Miguel Huezo Mixco: “René Rodas y la búsqueda del Paraíso” (crítica)

Una reseña del libro Balada de Lisa Island del poeta salvadoreño René E. Rodas (1962-2018).

Miguel Huezo Mixco
Arte de Carlos M. Barrios
La Zebra | # 36 | Diciembre 1, 2018

Uno de los libros de poesía más vivificantes que he leído en los últimos años se publicó en San Salvador el año pasado [2003], pero casi nadie sabe que existe. Unas pocas personas, en realidad, hemos tenido el privilegio de leerlo. Jacinta Escudos lo leyó de un tirón mientras viajaba en bus del centro de la ciudad hasta su casa y escribió una reseña que es, hasta ahora, lo único que se ha dicho sobre este libro precioso y extraño que se titula Balada de Lisa Island (DPI, 2004).

Su autor es René E. Rodas. Un poeta que, al igual que Carlos Santos, posee una de las voces más originales y menos conocidas en tierras salvadoreñas. Por un azar, los dos viven en Canadá. Pertenecen a la cepa de los peregrinos. No tienen capilla. Ni “cartel”. Ellos escriben debajo de las ruinas en las que han vivido. Ninguno de los dos ha figurado en la nómina de los huéspedes de los festivales de poesía de El Salvador, lo que no tiene nada de malo, ni de bueno, simplemente es así.

René Rodas publicó sus dos primeros libros de poemas en Toronto. En el primero, titulado Civilvs I Imperator, hizo el extenso monólogo de un hombre solitario atenazado por la crueldad y la amargura. En el segundo, Diario de Invierno, compuso poemas de experimentación, haciendo nudos de palabras, algunos admirables, dejando entrever una voz furiosa.

Su tercer poemario es completamente distinto. La “Balada” nos cuenta en estrofas breves y precisas una historia de amor. El centro del poema es una mujer. Su nombre es Lisa. Lisa Island: “Sus gestos son amplios y tersos como si la primavera tuviera la certeza de encontrar un gato al final de sus manos”. La encontró en un cruce de caminos: “Saltando trenes de carga llegaste al puente Cartier. Pusiste un clasificado en la única página de un periódico imaginario: ‘Busco peregrino que me cuente un cuento’”.

El poemario es la historia de ese encuentro. No hay imágenes rebuscadas ni alardes estilísticos. El poeta no recurre al inventario narcisista. Lisa tampoco es una gran señora. Vive en Dammen Island, un sitio poblado por blancos pobres e indios enfrente de Vancouver. “Las parcelas son grandes, la marihuana crece silvestre entre acelgas y tomates”. No hay policía, ni bancos: el aire es limpio. Su padre: un tipógrafo que “amanecía muerto en un caótico jardín de plomos”. La madre: una mesera que soñó cantando las letras de Pink Floyd.

Apenas se escucha el correr del agua, el sonido de un cáñamo roto entre los dientes, o el susurro del peregrino cuando lee en su idioma versos como estos para Lisa: “Acaricio tus mejillas y entre mis manos palpita la fiera sedosa de la tarde. Recorre mi dedo tus labios entreabiertos y un misterio desvela el hechizo de su cifra”.

La “Balada” vuelve a decirnos que el amor es el muelle de la gran poesía.

Celebremos con besos y caricias el aparecimiento de este libro y de este poeta que nos evoca los dulces espejismos y las promesas de amor que ojalá nunca fueran traicionadas ni rotas.

2003

 


miguel_huezo_mixcoMIGUEL HUEZO MIXCO (1954) es poeta, ensayista y narrador salvadoreño. Es autor de trece libros, entre poemas, ensayos, una biografía y una novela. Realizó también la investigación y curaduría sobre la obra del caricaturista salvadoreño Toño Salazar para el Museo de Arte de El Salvador (MARTE). Fue columnista de La Prensa Gráfica desde 1999 al 2014. Desde mediados del 2014 mantiene una columna en el periódico digital El Faro. Ha publicado ensayos y poemas en revistas y periódicos internacionales como Vuelta,Letras Libres, La Jornada (México); El Malpensante yNúmero (Colombia); Babelia y Cuadernos hispanoamericanos (España); entre otras. Sus obras narrativas son: Camino de hormigas, una serie de relatos encadenados (Alfaguara, 2014); y La casa de Moravia(novela, Alfaguara, 2017). Su poesía incluye, entre otros libros: Memoria del cazador furtivo (San Salvador, 1995);El ángel y las fieras (San José, 1997); y Comarcas (Panamá, 2002; Veracruz, 2004; Saint-Nazaire, 2004); y Edén arde(San Salvador, 2014).

Arte de Carlos M. Barrios, mayo, 2015.