Guillermo Escalón:III.2 La nueva generación del cine Centroamericano” (entrevista)

El cineasta salvadoreño reflexiona sobre el estado del cine salvadoreño y centroamericano en la actualidad.

Guillermo Escalón
Entrevista de Jorge Ávalos y Ruth Grégori
Fotografía de Jorge Ávalos
La Zebra | #13 | Enero 1, 2017

Voces nuevas y producciones destacadas

Ruth Grégrori: En años recientes usted entra en contacto con los realizadores más jóvenes, ¿qué conoce usted de la obra o del trabajo que se está realizando? ¿Qué impresión tiene sobre los avances, retrocesos o el estado actual del desarrollo del cine en El Salvador?

GE: Jorge Dalton escribió un par de artículos, hace años, sobre las películas de la guerra en El Salvador y él decía: “¿Cómo es posible que, en una época tan difícil, en plena guerra, se producía tal cantidad de documentales, y circulaban y los premiaban? ¿Por qué antes sí, y hoy que estamos en tiempos de paz no, si antes era más difícil? ¡Qué paradoja!” Yo compartía esa idea de la paradoja, pero hoy día que he venido, ¡para nada! Hoy ya ves que sí hay una cinematografía, sí hay un montón de jóvenes entusiasmados con hacer cine. Vine a hacer un taller, hace un año cabal, y lo hice alrededor de cómo adaptar un cuento a una película. Ese fue el tema. Y agarré un cuento, para variar, sobre animales también. Escogí un cuento de Rodrigo Rey Rosa, que se llama Otro Zoo. Y entonces trabajé con los estudiantes para que ellos propusieran diferentes fórmulas de cómo adaptar esta narración a un cortometraje, con la intención incluso de empezar a filmarlo con ellos. Fue muy interesante. Y es una historia muy sencilla: un tipo va al zoológico con su hija, y la hija corre, porque anda viendo los animales, y de repente se le pierde. Entonces todo lo que transcurre en el cuento parte de este padre, desesperado, buscando a su hija de seis años, en el zoológico. Hay un momento en que encuentra una especie de barrendero, muy extraño, que le dice que sabe dónde está pero que no se puede comunicar con ella, y a partir de ese momento el cuento entra a una especie de delirio, casi de ciencia ficción, como si hubiera sido secuestrada por extraterrestres. Fue muy lindo el taller. Fuimos al zoológico, que a mí me parece una locación extraordinaria. Ahora que vine me enseñan ya el teaser, el avance de lo que tienen, y es muy lindo: él anda desesperado en ese zoológico y él es el observado. Él no está observando animales, sino que los animales lo están observando a él. Pues, ahí está. Yo estoy muy optimista sobre las cosas que están pasando. Aparte de que en el terreno documental tenemos a Tatiana Huezo y a Marcela Zamora que, ¡a la gran púchica!, mis respetos. ¡Qué par de documentalistas!

RG: ¿Qué trabajos de ellas, por ejemplo, le han impresionado y por qué?

GE: Bueno, lo que he visto de ellas me ha impresionado. El lugar más pequeño, de Tatiana Huezo, me fascinó. Es una cosa bellísima, y yo la siento casi como hermana en cuanto a esa mirada de ternura sobre la gente. Que no es una cosa grosera, sino que son los detallitos, mínimos, lo que importa. La mujer que habla de este su helecho, y lo acaricia. No sé si te acordás de esa escena, donde ella dice que le habla a su helecho porque su helecho es consentido, y mientras habla lo acaricia. Y luego la imagen dentro de la cueva, con los ecos, del agua y de la cueva. Me gusta incluso más que Tempestad, que es la que presentó ahora en el festival/FICCS. Extraordinario también pero la primera me parece más humana.

RG: ¿Y de Marcela?

GE: De Marcela me encantó María en tierra de nadie y El cuarto de los huesos. Me impresionó realmente El cuarto de los huesos.

RG: ¿Qué fue lo que le resultó impresionante?

GE: El tratamiento ese de los vivos y los muertos, la puesta en relación de los familiares que buscan y de restos que se clasifican. Esa relación con la muerte, también, del médico que puede hablar con tanta naturalidad del tema de la muerte. Y luego está Jorge Dalton, ¿por qué no? Es un tipo extraordinario. Yo lo vi chavito, cuando llevamos La decisión de vencer a La Habana, hubo una cena ahí en el Tropicana, y estaba él, y era un chavito, pero ya estaba súper empatinado con el cine. “¡Puta, qué bueno lo que están haciendo ustedes!” Ahí lo conocí.

Jorge Ávalos: Él es distinto en cuanto a su estética… le gusta mucho la música… Es una visión de mucha inquietud en el tratamiento de los temas, al contrario de la tuya, que es serena.

GE: Él se mueve por todas partes… Pero la última es una cosa increíble, En un rincón del alma. ¿Lo viste? Es una entrevista larga. En un rincón del alma de Jorge Dalton es una obra mayor, realmente.

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Guillermo Escalón en San Salvador, diciembre de 2016.

Apuestas estratégicas para el desarrollo del cine en El Salvador

Cineteca

RG: Usted se involucró en su momento en un proyecto de ley para crear la Cineteca Nacional, entiendo que se creó la ley, pero no la Cineteca. En función de las inversiones y apuestas estratégicas que se podrían hacer respecto al desarrollo del cine del país, ¿qué valoración hace usted sobre lo que se ha hecho y lo que no se ha hecho?

GE: Lo de la Cineteca fue toda una llamarada de tusa, como decimos acá. Claudia Allwood era la directora de Concultura y ella dijo: “¡Fabuloso, hagámoslo!” Fiesta, ahí en el Teatro Presidente… “Esta va a ser la sede”. Y de ahí, “Bueno, entrémosle, pues: Hay que cambiar los proyectores, hay que darles mantenimiento”. “Ah, ¿sí? ¿Cuánto valen?”. “No sé, unos dos mil dólares, para poner todo eso nuevo. Y, mirá, hay que crear un lugar con aire acondicionado para guardar las latas, porque los cambios de temperatura es lo peor para el material fílmico”. “Hay un lugar, se podría refrigerar. ¿Y cuánto costaría eso?” “No sé, se puede hacer el cálculo. Diez mil dólares, o algo así.” “Mirá, ahorita, te voy a ser sincera: lo que tenemos para la Cinemateca… podemos pagar un salario de una persona. Y que no cobre mucho, verdad. Eso es todo lo que hay.” ¡Ah, puta! De a huevo. Y se contrató a alguien. Lo peor es que se aceptó bajo esas condiciones. Y el chavo, que trabajó en Primera Plana al principio, escribía sobre arte, muy talentoso. Y lo pusieron ahí, con un escritorio, ¡y no tenía nada! Me escribió y me dijo: “¡No tengo teléfono, papelería, secretaria! ¿Qué puedo hacer yo?”. “¡Renunciá, mano! Esa es una farsa.” Ahí murió la cineteca. Eso era lo que pasó, realmente. Entonces fue una gran paja…

Fondo Pixels

RG: El proyecto de la Cineteca se cayó, pero ahora hay un fondo, aunque aún hay que ver los resultados, porque creo que solo una de las películas financiadas se ha presentado…

GE: El fondo Pixels, sí. Esa es una cosa novedosa. Interesante. Parece que demasiado burocratizada, los pobres realizadores se quejan de que la mitad del trabajo es de llenar formularios.

RG: ¿Y usted cree que esa es una apuesta estratégica, por ejemplo, en relación a la escuela, que es un vacío?

GE: No sé. Por ejemplo, la distribución, desde que existe Internet, aquello de la imposibilidad de mostrar tu material desaparece. Y para producir, también, el cine digital y todo eso, cualquiera puede hacerlo. Cualquiera puede aprender a editar en su computadora. Se ha facilitado todo. No sé. Ahora (en el FICSS) hubo talleres muy interesantes, sobre producción, diseño sonoro y de un montón de cosas. Yo creo que la apuesta sería más de concepción de ideas, de literatura. Lo malo de todos estos chavos es que no leen nada… ¡No leen!

JA: ¡Es gravísimo eso!

GE: ¡Eso es gravísimo!

JA: Porque con los guiones… Ahí mueren todos los proyectos, en los malos guiones. Mala creación de personajes. Mala estructura. ¡No se dan cuenta siquiera! Yo creo que la gente no lo toma en serio el proceso de conceptualizar y escribir buenas narrativas cinematográficas… Aparentemente la concepción que tiene Pixels es que lo principal es que sean las empresas productoras las que participen. Ellos suponen que, si la empresa productora está comprometida, entonces el proyecto sale. Pero sólo un buen guion garantiza la calidad última del proyecto.

GE: Porque está el equipo.

JA: Parece que la idea era que estaban invirtiendo en las empresas de producción.

GE: Es un error.

JA: ¿Verdad que es un error? Porque entonces no hay una concepción de productor artístico. No entienden el rol de productor como un agente externo que junta a los artistas, pero cuyo rol es invertir en los artistas.

Formación

RG: Pero, por otro lado, Píxels es un fondo de medio millón de dólares. El punto es que se está haciendo esa cantidad de inversión en producir cuando la gente necesita escuela. O sea, necesita aprender cómo se hace antes de que le den el montón de plata para ir a hacerlo. Entonces, a lo mejor habría que repensar en la inversión estratégica de la formación. Los talleres pueden resolver hasta cierto punto, un nivel…

GE: Sí, hasta cierto nivel.

RG: Pero como inversión estratégica habría que plantearse algo más formal.

GE: Un taller lleva a una escuela. Por ejemplo, en Guatemala, en la época de Vinicio Cerezo, cuando terminaron las dictaduras militares, yo regresé. Yo quería regresar a El Salvador, pero todavía me daba miedito y me quedé en Guatemala. Y ahí fundamos un taller de cine con Sergio Valdés, un alumno del CUEC, de México, y dimos un taller en la San Carlos, que duró un año. ¡Y de ahí salió Casa Comal!

RG: ¿Taller de diferentes asignaturas, o de foto…?

GE: Diferentes, tratando de abarcar lo más posible. Y de ahí salieron estudiantes que después formaron Casa Comal. En Casa Comal está el origen del Festival Ícaro. Y la escuela. La escuela de Guatemala tiene cuatro años de pensum, profesores y toda la onda. La única escuela que existe allá es Casa Comal. Vos te podés inscribir y estudiar cine ahí. Hay una escuela que es resultado de un taller. Aquí también podría ser así.

RG: Aquí se tiene ya varios años haciendo talleres…

GE: O la Escuela de Cuba, que es muy interesante…

RG: Ahí es más limitado quién pueda invertir e irse para allá.

GE: Ajá, el asunto es eso, el pisto… Pero si vos ves la historia del cine, los grandes cineastas y toda la onda, nadie hizo escuela pues…

RG: Eso es una cosa interesante…

GE: Sí, las escuelas de cine son un fenómeno nuevo…

RG: En su caso, por ejemplo, fue práctica.

GE: Sí.

RG: Y reflexión.

GE: Exacto.

RG: Entonces, ¿hasta qué punto la escuela pesa…?

GE: Paul Leduc decía: “Estudiar cine debería ser una materia de posgrado”. O sea, alguien tiene que tener algo qué decir para que después aprenda las herramientas para decirlo. Pero no empezar con la herramienta antes de tener contenido. A mí me parece bastante justo.

JA: Sí. Lo que pasa es que la gente aprende lo técnico: audio, a hacer cámara y todas esas cosas. La razón es porque lo que sí existe aquí es la producción de comerciales, la publicidad. Entonces tenemos un sistema informal, en el que los directores de comerciales son los que supuestamente están pasando a ser directores de cine. Y no saben cómo dirigir a las personas, no saben cómo dirigir actores.

GE: Exacto. Y un comercial puede ser muy bueno, pero cuando tenés que enfrentarte a una hora y media de narración. ¡Puta! Si no tenés agarradas las herramientas narrativas, ¿quién aguanta pues…? Porque una película hermosamente fotografiada, si no hay narrativa, no la aguantás. Despues de una cuarto de hora te querés salir.

RG: ¿Y usted cómo aprendió sobre narrativa?

GE: ¡No sé…! No sé… ¡Jajaja…!

JA: No, pero es obvio que vos tenés una formación humanística… Vos pasaste por cuestiones de teatro, de otras cosas…

GE: Estudié Filosofía.

JA: Una vez, un amigo mutuo, te describió, y dijo, haciendo un gesto de leer con mucha intensidad: “Yo no he conocido una persona con una vida interior tan grande y rica como la que tiene Guillermo Escalón”.

GE: ¡Jaja…! Mejor no me digás quién es… ¡Jajaja…!

JA: Pero él se refería a que sos una persona, obviamente, que le gusta mucho la lectura.

GE: Es que no podés ser cineasta si no tenés cultura vos…

JA: Pero se lo decís a la gente y hay dificultad para apreciar lo que eso significa… La gente parte de la práctica de un oficio, que es hacer cámara o hacer video, entonces creen que eso se puede ejecutar en función de cualquier proyecto y que se puede hacer algo a imitación, digamos, del cine de Hollywood, pero de esa práctica de imitación no se genera buen cine. O sea, se han hecho películas salvadoreñas que han estado en las salas de cine, pero ¡son de pésima calidad! Ya es hora de superar esta situación donde no sólo necesitemos hacer algo, sino decir algo, y algo profundo, significativo, sobre nosotros mismos.

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Ruth Grégori entrevistando a Guillermo Escalón en San Salvador, diciembre de 2016.

El nuevo cine de Guatemala y El Salvador

GE: Guatemala hay un movimiento que está haciendo películas interesantes. Es gente que lee, gente que se documenta. Y de ahí, la suerte que se produjo Ixcanul. El éxito que ha tenido en festivales es impresionante. Ya lleva como 50 premios internacionales…

JA: Y sin embargo no le faltan las críticas…

GE: Ha habido gente, incluso intelectuales indígenas, que han escrito: “Es una película que denigra nuestra raza”, o “Se apropia de nuestra cultura”…

JA: Pero Ixcanul tiene la virtud de ser una producción muy bella, ¿no es así?

GE: ¡Es bellísima!

JA: Es que eso a veces es más importante de lo que la gente se imagina, porque esa belleza emana de lo que se decide observar a través de la película, como es el caso de Ixcanul.

GE: ¡Y es una película dura, también! ¡Es tremenda! Jayro Bustamante, sí. Y en Ixcanul no son profesionales las actuaciones, sin embargo, está solvente. Hay gente que la ha criticado, pero porque les duele el éxito… Ha sido un éxito enorme: distribución comercial en Estados Unidos, en Europa. O sea, ninguna película guatemalteca tenía eso. Casi llega al Oscar de mejor película extranjera, con El abrazo de la serpiente. Hay una persona que me dijo: “No, es que yo no la siento como guatemalteca, esa no es realmente una película guatemalteca”. Y yo le respondo: “Mirá, es tan guatemalteca que para que ustedes la entiendan le tuvieron que poner subtítulos en español”.

JA y RG: ¡Jajajajajaja…!!!!

GE: Mirá, lo maté… Es que están hablando una lengua maya, entonces, ¡que no chingue! ¡El que no es guatemalteco es él! Y es cierto, hablada en kaqchikel… ¡Ixcanul es tan guatemalteca que necesita subtítulos en español!

El público y el futuro del cine

JA: Yo recuerdo cuando llegó la película argentina Relatos Salvajes a El Salvador. ¿La viste…?

GE: Fabulosa…

JA: ¡Es buenísima! En ese momento, todo lo que venía de Holywood era de la mediocridad más grande, y vos veías que todas esas otras películas tenían grandes colas de gente que las quería ver. Para ver Relatos Salvajes, yo me senté solo en la sala.

GE: Qué tristeza…

JA: Yo estaba solo, viendo Relatos Salvajes, y me estaba divirtiendo como pocas veces en mi vida.

GE: Y las salas de al lado, llenas, con Lluvia de hamburguesas y cosas así, ¿verdad?

JA: ¡Qué cuesta, también, encontrar un público para el cine de Latinoamérica!

GE: Sí. Ese es un drama también.

JA: Yo me pregunto si nuestro futuro, el del cine de los países marginados, esté tal vez en toda esta cuestión del streaming [difusión vía Internet], de lo que está pasando con Netflix o Amazon.

GE: Puede ser. Sí. Yo me preguntaba también eso una vez. Iba caminando ahí, en la Avenida de las Américas, que tiene unos jardines centrales muy bonitos para ir caminando, y dije: “¿Cuál es el destino del cine? ¿Qué va a pasar…?” Y entonces vi a un señor, con su teléfono celular, filmando a sus hijas, que jugaban escondelero. “¡Eso es! A ese señor qué le importa cualquier otro cine que ese, que son sus hijas, y que él está filmándolo con su teléfono. ¡Es ese! Ese cine va a ser el que puede sobrevivir”. La cuestión ya solipsista, ¿no es así? El individuo. O lo que decía sobre la pornografía: también el consumo del estímulo sexual de la pornografía, de un tipo solo, en su casa, ese es el futuro. De hecho, me documenté y hay 500 millones de sitios de contenido pornográfico. Eso es un fenómeno. Hablo de esto porque la pornografía es también audiovisual. Y hay muchos grandes artistas que son artistas de Facebook. Y hay cosas geniales, pero el volumen es tan grande… Una historiadora de cine de Francia decía: “Antes los historiadores del cine tenían una cierta cantidad de películas a analizar, pero hoy día ya no se puede. ¿Quién va a determinar el mejor cortometraje, cuando hay no sé cuántos millones de cortometrajes?”

JA: El otro día vi en The New Yorker una caricatura que decía “Museo Metropolitano de Videos de Gatos”. ¡Jajaja…! Como que eso va a ser el futuro del cine.

GE: El Centro Pompidou, en París, hizo un Festival de Cine de Teléfonos Celulares. Yo dije: “¡Puta!, ¡Ya valió todo…! ¡Ahora sí me retiro…!”

JA y RG: ¡Jajajaja…!

 


TODA LA SERIE

Introducción

Guillermo Escalón, entre el mito y la realidad del cine salvadoreño

I.Antes de la guerra

I.1 Antes de la guerra – Los pioneros del cine en El Salvador

I.2 Baltazar, el impaciente – Una memoria de Guillermo Escalón

I.3 La zona intertidal – Una gema del cine de ficción

II. El cine de guerra

II.1 La decisión de vencer – El colectivo Cero a la Izquierda

II.2. Un arte de audacia – Cine guerrillero del Sistema Venceremos

III. Cine de posguerra

III.1 Música visual – proyectos personales y fotografía

III.2 La nueva generación – cine centroamericano

Alejandro – la película, una “ficción documental”

Guillermo Escalón: Alejandro – película completa

Ricardo Lindo: Alejandro, documental de una ficción verdadera