutando. Nosotros por ejemplo somos una banda que nunca hemos querido hacer anuncios, porque pensamos que la publicidad asociada a nuestras canciones hacía que las canciones se percibieran de una manera distinta. Y nunca hemos hecho un comercial, por ejemplo. Pero luego estás en un escenario, en un festival, y está lleno de nombres de marcas de cerveza, con lo cual también llegas a un momento en el que dices: es un poco contradictorio todo, porque por un lado trato de no asociarme a una marca pero mi carrera hace que las marcas se asocien constantemente, y no puedo hacer nada. Entonces, al final, decides incorporar a tu manera de trabajar las cosas que tengan que ver con tu trabajo y los aportes que te puedan servir para hacerlo mejor, y lo que no y te desvíe tratar de evitarlo. Y, nada, sí es interesante saber y estar alerta a ese tipo de cosas, para seguir siendo honesto.

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Fernando Neira, El País, España: ¿El conocimiento in situ de la realidad y de la música latinoamericana ha impregnado alguna de las canciones del grupo? Y, en concreto, ¿hay alguna canción de este último disco que tenga una génesis a partir del contacto con América Latina?

GG: La importancia de Latinoamérica para la banda creo que va más allá del puro mercado. Tenemos la suerte de haber visitado Latinoamérica desde el año 2009, en la primera gira internacional que hicimos con Un día en el mundo y desde entonces nos ha servido sobre todo, más allá de lo artístico, lo musical, para darnos cuenta de que al final la música es un salvoconducto que nos permite conocer realidades que a lo mejor no conoceríamos de no ser quienes somos, de no ser músicos. Y en ese sentido nos ha permitido descubrir que no hay una sola Latinoamérica sino muchas Latinoaméricas y que la realidad que enfrenta cada país, cada pueblo, cada sociedad es distinta, y que es riquísima y llena de variables. En lo musical, nos ha dado sobre todo la perspectiva de esa especie de porosidad que puede haber en los países latinoamericanos para que de repente una banda como Soda Estéreo se convierta en la banda más importante dentro de un continente, porque se atreve a salir de su país, porque abre un mercado cuando no había. Y entiendes por qué una banda así es importante desde México hasta Argentina; y lo entiendes ahí, porque te lo cuentan, te lo explican. Y en España es muy difícil conocer la importancia de una banda como Soda porque nunca ha sonado en la radio, cuando ha venido aquí apenas hizo conciertos para cincuenta personas. Y así pasa en un montón de casos. Entiendes Aterciopelados cuando vas a Colombia y sabes del sitio que ocupaba en los 90. Y de repente conectas un cable, porque la primera vez que yo oí Aterciopelados, en el año 96, teloneando a Héroes del Silencio, nadie entendía que alguien como Bunbury llevara a Andrea Echeverri a abrir para Héroes del Silencio, y la gente pitaba y querían que bajara.

Y hay un montón de cosas que tienen que ver con Latinoamérica que las hemos comprendido estando ahí, y que sin haber vivido la experiencia de una gira latinoamericana quizás no las habríamos aceptado o visto de la misma manera. Y a medida que vas viajando y vas entendiendo, muchas cuestiones que son musicales pasan a formar parte de tu manera de hacer música, de tu manera de entender los arreglos. Te quitas muchos prejuicios de encima. Para mí ha servido para entender lo popular en el sentido más amplio de la palabra, como un afluente de donde tiene que enriquecerse mucho el rock o el pop en España, que durante mucho tiempo solo miraba a lo que pasaba en el anglo, en Inglaterra, en los Estados Unidos, pero que de alguna manera le daba la espalda a lo popular. Y es que lo popular en España es algo concreto pero en Latinoamérica lo popular es algo riquísimo y varía mucho dependiendo de dónde estés. Entonces todo eso es a lo que nos ha ayudado, y nos ha aportado. No sé hasta qué punto nos afecta en cosas concretas musicales pero sí que nos ha abierto mucho la cabeza. Y de ahí, conocer lo que se iba haciendo desde hace décadas.

Gerson Víchez, Revista Factum, El Salvador: En la canción Te lo digo a tí se siente como un aire como a Café Tacuba, ¿se trata de una coincidencia?

GG: Bueno, no lo había pensado, la verdad, pero sí que es cierto que Café Tacuba ha empezado siendo una banda que no tenía batería y que ha mezclado sin ningún prejuicio, ha sido muy ecléctica, todo tipo de estilos. Y quizás Te lo digo a tí es, de todas las canciones que hemos hecho, una especie de collage de estilos, de propuestas, como la historia de la banda superpuesta en muchos estilos. Hay caja de ritmo, hay una parte que es casi punk y eso es algo que, es verdad, no lo había pensado pero que sí que está presente, no solo en la música de Café Tacuba sino en toda la generación de música de bandas latinoamericanas, y quizás lo sintético, y el Punk o el Ska lo llevan de una manera muy natural ¿no? Estoy pensando, como hablaba antes, en Aterciopelados, o el rock argentino, o incluso en bandas de Monterrey, en México, que hicieron eso en los 90, con bastante acierto en algunos casos.

Keneth Cruz, Prensa Libre, Guatemala: En mi país, Guatemala, todo aquel que tenga colaboración con Bunbury es sinónimo de seguirlo; y a la gente si no les gusta lo odian pero si les gusta le siguen, que es el caso de su banda. Hay mucha gente que los aprecia, en una escena medianamente masiva comparada con la población. En marzo se van a presentar en marzo en el Festival Vive Latino (México), ¿han considerado hacer una gira centroamericana?

GG: Gracias por los datos y el comentario. Hay muchos muchos fans que, sobre todo a través de redes sociales, hablan directamente con nosotros, que nos piden ir y nos dan feedback. Y que al final es muy bonito, sobre todo de sitios que no conoces. Y, bueno, nosotros tenemos un manager, Kin Martínez de EsmerArte, que todo este tipo de cosas las tiene en cuenta. Y supongo que si no hemos estado en Guatemala ha sido por cuestiones o de agenda o económicas. En Panamá estuvimos a puntito de ir hace dos o tres años pero al final no pudimos. Tenemos la suerte de tener peticiones de prácticamente todos los países de Latinoamérica, lo que pasa es que no es sencillo armar una gira. No solo en tiempo, económicamente también. Y somos seis, vamos con nuestro equipo. Y yo creo que las cosas hay que irlas haciendo cuando hay un mínimo de garantías, no solo a nivel económico, ya te digo, sino a nivel también de desarrollo, de poder tener tu disco ahí también y de poder trabajar también la comunicación con la prensa. Pero, vamos, Guatemala concretamente, yo sé que ha habido algún contacto y ojalá podamos ir en algún momento. Espero que presionen todo lo que puedan para que nos lleven ahí.

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RUTH GRÉGORI (El Salvador, 1975). Ensayista. Es graduada en Psicología y egresada de la Maestría en Estudios de Cultura Centroamericana opción Literatura de la Universidad de El Salvador. Su formación extra curricular abarca numerosos cursos y talleres en apreciación y práctica de distintas disciplinas artísticas: música, literatura, teatro, cine e historia del arte. Fue periodista en la sección cultural “El Ágora” del periódico virtual El Faro, responsable de comunicaciones e intercambio de conocimiento en el Programa de Seguridad Juvenil en Centroamérica de ICCO & Kerk in Actie (Países Bajos) y docente de Redacción en la Universidad Centroamericana de El Salvador (UCA). En los últimos años se ha desempeñado como consultora independiente en proyectos relacionados a la producción, sistematización y evaluación de textos escritos y audiovisuales. Sus colaboraciones para la revista cultural La Zebra incluyen los géneros de crónica, entrevista, ensayo y crítica de artes.

GUILLERMO GALVÁN (Madrid, 1980) es músico licenciado en Comunicación Audiovisual y especializado en áreas relacionadas con el documental, archivo para películas y realización de reportajes para canales de televisión. Desde hace más de 15 años es guitarrista de Vetusta Morla, habiendo compuesto temas  tan conocidos como “Copenhague”, “Sálvese quien pueda”, “Los días raros” o “La deriva”. Es autor del libro de poesía Retrovisor (Madrid, 2015).

Foto de la autora: Guillo Martillhoz.